Que una ciudad tan derroida como Barcelona le haya pasado los genitales por la cara a Madrid con la visita del Papa es un indicador de lo ridículamente cursi, sobrevalorada, estúpida y decadente que se ha vuelto la capital
Es fácil —y doloroso— recordar lo que fue España hasta no hace mucho dándose un garbeo por El Viso, uno de los últimos barrios blancos de Madrid. Un oasis de paz, palidez y vegetación. Veremos a ver lo que dura...
Con ustedes, Mikel López Iturriaga (@ElComidista), campeón nacional de la categoría «Antisemitismo entre fogones» (lo único que domina en la cocina). Y si pisa Gaza, plusmarquista mundial de lanzamiento desde minarete, por la gracia de Allahu Akbar.
Por cierto, ¡gracias por recordar qué marcas hay que comprar!