No son el único grupo de piratas que forman un partido político (Spotify financia a ambos), pero son los primeros en obtener la patente de corso de su víctima.
Le dije a mi hijo: —¿Te vas a casar con la mujer que yo elija?
Él dijo: —¡NO!
Le dije: —Es la hija de Bill Gates.
Mi hijo dijo: —OK.
Llamé a Bill Gates y le dije: —Quiero que tu hija se case con mi hijo.
Bill Gates dijo: —¡NO!
Le dije a Bill Gates: —Mi hijo es el CEO del Banco Mundial.
Bill Gates dijo: —OK.
Llamé al presidente del Banco Mundial y le pregunté si podía convertir a mi hijo en CEO del Banco Mundial.
Él dijo: —¡NO!
Le dije: —Mi hijo es yerno de Bill Gates.
Él dijo: —OK.
Así es exactamente cómo funciona la política...
¿Cuánto valen tus principios?
Una dama de la alta sociedad viaja en un crucero de lujo. De pronto se le acerca Groucho Marx y, con esa sonrisa pícara que lo caracterizaba, le pregunta sin rodeos:
- Disculpe, señora… ¿se acostaría usted conmigo por un millón de dólares?
La mujer, sorprendida pero claramente halagada por la cifra, responde con una sonrisa cómplice:
- Pues… por un millón de dólares, sí, supongo que lo haría.
Groucho no pierde ni un segundo y remata:
- ¿Y por un dólar?
La dama se pone roja de indignación y exclama:
- ¿¡Pero qué se cree usted que soy!?
Y Groucho, con la mirada más inocente del mundo, le suelta la frase que sigue siendo legendaria:
- Eso ya lo hemos establecido, señora. Ahora solo estamos negociando el precio.
Y de una sola anécdota, sacamos 3 lecciones brutales:
1. La hipocresía social es un deporte de élite. La mayoría de la gente tiene un precio… simplemente lo disfraza de moralidad mientras ese precio no aparezca en la cuenta.
2. Tus valores sólo son reales cuando alguien te ofrece dinero por venderlos. Hasta ese momento, son sólo palabras bonitas.
3. En la negociación, el truco más poderoso no es discutir el precio… es hacer que la otra persona acepte el primer precio al principio. Una vez que cruzas esa línea, el resto es pura aritmética.
Groucho no sólo contaba chistes... desnudaba almas.
¿Y tú?
¿Tienes un precio… o tienes principios?
¿Qué es lo único que NUNCA negociarías, ni por ningún millón?