@peruanoocupado Efectivamente, ya hay diversos países que han puesto restricciones para el accionar de estos agentes. Y les va obviamente mejor. En los países andinos, en cambio, hasta tienen partidos con funcionarios de ONG como ministros y candidatos.
🚨Similar (no igual, para los que no dominan el castellano) situación en los países andinos. El accionar de las #ONG como agentes del imperio en decadencia) en #Nepal y sus esquemas eurocentricos. Si hay algo más parecido a 🇵🇪 o 🇨🇴o 🇧🇴 en Asia, es Nepal🇳🇵.
Western NGOs didn’t just block Nepal’s dams. They built the political class that still can’t protect the country—and the last “revolution” was their handiwork.
Today’s flash flood catastrophe on the Nepal-China border—dozens dead, hundreds missing, villages and infrastructure erased—exposes the same pattern.
For decades Western NGOs and their funders (USAID, NED and the usual network of “civil society” outfits) systematically blocked major barrages and storage projects. Environmental purity tests and “indigenous rights” campaigns killed Arun III, stalled West Seti and others. Nepal was left with run-of-river schemes that generate power when the weather cooperates but offer almost no flood regulation when an upstream avalanche or glacial surge hits. Sovereignty over infrastructure was surrendered to foreign vetoes.
See the record:
• International Rivers and allied groups helped force the World Bank withdrawal from Arun III and later targeted West Seti: https://t.co/cV1t799H12
• Civil society coalitions including International Rivers urged the World Bank to abandon Upper Arun and other mega-dams: https://t.co/Q2Jebd8HiJ
• US lobbying, driven by NGO pressure and legislation, instructed international lenders to avoid large reservoir projects in Nepal: https://t.co/ffjWqO4bu8
That same foreign NGO ecosystem runs the political system. USAID and related Western money poured hundreds of millions into “governance,” “civil society,” media, youth empowerment and “democracy promotion.” Local NGOs became parallel power structures, more responsive to Washington and European donors than to Nepali voters. Ministers, activists, media figures and “independent” experts rotate through these funded networks. The result is a political class trained in the language of Western grants rather than in building real national capacity.
Foreign NGOs effectively set the limits of what Nepal is allowed to do.
Look at the last so-called revolution. The September 2025 “Gen Z” uprising that toppled KP Sharma Oli was sold as a spontaneous youth revolt against corruption and a social media ban. In reality it followed the classic color-revolution script: digital coordination through Discord channels linked to NGOs like Hami Nepal, rapid escalation, selective violence, and an interim government staffed with figures drawn from USAID- and NED-linked organizations.
An online “vote” produced Sushila Karki as interim prime minister.
Half the early interim cabinet had direct ties to Western-funded fronts. The process cleared the old parties and installed a new configuration more amenable to the same external networks. Elections in March 2026 then delivered Balen Shah and the Rastriya Swatantra Party—another product of the post-uprising landscape shaped by those same influences.
This is not organic national renewal.
It is managed regime change that keeps Nepal dependent, unable to pursue large-scale infrastructure without Western approval, and geopolitically pliable between India and China.
The empire’s NGOs first prevented the dams that could have mitigated today’s disaster. Then they engineered the political upheaval that installed leadership still operating inside the same donor-dependent framework.
Nepal’s rivers remain unmanaged for extreme events because the people who decide policy were selected and funded by the same external actors who oppose real sovereign development.
Sovereignty is not a slogan for Discord polls or grant applications.
It means the right to build the infrastructure that keeps your people alive—and the right to reject foreign NGOs that treat your country as a laboratory for their ideology and strategic games. Until Nepal breaks that dependency, catastrophes like the one unfolding today will keep repeating.
🚨Similar (no igual, para los que no dominan el castellano) situación en los países andinos. El accionar de las #ONG como agentes del imperio en decadencia) en #Nepal y sus esquemas eurocentricos. Si hay algo más parecido a 🇵🇪 o 🇨🇴o 🇧🇴 en Asia, es Nepal🇳🇵.
🇨🇳 En Shenzhen, #China, se realizó el primer torneo de Artes Marciales Mixtas (MMA) entre robots.
La posibilidad de un ejército de éstas características ya es real.
🚨 BREAKING:
Kremlin: Putin and Trump held a meeting lasting approximately 1.5 hours
Do you know what this means? Some things are coming to my mind...
🇵🇪#Elecciones2026 Socialdemocracia "caviar"
2021
1 Vuelta: Vituperearon a #Castillo
2 Vuelta: Pidieron 6 ministerios
Gobierno: Lo rodearon, ya se sabe como terminó.
2026
1 vuelta: - 0.86% de votos.
2 vuelta: Coparon JxP, vetaron a muchos y ya se repartían ministerios.
Fin
Se demuestra una vez más que juntarse con la socialdemocracia, marginal electoral, en #Perú resta y complica una carrera que era imposible de perder ante el fujimorismo.
