@PepedelBosque En mi opinión, una posible solución sería modificar la regla del fuera de lugar para que se considere offside con base en lo que produzca el gol. Por ejemplo, si un gol se anota de cabeza pero el pie es el que está adelantado, no se consideraría fuera de lugar.
@JesusBengoechea Basta con ver los 90 minutos de cada partido para darse cuenta que el problema está en el ego de Mbappé: el tipo no suelta un pase para que sus compañeros ataquen, solo suelta balones para que le regresen el balón y él “genere el ataque”. 40 goles y 4 asistencias es ridículo.
La segunda venida está aquí.
No hay vuelta atras. La guerra ha comenzado.
Dios nos ampara. Nuestro General nos lidera.
Soldado tuyo, José. Daré mi vida por ti. Como tú hiciste por nosotros.
¿Por qué no sale el “mejor del mundo”?
¿Por qué no sale el de los +40 goles por temporada?
¿Por qué de esos +40 goles no marca ninguno en estos partidos?
Imagina cambiar al segundo de este ranking por alguien que ni aparece. El madridismo es la afición más idiota del mundo.
Mbappe ha jugado con 4 de los 5 máximos asistentes de la historia de la champions y ha hecho creer a cierta gente que el problema son ellos y no el, es el mejor en lo suyo
El Madrid llevaba un mes funcionando sin Mbappé. Volvió él y tres pinchazos seguidos.
Un Madrid sin delantero perdió solo dos partidos en una temporada. Llegó él y, desde entonces, no ha ganado ni el 62% de sus partidos.
Pero nunca es su culpa. Qué haríamos sin él, llego a leer
@PepedelBosque Bien decía Jose Mourinho en su etapa en el Madrid: si tienes una manzana podrida en una canasta de manzanas perfectas, pronto todas estarán podridas.
No es casualidad que un equipo que gana la Champions invicto y en Liga solo pierde un partido, la temporada siguiente fracasa.
Sin quitarle culpa a los jugadores, porque tienen y mucha, Xabi está cavando su tumba él solo. La razón es sencilla: todos podríamos apoyarlo pese a los resultados si sus decisiones fueran coherentes. Sin embargo, ha ido encadenando errores uno tras otro que han debilitado su proyecto desde dentro.
1. En el Mundial dejó a Rodrygo en el banquillo varios partidos y apostó por Gonzalo, decisión que funcionó muy bien. Pero cuando volvió Mbappé y tocaba un partido durísimo como el del PSG, decidió romper lo que estaba funcionando para poder meterlo.
2. En el inicio de La Liga se veía una idea clara, pero comenzó su pulso con Vini, devolviendo a Rodrygo al once y creando una competencia absurda con uno de tus mejores jugadores.
3. Llegó el primer partido realmente complicado: el Atlético. Jude regresaba de lesión y aun así decidió meterlo de titular, otra vez rompiendo la estructura que venía construyendo.
4. El equipo se repuso del descalabro del derbi y empezó a jugar bien. Llega el Clásico, se hace un buen partido… y decide continuar con su pulso sacando a Vini cuando el encuentro no estaba cerrado. La reacción de Vinicius fue mala, sí, pero aquí analizamos las decisiones de Xabi, no el comportamiento del jugador.
5. En Anfield, ante un Liverpool que venía mal, plantea un partido inexplicable, sin valentía ni orden.
6. Su solución partido tras partido es siempre la misma: sacar a Rodrygo y nunca mirar hacia alternativas reales como Endrick o Gonzalo, que aportan perfiles totalmente distintos.
7. Sus modificaciones casi siempre dejan mucho que desear. Carecen de creatividad, rara vez cambian el partido a favor y casi siempre empeoran al equipo. Entran los mismos, salen los mismos… y el equipo se vuelve previsible.
8. Con él esperábamos ver minutos estratégicos para los canteranos. En ciertos contextos hubiera tenido todo el sentido usar a Joan, Fortea, Aguado y otros, pero parece que no existen para él.
Yo quería —o quiero, porque ya no sé qué pueda pasar después del miércoles— que Xabi triunfe en el Madrid. Sin embargo, es imposible apoyarlo del todo cuando sus propias decisiones terminan quitándole el foco a los jugadores, que también tienen mucha culpa, y lo ponen sobre él. Cuando él llegó esperábamos coherencia, inteligencia y una implantación paulatina de su idea de juego, no pulsos innecesarios ni decisiones que rompen más de lo que construyen.