FairlyGab es el ejemplo de como usar la fama y plataforma para ayudar a los demás. Sin farandulear, sin hacer morbo, sin faltar el respeto. Ayuda sincera para inspirar a otros a hacer lo mismo.
Algo que otros ciertos influencers deberían tomar de ejemplo.
Un aplauso 👏
¿Cómo puedo ayudar y cómo puedo donar fuera de Venezuela?
Les puedo recomendar estas 2 plataformas:
https://t.co/awuonB8YJx
Yummy hará matching 25% de tu donación, hasta $100,000
https://t.co/Ei2Gqlq1Dr
Caritas la organización de promoción y asistencia de la Iglesia Católica
@Avocatlove@FranciscoL75493@FairlyGab muy facil decirlo desde chile, sabiendo quien sigue en el Poder, Papi sabes que lo que ella esta siendo es peligroso y por eso lo esta llevando de manera que no se arruine su vida y la de su familia, facil exigir cosas desde afuera y con la carita tapada con un avatar como tu
Hoy mi corazón está con Venezuela. El sismo ha dejado familias afectadas, daños materiales y, según los primeros reportes, víctimas que enlutan al país.
Hago un llamado a la comunidad internacional, a las organizaciones humanitarias y a las ONG para que toda la ayuda destinada a Venezuela pueda ingresar de manera rápida y sin obstáculos. En momentos como estos, la prioridad debe ser salvar vidas, brindar atención médica, alimentos, agua, medicamentos y asistencia a quienes más lo necesitan.
También pienso en las familias que se encontraban en las afueras de los centros de detención y de las zonas afectadas. Deseo de todo corazón que se encuentren a salvo y que no hayan sufrido consecuencias por esta tragedia.
Venezuela necesita solidaridad, humanidad y acción. Que este dolor nos una para tender una mano a quienes hoy lo han perdido todo. 🇻🇪🙏
#VenezuelaConTodosLaVictoria
#ayudahumanitaria
#DDHH
@IwnlLucassj@GordoEdicion En Venezuela no es nada Normal algo como esto, los sismos a penas mueven un poco de nada, pero nunca en mas de 50 años habia pegado un Terremoto tan fuerte en venezuela
Carta abierta al Presidente de la Nación.
Señor Presidente:
Le escribo no como un dirigente político, sino como lo que soy hoy: un ciudadano del sector privado. Uno más de los millones de argentinos que producen, que generan trabajo, que arriesgan su capital todos los días y que en su momento decidieron acompañar un cambio que parecía imposible.
Le escribo justamente porque creo en el modelo económico y las reformas que su gobierno está llevando adelante. Y porque creo en él, no puedo quedarme callado ante lo que está pasando. Confío en el cambio cultural que decidimos encarar los argentinos.
Hay una situación que usted conoce mejor que nadie y que no necesito nombrar. Una situación que viene desgastando al gobierno desde hace meses: ocupa la agenda, tapa los logros y erosiona lo más valioso que tiene este proyecto, que es la palabra. Los argentinos no votaron solamente números. Votaron la promesa de terminar con los privilegios, con los acomodos y con la idea de que hay funcionarios que están por encima del resto. Ese fue el contrato. Y ese contrato hoy se está poniendo en duda.
Acá está el punto que quiero dejarle, con todo el respeto: este proyecto no es suyo. No le pertenece a una persona, ni a una familia, ni a un círculo de confianza. Este proyecto es de la enorme mayoría de los argentinos que decidimos, democráticamente y en las urnas, dejar atrás décadas de malos hábitos. Usted es el representante de ese cambio y el principal responsable de cuidarlo. Pero no es su dueño. Y cuidarlo, muchas veces, significa tomar decisiones que duelen.
Porque las ideas y los proyectos valen más que cualquier relación personal o familiar que un presidente pueda tener. Más que cualquier afecto, cualquier lealtad y cualquier confianza individual, como la que en algún momento tuve en usted. El día que una relación personal pesa más que la coherencia del proyecto, el proyecto empieza a morir por dentro, aunque la economía siga funcionando.
Se lo digo con autoridad moral, porque a mí me tocó vivirlo del otro lado. Fui de los que fundó este espacio. Lo construí desde el principio, cuando casi nadie creía. Y un día me sacaron, de manera unilateral, sin preaviso, a través de un tuit, con excusas ridículas. Me dolió, claro que me dolió. Pero supe callar. No salí a romper nada, no le hice daño al proyecto y no me convertí en bandera de la oposición. Entendí que el proyecto era más grande que yo, y que mi orgullo personal no podía estar por encima de lo que millones de personas estaban esperando.
Si esa misma vara se aplicó conmigo —un fundador, apartado injustamente—, lo único que pido hoy es que se aplique con la misma firmeza con cualquier funcionario. Sin distinciones, sin blindajes y sin excepciones por cercanía. La coherencia no se reclama solo cuando es cómoda.
No le pido que me dé la razón. Le pido que tome la decisión que corresponde. La que cuida el modelo, la que protege la palabra empeñada y la que le devuelve al gobierno la fuerza moral que le dieron los argentinos.
Este cambio es más grande que cualquiera de nosotros. Más grande que yo, que ya lo viví en carne propia. Y más grande, también, que usted, Señor Presidente. Cuidarlo es su responsabilidad. Y todavía está a tiempo.
Con respeto, y con la sinceridad de quien quiere que esto salga bien,
Ramiro Marra.
Mayichi confiesa, años después de su combate, que Amouranth nunca tuvo intención de pelear y que ni siquiera entrenó. 😲
“Ella no tenía en su mente participar, por lo que yo sé de su entrenador es que ni quiso, fue puro marketing.”