#EleccionesPerú2026
🇵🇪PERU: LA LEGITIMIDAD DEL PRÓXIMO GOBIERNO EN CUESTIÓN‼️
#Peru acaba de vivir la elección presidencial más ajustada de su historia reciente. Menos de mil votos de diferencia sobre un padrón de 27 millones.
Detengámonos en los números reales
Cada candidato obtuvo aproximadamente el 33% del padrón total. No de los votos válidos: del padrón. El otro tercio —más de 9,2 millones de ciudadanos— no eligió a ninguno: votaron nulo, en blanco, o simplemente no fueron. Esto en un país donde el voto es obligatorio. Cuando casi 8 millones de personas no votan pese a la obligación legal, eso no es indiferencia. Es una señal política que el sistema no está procesando.
El gobierno que resulte proclamado será jurídicamente legítimo. Eso no está en discusión. Pero arrancará con un tercio del padrón a favor, un adversario con otro tercio casi idéntico, y un bloque de desafección activa que supera a cualquiera de los dos. Esa no es una eventualidad: es su condición de origen.
Ahora, la pregunta que nadie está formulando con claridad: ¿por qué el resultado fue tan ajustado si había "tanta diferencia" entre los candidatos? Porque en lo que más importa estructuralmente —el modelo económico— no había diferencia real. Ambos dijeron que respetarían la autonomía del BCR. Ambos se comprometieron a mantener la subsidiariedad del Estado y el actual marco de inversión privada. Ambos operaron dentro del mismo modelo vigente desde los noventa.
La polarización que vivió el país estas semanas fue en gran medida una operación discursiva, no una disputa de proyectos.
Lo mismo ocurrió con la fractura étnica. Ambas candidaturas la instrumentalizaron, pero ninguna ofreció una respuesta estructural a la desigualdad que la produce. Sánchez señaló, con razón, la histórica exclusión de la población andina del poder. Pero su propio equipo técnico reproducía esa exclusión desde adentro: cuadros socialdemócratas limeños que tratan lo andino —la cultura, el territorio, la cosmovisión de las mayorías que dicen representar— como dato folclórico antes que como fuente legítima de orientación política. Inclusión retórica con desplazamiento efectivo.
Fujimori, por su parte, articuló su base en sectores que han internalizado el rechazo a la identidad de origen de sus padres y abuelos como condición de ascenso social. La apelación al orden y al anticomunismo funcionó en esos sectores como mecanismo de distinción respecto a lo que fueron, no como proyecto de inclusión. La fractura étnica fue explotada por ambos lados. Ninguno la resolvió.
El fujimorismo al menos fue explícito en sus lealtades y en lo que iba a hacer. Del otro lado, la apuesta de insidir por un perfil socialdemócrata fue un error grave de lectura del humor político real. La demanda concreta de amplios sectores del electorado no era moderación institucional. Era fuerza. Resultados visibles en seguridad, en crimen organizado, en corrupción. El argumento de "tenemos los mejores técnicos" suena triste en un país donde la gente no descarta que haya otros equipos —más duros, más decididos— capaces de resolver en verdad.
Y hay algo más que el número no muestra pero que lo explica: los votos nulos o viciados aumentaron entre la primera y la segunda vuelta. El descontento no desapareció. Se transformó. Una parte del electorado que antes dejaba la cédula en blanco como rechazo difuso, en esta segunda vuelta eligió deliberadamente viciar su voto. Eso es rechazo activo, no abstención pasiva.
La pregunta no es quién tiene derecho a gobernar. Lo tiene quien el JNE proclame. La pregunta es con qué capital político real lo hará —y si quienes lo rodean están siendo honestos sobre esa fragilidad, que limita concretamente los grados de libertad para negociar inversiones, resolver conflictos y atender problemas de fondo.
Un gobierno puede ser legalmente válido y políticamente frágil al mismo tiempo. Perú es hoy, para la mayoría de su población, más ancho y ajeno.‼️
Es previsible la parcialidad de encuestadoras privadas en #Perú, sin embargo, las de una ONG, ligada a la socialdemocracia y contratada por su diario emblemático trata pasar como imparcial, siendo en realidad la menos técnica. Incluso J. M. Arguedas fue afectado por su accionar.
‼️Encuestas para perder el tiempo
Las encuestas políticas en los países andinos 🇨🇴🇨🇱🇪🇨🇧🇴🇵🇪, son herramientas de construcción de realidad: las preguntas no son neutrales. Esas encuestas miden la opinión pública dentro de los límites de la agenda permitida por el sistema que las financia y al que pertenecen sus directivos.
Conviene precisar una distinción que suele borrarse en el debate público: la encuesta sociológica es una herramienta de investigación que, aplicada con rigor, produce conocimiento real. La encuesta política mediática opera en una lógica distinta: su función no es conocer sino construir percepción. La crítica de este texto recae sobre la segunda, no sobre el instrumento en abstracto.
