Dejé el auto en un garage y para moverlo 10 metros el tipo corrió el asiento, acomodó los tres espejitos y me cambió la radio. No querés colgar el chupete de tu nene en el retrovisor también, la concha de tu madre.
Quizá no tenga los logros más grandes, pero a veces me siento profundamente orgullosa de mí, por haber salido adelante solita, incluso cuando nadie veía todo lo que estaba cargando.
Me parece linda la idea de construir algo con alguien: crecer juntos, admirarse incluso conociendo los defectos y errores del otro, y aún así elegir mejorar y evolucionar de la mano. Porque, al final, de eso se trata.