la rebeldía adoptada en una niñez donde ansiaba la atención paternal se camuflaba en ocasiones en completa sumisión a su progenitora. dándole así una de cal y otra de arena. “ ¿vos estaréis presente? ”
la mirada de aegon desvía de su madre, aún le quedan resquicios de vergüenza cuando se trataba de ella. porque siempre se trataba de alicent. las pertenencias de su alcoba pagaron los excesos de la noche anterior, ropa tirada, muebles rotos. . . una rabieta que ya »
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« No oirías nada aquí » piensa, pero calla y no disimula el escrutinio, Alicent reconocía los patrones. Un tanto de ella, un tanto de Daemon; Aemond será fruto de su pecado, pero Aegon era el castigo viviente, un recordatorio.
Parpadea y las manos junta delante »
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había olvidado. lo último que recordaba era la cabeza de la prostituta entre sus piernas. “ aquí ” pensó índice y corazón en el puente de su nariz, ojos apretados en pos de alejar el embotamiento que su cabeza tenía. “ ¿sigue allí? ” »
“ madre ” la sorpresa surca su rostro, el cual gira en su dirección. “ no os había oído entrar ” esquiva la pregunta. sabía que debía haber estado presente. . . pero la noche anterior le había estado pasando factura.
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‘’ Lucís demasiado interesado en las actividades que compartimos mi marido y yo. Pero no os estreséis, no está alejado de lo que sea que os haya enseñado vuestra ruin madre. ‘’
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