guste (si le gusta).
“Me adoras, pero no tanto como yo a ti. ¿Ves como hago lo que sea que me pidas con tal de cumplir tus deseos?”
Mano diestra femenina alcanza, acercándola para besar su dorso.
…
…
…
Acaba de decir que tiene una dignidad que mantener, y le pide eso. Pero bueno… ahem, ya aceptó, y, como ella dijo; Un rey hace lo que sea por su reina.
“Así es.” —— Terminó por confirmar, para luego recostar su cabeza en los muslos de su amada. No porque le
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Muy bien, mi pequeño rey.
¿Qué te parece si recuestas tu cabeza en mis muslos un rato y te relajas? Finalmente estoy en casa.
... Bueno, siempre será mi casa.
—La mujer palmeo sus muslos y se sentó en el piso. Abre sus brazos tratando de recibir al hechicero de la mejor forma.
Pero le sigue dando rabia que se la arrebaten por tanto tiempo, eso es otro sentimiento humano que también le acompaña.
“… ¿Dejarme mimar?” —— Suspiró, haciendo una pequeña mueca. —— “Bueno, si es necesario…”
El Rey de las Maldiciones alzó una ceja al escucharla.
“Por supuesto que si; orgullo, superioridad, avaricia; no soy humano, pero sin esas emociones, no sería el Hechicero más Fuerte de la Historia.”
Eso no es a lo que se refería ella, de todas formas. —— “Lo entiendo.”
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No me digas que (...) ¿Tienes emociones humanas? — La rubia le observó de arriba a abajo para luego suspirar. El amor que engloban los humanos es tan... Extraño.
Después de todo, ella tiene su propia definición de amor pero siente que su amado demonio... No comparte la misma
Ceño mantiene fruncido el varón mientras es mazado por la contraria… ¿Qué hacE?
Se apresuró a bajarse de sus brazos. Aquí no que tiene una dignidad que mantener—. Arreglarse los pantalones.
“¿No podías decirle a la orden que te mandaran una carta…?” —— Aún así, reclama.
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Cabeza atrapó, aunque luego la tuvo que dejar caer cuando fue abrazado y alzado del suelo—.
“Un poco…” —— Mucho. Con brazos la rodeó también —— “ (…) ¿Donde estuviste? Pasó mucho tiempo.”