Tu relación con Dios no es una obligación, es un privilegio. Es el único lugar donde no necesitas fingir ni ser suficiente. El te ama en tu peor momento con el mismo amor que en tu mejor día. No porque lo merezcas, sino porque ese es Su carácter: fiel, constante y eterno.
Recibir halagos por tu apariencia física está bien, pero cuando alguien te felicita por tu personalidad, tu mentalidad, tu risa, lo genuino que es tu corazón, eso es demasiado bonito y se siente diferente.
La verdad yo solo quiero seguir sanando mi bloqueo emocional y así si voy a estar con alguien poder entregarle todo de mi, un amor completo y genuino♥️