. . . Ya soy un muerto andante, querida. He caminado por demasiados senderos, he visto demasiados imperios caer y levantarse, y ciudades crecer bajo el poder de hombres ignorantes que no parecen aprender nada de la historia. ¿Tú superior?
Se empezó a acercar a su esposo en tres zancadas estaba junto a él, y no dudó en sentarse sobre sus piernas mientras lo rodeaba con los brazos alrededor del cuello.
Sus mejillas se colorearon de un tono rosáceo, antes de que una suave y cálida sonrisa se posase en los labios del demonio. Le ha devuelto el beso y se ha sentado, esperando por él.