—¿Se había quedado dormida en el sillón?
Se había quedado dormida en el sillón, abrazando con fuerza una almohada contra su cuerpo y todo, pero acaba de despertar con una mueca (claramente) adormilada. Suerte que no haya llegado a babear aquella almohada.—
¡No vuelvas a llamarme enana, mocosa! Tch, ¿y qué te importa a ti si lo rompí o no?
—Brusca inquiere, cruzándose de brazos. Pero recuerdos de su amado conejo de peluche cruzan por su mente, y no puede evitar dirigir su mirada a Oz, casi viéndose protectora con él.—
{ Estoy re perdida, perdón por tanto. ;;
Me voy a quedar con los roles cortos ahora porque mi cabeza no da para más, ah. Anita, bb, mañana te respondo bien a lo de Sebas. ♡♡♡}
—Su historia familiar no es precisamente la mejor, en realidad...
Ni siquiera sabe muy bien cómo es que funciona eso de “tener padres”. Todo sería muy extraño para ella.—
¡Tienes suerte de que el inepto de Raven no esté aquí para romper el sello, porque de ser así, ahora mismo barrería la porquería del piso con tu cabeza!
—Esperen, cómo que el pingüino gigante ha negado al rubio.
Bruscamente en dirección a Sebastian se volvió, señalándolo sin pena con su diestra. El día que le enseñen modales y ella los incluya, el mundo arde en llamas.—
Eh, tú, ¿cómo te atreves a rechazar a Oz? (c)