Si ya no sabes a qué selección apoyar en este Mundial, recuerda que la sangre latina nos une y debemos alentar con todo a nuestro último país latinoamericano...
Noruega 🇳🇴
Normalicemos NO perdonar, ni sentir empatía, ni pena por aquellas personas que no pensaron en nosotros mientras hacían cosas que sabían que nos iban a doler.
Yo también tengo un pasado triste y no lo uso como excusa para ser una persona de mierda.
"Cuenta la leyenda, que un día la verdad y la mentira se cruzaron.
- Buenos días— dijo la mentira.
- Buenos días— contestó la verdad.
- Hermoso día— dijo la mentira.
Entonces la verdad se asomó para ver si era cierto y lo era.
- Hermoso día — dijo entonces la verdad.
- Aún más hermoso está el lago— dijo la mentira. Entonces la verdad miró hacia el lago y vio que la mentira decía la verdad y asintió. Corrió la mentira hacia el agua y dijo:
- El agua está aún más hermosa. Nademos.
La verdad tocó el agua con sus dedos y realmente estaba hermosa y confió en la mentira. Ambas se quitaron la ropa y nadaron tranquilas. Un rato después salió la mentira, se vistió con las ropas de la verdad y se fue. La verdad, incapaz de vestirse con las ropas de la mentira comenzó a caminar sin ropas y todos se horrorizaban al verla. Es así como aún hoy en día la gente prefiere aceptar la mentira disfrazada de verdad y no la verdad al desnudo."
Jorge Bucay 🇦🇷
El paciente con ataque de pánico siente mareos, vértigo y el corazón empieza a latir como loco, le está dando una crisis, el aire le falta, piensa:
- "me voy a morir", "me esta dando un infarto", "me voy a volver loco". Suda, le tiembla el cuerpo, los labios, los párpados, se desespera y pide a gritos que lo ayuden, que lo lleven al hospital, pero cuando llega ya el ataque de pánico pasó, porque dura alrededor de diez minutos. En el hospital le hacen de todo y todo sale normal, es entonces cuando el médico de guardia le dice:
- Sufriste un ataque de pánico, debo referirte al Psiquiatra.
Lo que ves en ese video es una sola célula humana.
Una.
Y tienes 37 billones de ellas trabajando ahora mismo mientras lees esto.
Cada célula contiene tu ADN completo.
Si lo estiraras, mediría 1,8 metros.
Ahora multiplica eso por 37 billones.
El ADN de tu cuerpo llegaría desde la Tierra al Sol... 600 veces.
Pero hay algo que nadie te cuenta:
Tus células intestinales mueren y se renuevan cada 4 días.
Tu piel, cada 2-3 semanas.
Tu hígado, cada 150 días.
No eres el mismo de hace un año.
Literalmente.
Y todo esto ocurre sin que pienses en ello.
Sin que lo controles.
Sin que lo pidas.
Tu cuerpo lleva millones de años perfeccionándose para mantenerte vivo.
Y tú preocupado por cosas que dentro de un año ni recordarás.
Somos máquinas milagrosas.
Cuídate como tal. 🧬
Este hombre se llama Mohamed Bzeek, vive en California y esa niña que tiene en brazos murió pocos días después de que le hicieran la foto, también en sus brazos. No era su hija. Era uno de los diez niños que han muerto bajo su cuidado. Porque Bzeek es padre de acogida y solo acoge a niños en estado terminal, para que no mueran solos.
Nació en Trípoli en 1954, antes de irse de Libia corría maratones. En 1978 entró en Estados Unidos con un visado de estudiante y allí se quedó. Vive en Azusa, una de esas localidades del extrarradio de Los Ángeles por donde circulan camiones y donde las casas tienen una pinta genérica, agrupadas sin llamar la atención.
En 1989 conoció a Dawn Rowe, que ya era madre de acogida desde principios de los ochenta, se casaron y empezaron a acoger juntos. En 1995 tomaron la decisión de dedicarse exclusivamente a niños con enfermedades terminales, los que nadie quería.
Me pregunto cómo fue ese momento exacto en que dos personas se sientan en una cocina y deciden que van a abrir su casa a los niños que se mueren, y en cómo esa decisión se toma, sin actas, sin nada que la registre, y sin embargo organiza el resto de una vida.
La primera niña que murió en su casa tenía un año, espina bífida, parte de la columna le crecía fuera de la piel. Murió el 4 de julio de 1991, mientras Mohamed se duchaba y Dawn preparaba la cena, él recuerda haber salido del baño y haber encontrado médicos en su salón. Lloró tres días.
Desde entonces ha acogido a unos ochenta niños, diez han muerto en sus brazos. El condado de Los Ángeles, cuatro millones de habitantes, lo llama cuando no hay nadie más. Lo llaman el padre de último recurso.
Muchos llegan sin nombre, nacen en hospitales y los abandonan, las familias no los nombran y en el papel pone "Baby boy", "Baby girl". Mohamed los nombra, les pone un nombre antes de que mueran.
Un nombre es gratis, cuatro sílabas, pero ese gesto, cuando se pone el nombre, decide si un niño que vivirá tres semanas existirá como persona o como registro administrativo.
