@TELMEXSoluciona Hola Bibiana, el técnico no llegó
Hola, buena noche, del número 5553948027, sigo sin servicio de internet al igual que varios vecinos, estoy preocupado por la continuidad del servicio, el reporte es el 054243441, ya van 6 días, si recibe tan a un vecino desconectan a dos más.
@TelmexSoluciona Hola, buena tarde, del número 5553948027, sigo sin servicio de internet al igual que varios vecinos, estoy preocupado por la continuidad del servicio, el reporte es el 054243441, ya van 5 días, gracias #telmex
Por más difícil que nos resulte comprenderlo, hay una porción de la humanidad que goza con el dolor ajeno. Cada día vemos pruebas de disfrute y sadismo contra pobres, migrantes, negros, "extranjeros", trans, gays, estudiantes, niños. En el dolor de los otros, esta gente encuentra un remedo de estatus. Sí, hay gente que es feliz viviendo bajo un gobierno aporofóbico y represivo (como el de Milei), o que promueve uno. Gente que le tiene suficiente miedo al diferente como para querer aniquilarlo; que justifica las peores atrocidades en nombre de "el orden". Antes y hoy. Neofascismo, sí. Es un término bien aplicado. En las redes se dejan identificar muy fácilmente por su combinación de odio y estulticia. Poseen tanto rencor que, en cuanto aparece algún líder que les dice dónde enfocar sus frustraciones, adoptan el target sin chistar. Es una tropa que anda impaciente por saltar a la violencia física.
Ya tenemos varios en México. Algunos son moscardones de red; otros empiezan a organizarse para montar campañas de difamación o provocaciones; muchos están ya en cargos públicos o partidistas; colándose en las estructuras de la derecha tradicional para montar la agenda del odio y la violencia. No hablo de una conspiración. Hablo de un fenómeno espontáneo. El resentimiento siempre encuentra sus cauces.
En ellos -los que han escogido el camino de la ultraderecha-, reside hoy la principal amenaza a la democracia. Alimentar a estos sectores por "estrategia electoral" es uno de los gestos más irresponsables de todos los que se dicen afectos a los valores republicanos. Es un fenómeno creciente. Un fenómeno que a mucho académico, enredado con Stalin y el populismo, no se le antoja revisar.