La "opinión pública" que se visibiliza y la que se oculta: al estratificar y ponderar, efectivamente se "corrige" la voz del segmento pobre o rural para que no distorsione la muestra. Pero el proceso mismo de convertir la molestia, la cosmovisión andina, afro o amazónica, o la demanda de autonomía territorial en una opción de "apruebo/desapruebo" es un acto de coacción epistémica. La encuesta domestica la disidencia para hacerla digerible en un gráfico de torta. Al no cuestionar problemas estructurales como el clasismo, sus análisis siempre llegan tarde a los estallidos sociales, porque sus herramientas no están diseñadas para escuchar sino para medir dentro de los carriles de lo que conciben como orden. Lo curioso es que esa ideologización les restringe el acceso a una mayor predictibilidad.
En Perú🇵🇪, hay un ecosistema cerrado donde los contratantes —grupos mediáticos— contratan o cofinancian a encuestadoras cuyos dueños o líderes pertenecen al mismo círculo social, educativo y económico. Esto genera conflictos de interés evidentes y explica la crítica recurrente al "sesgo del sistema".
Un caso típico es Ipsos Perú, cuyo presidente ejecutivo es esposo de la directora y propietaria del diario Perú21, principal contratante de sus encuestas políticas.
Otro caso es el Instituto de Estudios Peruanos (IEP). Creó su Área de Estudios de Opinión el 2018, con respaldo de la Fundación Ford🇺🇸. Sus encuestas son telefónicas —implementadas desde abril de 2020, con marco muestral construido mediante selección aleatoria de números de celular a través de software propio (SMUT)—, priorizando zonas con mejor señal y mayor disposición a contestar. Lo rural queda así subrepresentado en proporción al universo electoral real. Su contratante es el diario La República, socialdemócrata, miembro de la SIP. Pero más revelador que quién contrata es quién financia institucionalmente: el IEP recibe fondos regulares de la Fundación Ford 🇺🇸y de otras como la Open Society (de Soros🇺🇸🇮🇱). Esto no significa que la Ford encargue encuestas ni dicte resultados: el mecanismo es más sutil y, por eso, más eficaz. Una institución que depende de ese financiamiento desarrolla, con el tiempo, un horizonte interpretativo que excluye por defecto lo que pondría en riesgo la renovación de sus fondos. La "independencia" que proclama el IEP es real frente al gobierno peruano de turno; no lo es frente a los poderes fácticos globales ni frente al statu quo que lo financia. Su propuesta teórica —una narrativa donde el Perú es un país "híbrido, complejo y matizado", donde trazar líneas de clase es señal de simplismo— cumple una función precisa: es una versión ilustrada para deslegitimar la protesta social bajo el argumento de que quienes protestan no comprenden la sofisticada realidad peruana.
No olvidemos el caso de José María Arguedas y la imposición de la razón instrumental: el IEP, con ansias de ser el faro de la "modernidad" académica en el Perú, confrontó la forma netamente andina del entendimiento de Arguedas. Del lado del IEP, la lógica eurocentrista; del lado de Arguedas, el conocimiento de quien había vivido el mundo andino desde dentro. El IEP le dijo: "tu verdad no es válida porque no se ajusta a nuestro método". Fue una ejecución epistemológica.
Discutir sobre los resultados y proyecciones de estas encuestas, en ese contexto, resulta una pérdida de tiempo.
#EleccionesPerú2026
🇨🇴Elecciones en Colombia ¿El patrón se repite?
En Perú🇵🇪 y Bolivia🇧🇴, insisto, la socialdemócracia —Sánchez en Perú, Arce-Paz en Bolivia— lanzaron discursos transformadores, pero sus equipos muestran que terminaron y terminarán aplicando la receta liberal ortodoxa, e iniciativas bloqueadas en el Congreso, dejando bases organizadas frustradas y la legitimidad en el piso.
En 🇨🇴Colombia el caso es más crudo, Aquí nunca hubo reforma agraria o acto similar. El 1% controla el 42% de la tierra productiva. Los “pura sangre” —esas élites criollas bogotanas, antioqueñas y vallecaucanas con apellidos coloniales— siguen cerrando el juego: academia, judicatura, medios y directorios. Menos movilidad social que en 🇵🇪 o 🇧🇴. El único ascensor que quedó abierto para muchos fue la violencia armada (guerrilla, paras, narco). Aunque el país es multicultural, el clasismo es etnicizado y se expresa en las universidades de prestigio, los estrados y las instituciones.
Las estirpes y sus candidatos
La contienda del 21 de junio no es retórica, y ambos tienen una votación representativa:
Abelardo de la Espriella (43,7% en primera vuelta): es el backlash puro de esas estirpes. Bases: voto urbano medio-alto, ganaderos tradicionales, anti-petrismo visceral. Equipo: abogados y empresarios que defienden la estructura tradicional de propiedad sin matices. Nunca tocó la concentración de tierra. El uribismo organizado es su columna vertebral en una transacción clara: respaldo electoral a cambio de músculo legislativo.
