Te he querido sin saberlo, sabiéndolo, y en todas las formas verbales que existen. Te he querido de noche, de día y a deshoras.
Te he querido de espaldas, de frente y debajo, te he querido encima y de lado a lado y tengo que confesarte que donde mejor me quedas… es dentro.
Todo eran risas hasta que, de repente una noche, te folló como un hijo de puta, y entonces todo fueron orgasmos. Y luego todo volvieron a ser risas de nuevo. Y así.
Me encantan las personas que improvisan sentimientos, besos, abrazos, mensajes, chistes, sonrisas… Me gustan porque no usan guion. Solo utilizan el corazón.