Que nadie se equivoque. Nuestro voto fue contra Abelardo, contra el fascismo, y sus abusos de poder en contra hasta de sus propios "Aliados".
Seguimos estando en las antipodas del pesamiento con Uribe y el Centro Democrático. Esperamos del nuevo presidente del Senado altura política y garantías para el ejercicio de la oposición.
Hoy derrotamos al Tigrillo.
Abelardo salió picado.
Uribe dijo que en el Centro Democrático trabajarían como abejas y las abejas terminaron picando al tigre. Pero la metáfora va más allá. En el toreo, la pica busca obligar al toro a bajar la cabeza. De La Espriella quiso hacer algo parecido con Uribe. Lo ignoró, lo provocó y lo desafió para demostrarle quién mandaba en la nueva derecha. Pero calculó mal. Quien terminó picado fue Abelardo y ahora será él quien tenga que bajar la cabeza.
La derrota de Alfredo Deluque en la elección de presidente del Senado fue una torpeza política monumental. Antes de posesionarse, Abelardo consiguió lo que parecía imposible: unir a Uribe y al Pacto Histórico en su contra.
Pero esa alianza no surgió de la nada. Abelardo la fue construyendo, desplante tras desplante. Uribe lo apoyó después de la primera vuelta y no recibió ni siquiera un agradecimiento público. Tras la victoria, el Centro Democrático se declaró partido de gobierno y tampoco hubo reconocimiento. Ni una llamada. Cuando llegó el momento de definir las mesas directivas, Abelardo trató a Uribe y a la bancada más grande de su coalición como actores secundarios.
Luego, en plena puja por la elección del presidente del Senado, nombró como ministra a Paola Holguín. El nombramiento se defiende por sus méritos, pero se leyó como un desafío: aquí hay vida para quienes estén dispuestos a dejar a Uribe. Fue otra banderilla.
El error fue creer que ya no necesitaba a Uribe porque había sacado trece millones de votos. Confundió el respaldo de los electores con la obediencia del Congreso. Pensó que ganar la Presidencia le entregaría las llaves del Capitolio, pero Honorio Henríquez acaba de demostrarle que no es así.
Y no fue una derrota estrecha. Honorio sacó 56 votos y Deluque 45. Once votos de diferencia son una paliza considerable. Si hubiera perdido por uno, podría pensarse que un senador se torció a última hora. Pero para cambiar el resultado, seis senadores habrían tenido que cambiar de bando. Abelardo no perdió una mayoría precaria, al parecer nunca la tuvo.
La derrota también es estruendosa para Rodrigo Lara. Su único trabajo era conseguir esos votos. O creyó que tenía una mayoría inexistente, lo que revela una grave desconexión con el Congreso, o sabía que los números no alcanzaban y prefirió decirle al jefe que todo iba bien. Incompetencia o adulación, el resultado fue el mismo.
Y aquí aparece el problema más preocupante. De La Espriella parece rodeado de personas dispuestas a confirmarle que siempre tiene razón, pero alejado de quienes podrían decirle cuándo se equivoca. Ya había recibido un primer llamado de atención en la segunda vuelta, cuando una elección que parecía asegurada terminó siendo mucho más estrecha de lo esperado.
El dato histórico agrava el golpe. Desde 1994 ningún presidente electo había sido derrotado en la elección del primer presidente del Senado, el mismo que le impone la banda presidencial. Abelardo no solo perdió su primera votación en el Congreso, sino que dejó la ceremonia de su propia posesión en manos del hombre que lo derrotó.
Sin embargo, Uribe tampoco sale ileso. Sus electores esperaban que acompañara al nuevo gobierno sin abrir otra guerra dentro de la derecha. En cambio, terminó celebrando una victoria al lado de Iván Cepeda y el Pacto Histórico. Puede tener un argumento parlamentario legítimo, pero la imagen es difícil de explicar.
Faltan dos semanas para el 7 de agosto y cuatro años por delante. Abelardo quiso picar a Uribe para obligarlo a bajar la cabeza, pero fue él quien recibió la pica. Ahora le toca acercarse, negociar y reconstruir una relación que deterioró sin necesidad. Y le conviene hacerlo rápido, porque el primer año es el único en el que un presidente tiene capital político de sobra, y él empezó a gastarlo antes de posesionarse.
Como Abelardo no le dió burocracia al CD, el partido quiere poner presidente en el Senado, para tener a alguien que agilice o no ciertas reformas, y el PH se unió a ello para mostrar que pueden entorpecer procesos.
Uribe se siente (por segunda vez) traicionado por darle apoyo a Abelardo y ahora este no quiere regalarle la presidencia del senado.
Es como ver la pelea entre hienas y buitras a ver quien se queda con el pedazo de carne ya putrefacto, llamado Congreso.
Mka viven viajando y jartando cada 8 días y medio se les enferma una mascota o les roban el celular y tienen que hacer 80 rifas, ese manejo de finanzas que?
Le van a regalar el páramo de Santurbán a una multinacional canadiense, que se va a aprovechar de los mineros locales y dañará el ecosistema junto con el agua que te tomas, y tu ahí todavía creyendo que "ganaste" algo porque el therian quedó de presidente.
Da tristeza lo que está pasando en Santander y lo que el nuevo @MinAmbienteCo planea hacer con el páramo de Santurban, pero también toca preguntar ¿Qué esperaban? ¿Por qué votaron masivamente por alguien que prometió acabar con el medio ambiente y hacer fracking a lo que dé?
Lo que da más mal genio del caso de Yulixa, es que los dueños de esa estética pudieron haberla llevado a un hospital, pudieron ayudarla.
Uno no entiende como existen tantas malas personas dañando la vida de los otros.
@PepitaPere73199@bosa_b7 Completamente de acuerdo, definitivamente tanto baboso o babosa con un celular en la mano para mostrar lo que no se debe demostrar pierde el sentido de la discrecionalidad y del respeto por la vida de los demás yo considero que si es una sapa
No, no y no. Ir a la FILBO y no comprar nada es válido. Muchas veces de pequeño fui con mis papás sin que ello implicara la compra de libros, en realidad, sólo participábamos de las actividades (hoy mermadas) ¿el objetivo es la venta de libros o incentivar la cultura lectora?
@naciokusen13 Por qué no se detiene a pensar el por qué tenemos que tildar de estúpido a alguien que ve otras cosas que ud no ha visto, o sencillamente al que piensa diferente. Esto se llama libertad y democracia. Es “estúpido” sufrir por eso.