Iván Cepeda (40,9%): no es socialdemócrata light como #RobertoSánchez y su equipo. Sus bases son exactamente las que cargan los rezagos coloniales: víctimas del conflicto, campesinos sin tierra, comunidades afro del Pacífico y Caribe, pueblos originarios. Su equipo es el núcleo duro del petrismo + movimientos territoriales. Impulsó la Reforma Rural Integral de los Acuerdos de Paz 2016 y la mayor formalización de tierras desde 1990. Viene de movimientos populares, no de la tecnocracia o de ONG.
La lección pendiente
Petro también venía del sector movilizado popular. Y el resultado fue el mismo: bloqueo judicial, Congreso hostil, élites coordinadas, bases frustradas. No por traición, sino porque faltó arquitectura política que conectara la movilización con el gobierno. Su accionar quedó reactivo, defendiéndose en vez de avanzar.
Si Espriella gana, sabemos lo que viene.
Si Cepeda gana y se limita a lo congresal, reproduce el mismo patrón que Latinoamérica ya conoce de memoria.
La diferencia que puede cambiar todo
Cepeda tiene la oportunidad de romper el nudo que #Perú y #Bolivia no pudieron desatar: tierra, colonialidad institucional y canales reales de movilidad. Pero solo si entiende si gana en el territorio, con bases organizadas y autónomas, desde el primer día. Gobierno ejecutando lo que el movimiento decide, no al revés. Esa es la diferencia entre una segunda oportunidad real y cien años más de soledad.
Hay una variable nueva: el respaldo de EE.UU. a las élites y al paramilitarismo está en repliegue. No elimina el riesgo físico, pero sí cambia el costo diplomático y económico de cualquier operación sistemática de exterminio, más aún cuando Colombia necesita con urgencia inversión nueva y estabilidad social.
#Colombia llega al 21 de junio con la polarización más profunda de su historia reciente, élites que saben exactamente lo que está en juego, y bases que ya vivieron la frustración del ciclo Petro y no están dispuestas a repetirlo. Las mayorías que cargan los rezagos coloniales tienen otra oportunidad.
Esa es la diferencia en una segunda oportunidad real, “sólo un pueblo escéptico sobre la fiesta de la guerra, maduro para el conflicto, es un pueblo maduro para la paz”.
En #Peru no hay posibilidad de cambio relevante alguno con cualquier gobierno que reemplaza al actual. No hay polarización y otra vez las grandes mayorías verán sus expectativas frustradas.
🇵🇪PERÚ: EJEMPLO DE COLONIALIDAD INSTITUCIONAL
El sistema electoral peruano (JNE, ONPE y RENIEC) no funciona con autonomía real. Es un nodo más de una red transnacional diseñada desde el exterior con intereses claramente definidos. No se trata de coerción directa, sino de una socialización profunda de las élites: técnicos locales formados y financiados por esas redes ocupan posiciones clave y reproducen marcos foráneos como si fueran universales y neutros. El resultado es un sistema estructuralmente parcial.
Organismos clave:
• NED y NDI (esta última vinculada orgánicamente al Partido Demócrata de Estados Unidos). Ejemplo concreto: en 2015, el NDI brindó apoyo técnico al Frente Amplio en el conteo de actas de su elección interna, donde resultó ganadora Verónika Mendoza.
• OEA: cuestionada por su rol en Bolivia 2019 y por su presión en varios procesos electorales peruanos.
• PNUD e IDEA Internacional: responsables de la transferencia de estándares de “buena gobernanza”. Sobre IDEA Internacional: está financiada centralmente por gobiernos occidentales (🇺🇸🇪🇺🇬🇧🇸🇪). Sus criterios de “democracia” no son universales ni objetivos, sino una matriz normativa eurocéntrica y liberal-procedimental (paridad forzada, financiamiento regulado, umbrales de exclusión, debates estandarizados). Se presentan como técnicamente neutros, pero responden a intereses geopolíticos e ideológicos occidentales.
Perfiles de los operadores en Perú:
• Académicos (en su mayoría de la PUCP) y consultores habituales de IDEA, PNUD y OEA que han dirigido el JNE.
• Una segunda generación de altos funcionarios electorales con prácticas endogámicas documentadas (contratación de familiares, redes de lealtad personal).
• Miembros del servicio diplomático que mantuvieron vínculos orgánicos con estructuras institucionales de Estados Unidos. Hoy han aparecido sentados al lado de #RobertoSánchez .
Diseño sistémico parcial:
• Los debates presidenciales se diseñan con asistencia externa (formato, moderadores, tiempos). No surgen orgánicamente de la política peruana.
• La Ley de Partidos impone umbrales y reglas de financiamiento que desincentivan organizaciones autónomas de base y favorecen estructuras auditables desde el exterior, pero débiles en arraigo social.
• Los requisitos de inscripción actúan como filtro: benefician a quienes tienen acceso a recursos técnicos y legales de la cooperación internacional y dificultan el ingreso de movimientos populares con menor capacidad burocrática.
