Hay que tener mucha madurez para gestionar, lo mejor posible, el hecho de que esforzarse no te garantiza nada en esta vida. A veces, las cosas no salen y está fuera de tu control.
Creo que perdí mi chispa. Hablo menos, voy a lo mío, aprendí a mantener distancia. No estoy enojado ni resentido. Simplemente ya no tengo la energía para estar como antes. En algún punto del camino entré en ese modo de “me da igual”.
El día anterior a las vacaciones, la previa de un viaje, de una cita, de un concierto, los viernes, las ganas de decir te quiero antes de decirlo por primera vez, la víspera de reyes. La vida es mejor con nervios y con deseo.