Seguir a Dios ha sido un camino muy difícil, pero la paz y la fe tan fuerte (a veces no tanto) que he conseguido dan cuenta del amor tan grande que me ha dado.
Como sea, amaré este equipo toda mi vida gracias a la herencia del viejo y del día que conocí este amor. En definitiva, agradezco a Dios por sus bendiciones y por haberme hecho hincha del América.
Tal vez a nadie le interese, pero el amor que yo le tengo al América de Cali es impresionante. Un equipo del que me enamoré a mis 12 años y no he dejado de seguir. Para muchos solo es fútbol o un simple equipo, para mí es una de las pasiones más grandes y un amor incondicional.
Como dije, tal vez a nadie le interese, pero hubo días donde me sentía una mierda y simplemente quería desaparecer, sin embargo, muchas veces el hecho poder ver un partido del equipo de mis amores, me salvaba de la tristeza por un momento y me devolvía el ánimo extraviado.