• Precedentes: el JNE resolvió impugnaciones presidenciales bajo presión externa (declaraciones del NDI, OEA y embajadas en momentos clave).
Pregunta incómoda: ¿Puede un sistema ser imparcial cuando los intereses de sus financiadores y redes de socialización están directamente en juego? La evidencia indica que no.
Marco analítico: colonialidad institucional
• Dimensión epistémica: conceptos sobre democracia producidos en el norte global y adoptados acríticamente.
• Dimensión técnica: procedimientos diseñados con asistencia externa, sin deliberación soberana.
• Dimensión de personal: cuadros seleccionados, formados y certificados por los mismos circuitos que luego los evalúan.
Conclusión:
La parcialidad del sistema no es una falla; es un diseño. Debates, umbrales, requisitos de inscripción y perfiles institucionales reproducen dependencias estructurales. Entes foráneos y sus criterios eurocéntricos de “democracia” constituyen el ejemplo perfecto de cómo lo occidental se disfraza de universal.
Colonialidad contemporánea que opera a través del consenso técnico-normativo. Y no hay desarrollo autónomo en esas circunstancias.
En #Perú, no cambiará nada, los 2 grupos que disputan la presidencia, mantienen el mismo modelo económico y la subordinación de facto a 🇺🇸. Los únicos que ganan son los que serán funcionarios y obviamente los intereses que defienden. Y la población, otra vez trabaja en vano.
🇵🇪La legitimidad del próximo gobierno en cuestión
En Perú, antes de hablar de porqué votar por uno u otro candidato, conviene preguntarse algo más básico: ¿a quién representa realmente?
El padrón electoral 2026 tiene 27,325,432 peruanos habilitados para votar. De ellos, solo ~20 millones fueron a las urnas. De esos 20 millones, más de 3,370,000 votaron en blanco o viciaron su voto. En total, cerca de 10,695,000 peruanos —el 39% del padrón— no emitieron un voto válido para nadie.
Sobre esa base, los números de los finalistas son estos:
▸ Keiko Fujimori obtuvo ~2,877,000 votos → 10.5% del padrón total
▸ Roberto Sánchez obtuvo ~2,015,000 votos → 7.4% del padrón total
Independientemente de quién gane el 7 de junio, el próximo gobierno del Perú llegará al poder con la legitimidad más baja de la historia reciente. Lo hará con votos prestados, votos “contra el otro”, no votos de convicción.
El probable ganador habrá sido elegido, en primera vuelta, por menos de 1 de cada 14 peruanos habilitados para votar.
Hay una diferencia que no siempre se discute con claridad: legalidad no es lo mismo que legitimidad. El proceso es legal (eso no significa eficaz ni equilibrado). Cumple con las reglas. Pero la legitimidad —el respaldo genuino de una mayoría— simplemente no está ahí en los números.
En el caso de Sánchez, el problema es estructural. Sus votos preferenciales como candidato a diputado por Lima fueron ~14,809. Solo un ≈0,054%. Es decir, incluso su propio electorado no votó por él. La agrupación Juntos por Perú obtuvo un voto de identidad regional y protesta, no de confianza personal en el candidato.
¿Qué implica gobernar desde esa precariedad?
Con un Congreso bicameral fragmentado donde Fuerza Popular y Renovación Popular operan como bloque de contención, cualquier reforma estructural —tributaria, laboral, de pensiones— nace bloqueada o tan diluida que se vuelve cosmética. Lo que queda es gestión diaria de crisis, decretos ejecutivos de alcance limitado y gasto social focalizado al estilo Banco Mundial: visible, pero sin cambiar las reglas del juego.
A eso se suma que Sánchez arrastra investigaciones abiertas desde su paso como ministro. En un Congreso opositor, cada denuncia es un arma política. La pregunta adicional no es si habrá interpelaciones y amenazas de vacancia, sino cuándo empezarían.
El resultado probable: un gobierno con discurso de izquierda y práctica fiscalmente liberal ortodoxa con barniz socialdemócrata, reconfirmado además por el equipo que ha convocado. Un gobierno lleno de concesiones, administrando la supervivencia política más que ejecutando un proyecto. Las regiones andinas y amazónicas que lo votaron con expectativas altas serán las primeras en frustrarse.
El ejemplo pertinente podría ser el de #Bolivia. La población no votó por el liberalismo abierto de Quiroga, optó por la opción socialdemócrata que luego aplicó la receta ortodoxa del Banco Mundial. Hoy, al medio año de gestión, 🇧🇴Bolivia está en una ola de protestas masivas sin salida clara. Sin embargo, Bolivia sí tiene organizaciones sociales con identidad fuerte. En Perú, en cambio, los aculturados y los socialdemócratas instalados en diversas instituciones y gremios dificultan los consensos sociales transformadores, bloqueando cualquier alternativa que no pase por sus propias redes.