Su hijo biológico, Adam, nació con osteogénesis imperfecta y enanismo, se ha roto casi todos los huesos del cuerpo. Dawn murió en 2015 de una enfermedad pulmonar y desde entonces Mohamed sigue solo, solo puede ocuparse de un niño a la vez. Cuando un periodista del Los Angeles Times entró en su casa en 2017 cuidaba de una niña de seis años con microcefalia, ciega, sorda, pies zambos, caderas dislocadas, no movía brazos ni piernas, tenía convulsiones. La había recibido con siete semanas de vida y le habían dicho que viviría unos meses. La sostenía durante las convulsiones y le hablaba aunque no oyera.
Sé que no puede oír, sé que no puede ver, pero le hablo, tiene sentimientos, es un ser humano.
En 2016, a Bzeek le diagnosticaron cáncer de colon, le pidió tiempo al médico, no puedo operarme todavía, tengo a un niño en casa que es terminal y tengo a mi hijo, que es discapacitado, no hay nadie más para ellos. En el hospital, ingresado, solo, dijo que por primera vez entendió lo que sentían los niños que cuidaba. Si yo a esta edad estoy asustado, cómo estarán ellos. Se operó y siguió.
Bzeek es musulmán practicante. Su historia se hizo internacional en febrero de 2017, justo cuando Trump firmó la orden ejecutiva que vetaba la entrada en Estados Unidos a ciudadanos de siete países de mayoría musulmana, Libia era uno de ellos. Ese mismo mes, en Azusa, el único padre de acogida de toda la ciudad de Los Ángeles dispuesto a llevarse a casa a los niños terminales era un libio musulmán.
Aunque mi corazón se rompa, dijo una vez, la muerte es parte de la vida, estoy con ellos hasta el final, los conforto, los quiero, quiero que sientan que tienen una familia, que tienen a alguien. Que no están solos.
A nadie le gustas cuando estás deprimido. Así de simple. Podríamos hablar todo el día de salud mental y de su importancia, pero en cuanto te deprimes, la gente empieza a distanciarse.
Te ven como una persona negativa, una carga y alguien demasiado pesado para manejar.
Mi terapeuta me dijo:
«Cuando una persona crece sintiéndose invisible, aprende a amar dando en exceso. Vuelca todo en los demás, esperando que, algún día, alguien finalmente les devuelva el gesto. Así que se convierten en el cuidador. El que arregla todo. El que aparece, incluso cuando nadie aparece por ellos.»
¿Y la parte más dura? En el fondo, no están tratando de ser fuertes. Solo están esperando que alguien haga por ellos lo que han pasado toda su vida haciendo por todos los demás.
Cuando todos tus seres queridos piensan que los estás ignorando pero en realidad estás manteniendo en secreto la batalla interna más grande de tu vida.
Los mejores momentos de la vida adulta
- Tener un cuerpo que no te duele
- Que te sobre dinero a final de mes
- La paz en casa
- Tomarse un café sin prisas
- Reírse con los verdaderos amigos
- Tener tiempo para viajar
- Decir «no» sin sentirse culpable
- Tener un vecino tranquilo
La romantización de la "salud mental" en redes nos está vendiendo la idea de que sanar es tomar café en tazas lindas y escribir en un diario, cuando en realidad "sanar" es un proceso asqueroso, violento, solitario dónde eres tú peleando con tu mente.
Si una serpiente no tuviera veneno, la gente la usaría como una cuerda, así de simple. El mundo no respeta la bondad débil, la aplasta, y cuando ven que no pones límites, que no reaccionas, que aguantas todo, te usan. No es porque te odien, sino porque saben que no habrá consecuencias. Escúchenlo bien, no se trata de ser violento, se trata de que nadie dude que puedes defenderte, porque donde no hay carácter, abusan. El mundo no respeta a los débiles, los usa.
La música de Queen es universal.
Está científicamente comprobado que la música de Queen, especialmente el tema "Bohemian Rhapsody", genera una respuesta física positiva y medible incluso en los fetos a partir de la semana 16 de gestación.
Investigaciones realizadas por el Institut Marquès de Barcelona han revelado que al escuchar "Bohemian Rhapsody", aproximadamente el 90% de los fetos reaccionan moviendo la boca y la lengua, un gesto que los científicos interpretan como una forma de estimulación de los circuitos cerebrales del lenguaje y la comunicación.
Más rock y menos reggaeton🤘🎸
Vídeo de Andy Thomas
"Gene Simmons"
Por las declaraciones del histórico miembro de Kiss sobre el alcohol:
“Jamás probé el alcohol. Nunca me drogué. No por miedo ni por rebeldía, sino por amor. Mi madre sobrevivió al infierno de un campo de concentración nazi. Lo perdió todo, y aun así me dio la vida. ¿Cómo iba yo a devolverle ese regalo haciéndome daño? Soy su único hijo. Sentí desde pequeño que no tenía derecho a decepcionarla, ni a desperdiciar lo que tanto le costó construir. Ella ya había sufrido suficiente. Yo no iba a añadir más dolor.”