Es raro que me guste extrañarte y sentirme triste por tu ausencia
quizá por qué está sensación genera más emociones que tú indiferencia
o quizá es por qué ya es lo único que me queda de lo nuestro desde que ya no siento tu presencia
Qué extraño... Pasé tanto tiempo teniendo miedo de perderla, que cuando finalmente la perdí, sentí más calma de la que esperaba.
El miedo terminó. Ahora solo queda el duelo.
Yo no estaba enamorado solo de quien ella era. También estaba enamorado de todo lo que imaginaba que íbamos a construir. Y ahora tengo que aprender que perder un futuro imaginado también duele como perder un recuerdo real.