El Perú necesita un gobierno legítimo y un proyecto que genere un consenso mínimo y, sobre ello, actuar con pragmatismo, sin subordinación material ni ideológica. Ahí está la discusión relevante y el qué hacer.
La legalidad sigue intacta. La legitimidad, hace rato que no.
La pregunta que el Perú aún no se hace es: ¿Se quiere seguir administrando la medianía o se trabaja para construir un consenso real que permita desarrollo e inversión con reglas estables y un proyecto de país?
#Elecciones2026
¿Cómo sería el próximo gobierno del Perú?
A la fecha, existen probabilidades muy altas de que Roberto Sánchez gane la segunda vuelta. Diversos estamentos ubicados en la derecha afirman que no votarán por el fujimorismo debido a sus antecedentes ampliamente conocidos. Algunos, incluso, se autoperciben como la alternativa factible y legítima de su sector en las próximas contiendas electorales.
Siguiendo la línea de lo que publiqué antes de la primera vuelta (https://t.co/BcgcgRK2h5), se estima que un gobierno de Sánchez tendría las siguientes características:
En la gestión económica:
Una gestión socialdemócrata moderada (casi ortodoxa en lo fiscal) dentro de un discurso de “izquierda”. Esta gestión moderada/populista “light” incluiría algunos programas sociales visibles, con énfasis en las metodologías del Banco Mundial como la focalización. Se ejecutarían sin alterar las grandes reglas del juego económico. No habría estatizaciones ni modificaciones por parte del Estado a los contratos de estabilidad o similares. Se mantendría la estabilidad macroeconómica liberal. Incluso mantendría al actual presidente del Banco Central de Reserva o lo reemplazaría por un miembro actual del directorio, ligado al mismo grupo socialdemócrata del posible ministro de Economía.
Respecto a las reformas estructurales:
Dada la conformación de las bancadas, habría un Congreso bicameral fragmentado que obligaría a negociaciones permanentes. Fuerza Popular + Renovación Popular actuarían como un bloque de contención fuerte, capaz de bloquear cualquier intento de cambiar la Constitución, el modelo económico o realizar una redistribución significativa de recursos. Cualquier ley importante requeriría el voto de OBRAS u otras bancadas menores, o incluso de algunos disidentes, lo que convertiría todo en una transacción permanente más que en un proyecto político coherente.
- Reforma tributaria profunda (mayor presión a quienes más tienen y mayores impuestos directos) → Muy bloqueada.
- Reforma laboral (más rigidez y fin del outsourcing) → Bloqueada o muy diluida. Solo avances simbólicos.
- Debilitamiento fuerte de las AFP / Reforma de pensiones → Bloqueada.
- Reformas “progresistas” en derechos (matrimonio igualitario, perspectiva de género, etc.) → Muy complicadas.
- Reformas en seguridad (mano dura vs. enfoque social) → Aquí Sánchez tendría que ceder mucho o perdería apoyo de varios de sus aliados coyunturales.
El discurso antiminero y contrario a la inversión de #China del entorno (#ONG) del posible ministro de Economía restringiría la inversión nueva (greenfield) en la principal fuente de divisas del Estado. Su alineamiento con Estados Unidos bloquearía una fuente de recursos no condicionados. Esto incluso generaría una confrontación entre el apoyo de los pequeños mineros que recibe Sánchez y la tecnocracia ideologizada socialdemócrata que ocuparía puestos decisivos.
Gestión de crisis + demandas insatisfechas
La población, especialmente en las regiones andinas y amazónicas, tiene expectativas muy altas tras años de inestabilidad. Con un Congreso hostil, el gobierno terminaría priorizando la supervivencia política (evitar vacancias, interpelaciones y denuncias) por encima del cumplimiento de promesas. Esto generaría frustración rápida. Quizás el proceso a Dina Boluarte (donde el partido Ahora Nación —socialdemócrata— lo tiene como prioridad) podría menguar en un primer momento los reclamos.
Riesgo explícito y precariedad
Sánchez arrastra investigaciones abiertas por su paso como ministro de Comercio Exterior y Turismo, e incluso habría sido destituido. Se libró de la suspensión gracias a los votos de sus ahora opositores: Fuerza Popular y algunas abstenciones de Renovación Popular y otros. Si su entorno repite patrones anteriores, esto sumaría escándalos que debilitarían aún más al gobierno desde el día uno. En un Congreso opositor, cualquier denuncia se convierte en un arma política letal.
Lo único que podría ejecutar serían medidas focalizadas de gasto social, algunos decretos ejecutivos y negociaciones regionales. Todo lo estructural quedaría estancado o fuertemente recortado.
En resumen, un gobierno precario, de gestión diaria de crisis, con discurso de izquierda, pero práctica moderada y llena de concesiones. La población apolítica y los empresarios instalados no tienen razones de fondo para temer: todo seguiría más o menos igual.
