En el fondo, la fidelidad, la lealtad y la honestidad no dependen solo de cuánto quieres a alguien, sino de cuánto te respetas a ti. Son coherencia con tus valores, respeto por tu palabra, disciplina interna y madurez emocional. No son una demostración romántica, son una muestra clara de integridad.
No obliguen a los hombres a hacer algo, subir una foto, regalar flores, dedicar tiempo, créanme que el man que las quiera enserio hará esas cosas y más con todo el gusto y el placer del mundo.
Deja de sentirte infeliz porque no tienes pareja.
Deja de perderte la película en el cine porque nadie más puede acompañarte. Deja de perderte ese restaurante que quieres probar porque tus amigos no están libres. Tu vida merece ser vivida... con compañía o sin ella. Pero siempre siempre... con tu propia compañia.
Feliz San Valentín a ti que estás caminando de regreso a tu corazón para así poder caminar con otros.
A ti que estás cuestionando y diseñando cómo se ve el amor para ti.
A ti que te estás conociendo y a tus no negociables.
A ti que te estás aprendiendo a querer mejor.
Quien me conoce de verdad sabe cómo es mi corazón y cuáles son mis intenciones. Claro que he fallado mil veces, soy humano, pero nunca he hecho nada con intención de hacer daño. Cada día intento cambiar lo que no me gusta de mí, y con eso me quedo.