Nutricionista por vocación, convicción y satisfacción personal“Si no cuidas tu cuerpo, ¿dónde vas a vivir?”
¡¡Descubriendo el misterioso mundo de las leyes!!
EL ANTES VS EL AHORA
Antes la vida iba con menos control remoto. Quedabas “a las seis en la fuente” y eso era un contrato verbal sagrado. No había “te mando ubicación”, “llego en 7 min”, “estoy aparcando” cuando todavía estás en casa con el abrigo puesto. Si alguien no venía, te comías la espera mirando el reloj como si fueras guardia suizo… y luego te ibas con dignidad y una frase mítica: “me dejó plantado”. Ahora es peor: no te dejan plantado en una plaza, te dejan plantado en el chat, que es como que te ignoren pero con recibo de lectura. El “visto” es el nuevo “paso de ti”, pero con tecnología y depresión.
Antes, si querías saber algo y nadie lo sabía, se decía: “ni idea”. Y no pasaba nada. El mundo seguía girando igual. Hoy, si no sabes el nombre de un actor secundario, tu cerebro entra en modo “no puedo vivir así” y te ves a las tres de la mañana investigando como un detective: pestañas abiertas, anuncios, foros, un vídeo de “10 curiosidades del reparto”… y al final lo encuentras y dices: “ya está”. ¿Te aporta algo? No. ¿Te quitó sueño? Sí. ¿Lo recordarás mañana? Tampoco. Pero oye, la ansiedad va servida.
Antes elegir una peli era fácil: había lo que había. Videoclub, carátulas, “esta no, esta ya la vi”, y te llevabas la que quedaba. Y lo vivías. Ahora tienes 400 plataformas, 12.000 opciones y tardas 40 minutos en decidir para acabar viendo lo mismo otra vez, porque el exceso de elección no te da libertad: te da parálisis. Y encima la tele te pregunta “¿sigues ahí?”. ¡Claro que sigo! Si no me he movido en una hora, pero por estrés, no por relax.
Antes la música se “cazaba”. Grababas de la radio y te quedaba el locutor encima: “¡Y ahora…!” y tú: “¡Cállate!” Pero esa cinta era tu tesoro. Ahora tienes toda la música del planeta y te pasas la vida saltando canciones porque “no es mi mood”. ¿Qué mood? ¡Si estás doblando calcetines! Antes doblabas con lo que sonara y ya. Ahora necesitas una playlist llamada “doblar ropa pero con autoestima”.
Antes hacías pocas fotos y eran recuerdos de verdad. Se revelaban, se guardaban, se miraban. Hoy haces 200 fotos en una tarde, las editas, las subes, y mañana ni te acuerdas. Las fotos ya no son memoria: son certificado de presencia. “Mirad qué bien estoy.” Y luego te sale un “recuerdo” en el móvil y te mete una puñalada emocional: “¿Te acuerdas cuando eras feliz?” Gracias, aplicación, muy terapéutica, sí.
Antes el aburrimiento era creativo. Te aburrías y te inventabas algo: salir, llamar, jugar, pensar, mirar al techo. Ahora el aburrimiento dura tres segundos: aparece y lo matas a scroll. Vídeos cortos, memes, recetas con música épica, gente bailando… y tú consumiendo estímulos como una aspiradora. Luego “no me concentro”. Normal: tu cerebro ya no camina, hace zapping.
Y ojo, no digo que antes todo fuera mejor. Antes también había historias: esperar al fontanero como si fuera una aparición, pelearte con el módem, perderte por no tener GPS… Pero había algo que sí era mejor: el ritmo humano. Había huecos, silencio, paciencia. Ahora lo tenemos todo más rápido, más cómodo, más conectado… y vivimos con prisa incluso sentados en el sofá.
La sensación es esa: antes usábamos las cosas. Ahora las cosas… nos usan a nosotros. Y a veces lo más moderno que puedes hacer es lo más antiguo: apagar el móvil un rato, quedar “en la fuente” como si fuera 1998 y recordar que, sorprendentemente, también se puede vivir sin notificaciones.
Lo que digo en redes: “el agua es buena”
Los comentarios:
“Pues mi primo se ahogó en una piscina”
“Pues mi pueblo se inundó”
“¿Y si te bebes 30 litros también es buena? MENTIROSO”
“¿Y el agua del mar?
“Pues a mi tío se le cayó hielo en la cabeza y se murió”
“Te paga Bezoya y las multinacionales del agua”
“Pues he visto un vídeo que dice que deshidrata, a ver si os ponéis de acuerdo”
Muere una toalla, nace un trapo.
Muere una nocilla, nace un vaso.
Muere una camisa, nace un paño.
Muere un refresco, nace una botella para meter agua en la nevera.
Muere una bolsa del supermercado, nace un gorro para la lluvia.
En casa del pobre se respeta el medio ambiente.
Pagamos > 80.000 euros públicos al año a Juan García-Gallardo Frings, a sus 32 años x no hacer nada. Y encima llama "señoritos" a lxs trabajadorxs del cine. Vox irá x 1ª vez a los Goya. Esperemos que lxs actrices / actores en sus intervenciones le pongan en su sitio.
"Los señoritos no son los agricultores y ganaderos. Son los que quieren vivir de producir obras cinematográficas que luego no ve nadie a costa de millones y millones de euros que pagan con mucho esfuerzo los contribuyentes españoles".
Qué bien define a su líder fascista, Abascal. Que estuvo en una fundación recibiendo decenas de miles de euros sin hacer nada. Se cree el ladrón que...
Y hoy en cosas que son de derechas y de izquierdas: rechazar el uso de la mascarilla para prevenir infecciones respiratorias es de derechas. Ponerse la mascarilla es de izquierdas. A este nivel de gilipollez hemos llegado.
Al 2024 le pido que deje de usarse dieta baja en FODMAP para cualquier cosa digestiva, pero sobre todo, que deje de usarse ad infinitum.
Mismo problema que hace unos años era el "Pues si te ha salido intolerancia a la fructosa no comas fruta y verdura"
Hemos encontrado una pulsera de oro en la calle Panaderos de Valladolid. Parece de abuelita. Por favor, compartid para ver si hay alguna forma de que podamos devolvérsela a su dueña.
🚨El que llaman "negro de vox", escribe este tuit criticando que usen una persona blanca con la cara pintada para representar a Baltasar. Pues los mismos simpatizantes de Vox le contestan...🚨
Os dejo esto para leer las respuestas.
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