🇵🇪Después de las elecciones
Este domingo 12 se realizan las Elecciones Generales 2026 en #Perú, 36 candidaturas presidenciales. Donde la mayoría absoluta (salvo pocas excepciones) son grupos de personas sin ideología sólida y consistente, con un personalismo extremo. El partido existe para lanzar a la cúpula dirigencial, no al revés.
Muchos hacen alianzas oportunistas, donde se prioriza el clientelismo y el populismo, y carecen de una militancia orgánica fuerte ni un corpus ideológico coherente que se mantenga en el tiempo. Son maquinarias electorales de egos más que proyectos ideológicos. No hay disciplina partidaria real porque no hay ideas compartidas, solo lealtad a los líderes.
El sistema de partidos peruano actual es uno de los más débiles y fragmentados de toda #América. Con un sistema electoral, lleno de falencias, que no da confianza. Ello genera inestabilidad crónica y las posibilidades de un gobierno fuerte son mínimas. Ello conllevará a que tenga que negociar con todos los grupos que pasen la valla, y ninguna posibilidad de aplicar un programa coherente. Será una administración de la crisis sin ningún cambio positivo real.
El nuevo Congreso será bicameral (130 diputados, 60 senadores). La valla electoral exige: 5 % de votos válidos nacionales y mínimo 7 diputados o 3 senadores. Resultado esperado: Entre 4 a 7 partidos superarán la valla, el nuevo ejecutivo, para gobernar, necesitará pactos y negociaciones permanentes con bancadas distintas. Eso significará ministerios compartidos o “cuotas” para esos nuevos aliados. Leyes negociadas (y muchas veces diluidas o bloqueadas). Cualquier bancada podría amenazar con censura de ministros o vacancia si no le dan lo que pide.
Resultado: Un gobierno que gestiona lo urgente (economía, seguridad, conflictos sociales) pero no puede empujar reformas estructurales grandes (educación, salud, infraestructura relevante, reforma del Estado). Cambios mínimos y lentos. No habrá “gobierno fuerte” ni programa coherente de largo plazo, el Perú seguirá en modo “continuidad con bajo crecimiento”. Es difícil que haya inversiones relevantes (sobre todo greenfield), la fragilidad institucional lo va a frenar y, en un mundo de tensiones geopolíticas y con una república con debilidad energética y alimentaria, las mayorías pagarán la factura. Se estima un crecimiento de un 2.7% para 2026, o sea nada que genere empleo formal masivo ni incremento de ingresos reales de forma sostenida.
En #minería, el motor histórico, no hay incentivos para proyectos nuevos desde cero; predominan "brownfield". El riesgo político y la falta de predictibilidad jurídica hacen que pocos se concreten. La debilidad energética se demostró con la rotura del ducto de gas Camisea/TGP. (dependencia del gas natural para un promedio del 40% de la electricidad, transporte e industria) y con las reservas agotándose, y donde obviamente los precios de energía se dispararon (>250 USD/MWh en spot), cosa que afectó a la minería e incrementó costos en toda la economía. Además, con el riesgo real de convertirse en importador neto de gas antes de 2030 (Y sin ninguna inversión adecuada para ello).
El #Peru con ese gobierno débil, cualquier shock externo (otro "El Niño", guerra en el golfo pérsico) se amplifica (la gasolina y el diésel subieron hasta 47 % en pocas semanas) y la población pobre (que es la mayoría) será la más afectada y para los que se creen “clase media”, un 35% de peruanos están “a un shock de volver a la pobreza”.
Sin reformas estructurales (que requieren gobierno fuerte), la reducción de pobreza será un discurso, y la fragil calidad de vida podría empeorar.
🇺🇲🇸🇦 ¿Como tratará un cipayo latinoamericano?
Si ayer en Miami, en el foro: "Future Investment Initiative". impulsado por el fondo soberano DE Arabia Saudita. #Trump dijo sobre el príncipe 🇸🇦 M. bin Salman “Él no pensó que vendría a besarme el trasero, realmente no lo creía…”🙃
🇮🇷🇺🇸🇮🇱 Reciente video de #Iran respecto a las víctimas seculares de la intervención anglosajona, comenzando con los pueblos originarios de América y terminando con las niñas de la isla de #Epsteinpredator, y las estudiantes y los líderes iraníes.
#IranVencera#trump
‼️Adiós a los mitos occidentales: La “transición verde” y la “abundancia del petróleo”
El ataque de 🇺🇸 e 🇮🇱 a #Iran ha sacudido los mercados energéticos de manera profunda. La narrativa de un petróleo "sobrante" y barato, promovida por instituciones occidentales, think tanks y sectores financieros, se ha desmoronado ante la realidad geopolítica y las limitaciones estructurales del suministro.
