Soy lo suficientemente madura para admitir que a veces soy una persona difícil. Sobrepienso todo, actúo con impulsividad y puedo ser complicada de entender. Soy sensible a otro nivel y necesito paciencia, pero también sé que mi amor no se compara con el de nadie.
El proceso de sanar es jodido porque un día crees que ya estás bien y al día siguiente te levantas como si se te hubiera caído el mundo encima otra vez.