Esa bestia sagrada que cambia para siempre y muy rara vez dormita. Nada nos garantiza que tendremos lo que tenemos, nada nos garantiza una vida segura, tampoco sabremos si tendremos pensamientos que llevan a una espiritualidad iluminada, nada nos garantiza la paz. Pienso en que
Ojalá a pesar de la gente que me rodea no me sintiera tan de la verga como me siento. La soledad me consume cada día un poco más, aunque, no sé que de malo tiene eso, lo descubriremos...