El dogma de la abundancia se basaba en supuestos como una oferta global holgada, capacidad ociosa significativa en la #OPEP (especialmente #ArabiaSaudita y Emiratos Arabes Unidos – EAU-) y mecanismos de estabilización como las reservas estratégicas de la #AIE (Agencia Internacional de Energía, un club occidental donde no está ni #China, ni #Rusia, ni Arabia Saudita, menos Irán). Sin embargo, la escalada bélica ha expuesto las fragilidades: La AIE liberó 400 millones de barriles de reservas de emergencia —la mayor acción coordinada de su historia— a mediados de marzo de 2026, en respuesta a las disrupciones en el suministro causadas por el conflicto. Esto fue un intento de calmar los precios, pero solo generó una caída temporal y momentánea. Los precios del #Brent rebotaron rápidamente y se mantienen elevados, abriendo alrededor de 103-104 USD/barril en los últimos días (con picos por encima de 105-106 USD y referencias a niveles cercanos a 120 USD en momentos de mayor tensión). Esta liberación cubre apenas unos pocos días de oferta global (alrededor de 102 millones de barriles diarios en promedio), y se requiere, además, reponer esas reservas, lo que genera demanda adicional futura, lo que establece un piso más alto para los precios.
No hay exceso estructural de oferta. El margen entre oferta y demanda es extremadamente estrecho, y la "capacidad ociosa" de la #OPEP (estimada históricamente en 3-4 mb/d, concentrada en Arabia Saudita y EAU) es más teórica que práctica. En el contexto actual, gran parte de esa capacidad no puede llegar efectivamente al mercado debido a disrupciones en exportaciones desde el Golfo Pérsico.
La capacidad real disponible es menor de lo reportado, y el conflicto ha reducido la producción en varios países del Golfo (incluyendo #Irak, #Kuwait, EAU y Arabia Saudita) por al menos 10 mb/d debido a ataques, cierres por seguridad y problemas logísticos.
El Estrecho de Ormuz es el punto crítico: representa ~20% del petróleo mundial y una porción significativa del GNL (gas natural licuado). No se trata solo de amenazas militares directas; el principal freno es la falta de cobertura de seguros marítimos. Las aseguradoras han cancelado o disparado las primas de "war risk" (en algunos casos +1000%), lo que ha paralizado el tráfico comercial. El estrecho está funcionalmente cerrado o severamente restringido (flujos por debajo del 10% de niveles previos), con buques evitando la ruta o quedando varados. Sin seguro viable, las compañías occidentales no mueven cargas, independientemente de promesas políticas o escoltas navales (de por sí, ridículas).
Los mecanismos institucionales liberales (AIE, promesas de producción, mercados "eficientes") no han funcionado como amortiguadores. La geopolítica y las relaciones de poder dominan, y el mercado muestra límites estructurales: precios no bajan pese a la liberación masiva de reservas y señales políticas (incluyendo promesas de #Trump).
Corolario 1: La liberación de reservas establece un precio mínimo de facto (un piso más alto), y todo lo demás tiende al alza mientras persista la incertidumbre. Si el conflicto amaina o se negocia un acuerdo, reactivar infraestructura dañada (refinerías, terminales, yacimientos) no es inmediato.
Coralario 2. Estamos en los inicios de un mundo nuevo donde la seguridad energética es primordial. Países sin control directo sobre producción, refinación, distribución y defensa de activos energéticos enfrentan vulnerabilidades extremas. En Latinoamérica, estados importadores netos como #Perú, #Chile, #Uruguay y varios del #Caribe (sin reservas propias significativas ni capacidad defensiva robusta) están en riesgo alto ante shocks futuros. Dependencia de importaciones vía rutas vulnerables + falta de soberanía energética = exposición crítica.
La crisis ha revelado que el petróleo nunca "sobró" realmente; lo que hubo fue una ilusión de estabilidad en un sistema precario. La transición "verde" promovida por Occidente (y sus acólitos locales socialdemócratas y sus ONG) choca con esta realidad: la energía fósil sigue siendo indispensable, y su control geopolítico define quién prospera y quién sufre en un mundo multipolar en conflicto. Si el conflicto se prolonga, precios por encima de 100-120 USD/barril podrían volverse la norma temporal, con impactos inflacionarios globales y reconfiguraciones en alianzas energéticas (más dependencia de rutas alternativas o productores no afectados).
🇨🇳Celebrando el año nuevo chino, representado ahora por el Caballo, recordemos lo que dijo hace poco el presidente de la República Popular #China sobre su sistema:
🇨🇳🇵🇪 Ignorando el legado intervencionista de 🇺🇸. El amigo de #Trump, se atreve a emitir comunicados, qué en un gobierno digno, hubieran significado su expulsión.
Cree, mostrando su poca visión, que si un general no vale nada, los oficiales y soldados ya ni cuentan. 2/2
🇺🇸🇵🇪 Lección de negociaciones
1. No hagas público tus debilidades ni tu falta de experiencia.
2. No utilices un cargo como si no hubiera mañana.
Todo se sabe y tu valor será equivalente a una hamburguesa.
Embajador 🇺🇸 y "presidente" 🇵🇪.
Se nota quien tiene el control🛃
Va 🧵1/2