Que bonica és aquella onada de gratitud que s'apodera de tu quan te n'adones de com és d'important tenir salut, o alguna cosa que valores molt, o alguna relació o experiència realment important per tu a la vida.
Que important és no donar res per fet i viure des de la gratitud.🤍
Diria que el principal problema d'una persona bona, honesta i treballadora és pensar que tothom actua com ella.
I no, no és així.
Per això, de vegades, confien massa o donen més del compte. Perquè de la mateixa manera que hi ha gent bona, també hi ha gent que només mira per ella mateixa.
Potser la diferència és no poder evitar ser bona persona i tenir escrúpols… o no tenir-ne i trepitjanr totes les línies vermelles..
I sí. Entendre que això també forma part de la vida, és un aprenentatge dur. I és per això que ser bona persona també inclou posar límits, i no haver-ho d'aguantar tot.
Nos quejamos de que los alumnos no leen, pero en las salas de profesores ya casi nadie abre un libro ni un periódico. Permitidme reflexionar, con mucho dolor, sobre cómo los claustros se han contagiado de una sociedad cada vez más inculta y superficial. 🧵va...
De vegades intentem adaptar-nos tant al que els altres esperen de nosaltres, al ritme del món o a situacions que ens desgasten, que acabem allunyant-nos del que realment necessitem.
I el cos parla.
Parla amb cansament, ansietat, irritabilitat, insomni, tristesa o falta d’energia.
Perquè moltes vegades el cos no ens vol castigar.
Ens vol avisar. 🤍
Otra noche de insomnio de las mías. Me estoy haciendo el primer café de la mañana, pienso en los horarios de Primaria de cualquier colegio y me dan ganas de llorar. Nos estamos cargando la base de los chavales con chorradas de escaparate. 🧵va...
Llevo más de 25 años como profesor universitario en innovación y temas de actualidad, y siempre veo la misma dualidad. No importa la materia, asignatura ni la tecnología de turno: al final, los jóvenes se dividen en dos grupos.
El 80% llegan, hacen lo justo, no preguntan y no profundizan. Y no es que rechacen lo nuevo: es que les da igual.
Los otros (el 20%), cuando termina la clase, siguen buscando, probando, preguntándose por qué. No vuelven a casa a descansar: vuelven a aprender.
No los separa el talento ni el origen ni el estrato social. Los separa la curiosidad.
Y eso, después de dos décadas viendo promociones enteras, es lo único que al final marca la diferencia para algunos.
La curiosidad no es un extra: es lo que distingue a quienes se quedan en el mínimo y a quienes se lanzan a aprender por su cuenta.
Ese 20% tiene hambre de entender la innovación por ellos mismos. Porque las cosas no llegan solas. Y no llegan nunca si no se buscan.
La escuela pública nació para que el hijo de un barrendero pudiera llegar a ser neurocirujano. Hoy, ese ascensor está averiado. Hemos sustituido el conocimiento exigente por dinámicas que solo benefician a quien ya trae una mochila llena de una casa con recursos. 🧵va...
"Eres la propina que das, el perro que acaricias, las veces que cedes tu asiento, el papel que guardas y tiras a la papelera.
Eres el "Buenos días" y el "Por favor", eres el que lava la ropa antes de donarla, el que respeta los turnos. Eres el que se queda cuando todos se van, las palabras que dijiste y que cumpliste...
No eres lo que aparentas ni lo que los demás opinen de ti.
Eres y siempre serás lo que haces."
La gent intel·ligent no necessita fingir que és intel•ligent.
Pot dir “no ho sé” sense por, i pot canviar d’opinió sense vergonya quan escolta millors arguments que els seus.
Perquè la veritable intel·ligència no és tenir sempre la raó; és ser humil i voler aprendre sempre. 🤍
Empollona
Una alumna de 2° de ESO —unos 14 años— del @IesDrago en Cádiz escribió desde lo más hondo de la encrucijada de sus emociones esta redacción, que es una crónica y también una rebelión.
Yo levanto la mano contigo 🙋🏻♀️
El violonchelista libanés Mahdi Sàhêli difundió en sus redes sociales un video en el que aparece tocando entre los escombros del sur de Beirut, en una imagen que ha sido calificada como devastadora y que rápidamente se viralizó a nivel internacional.
Esta interpretación ocurre en un contexto de escalada del conflicto en la región. Desde principios de marzo de 2026, los ataques aéreos israelíes contra Líbano han dejado más de 850 personas muertas y al menos 2 mil 100 heridas, según autoridades sanitarias del país.
Más información en: https://t.co/eSE21bl3vG
No emmalalteixen els cossos, sinó les persones.
No som cossos amb malalties, sinó persones que viuen l’experiència d’estar malaltes.
Els metges han de tractar persones en la seva globalitat, garantint la confiança que genera comunicar-se en la llengua pròpia del lloc on es viu.
El empático es aquel cuya psique posee una especial porosidad hacia el estado emocional del otro. No solo comprende: siente en sí mismo lo que ocurre en el prójimo. Esta capacidad no es trivial; es una forma de percepción.
En términos tipológicos, suele corresponder a una función sentimiento altamente diferenciada, o a una intuición que capta lo invisible en la atmósfera psíquica . El empático percibe lo implícito, lo reprimido, lo que el otro no puede expresar con palabras.
Pero aquí surge la cuestión esencial: ¿cuál es su misión?
La misión del empático no es absorber el dolor ajeno.
No es sacrificarse hasta vaciarse.
No es convertirse en salvador.
Su misión es hacer consciente lo que circula inconscientemente en el campo relacional.
El empático es, en cierto modo, un mediador entre lo visible y lo invisible. Percibe las corrientes subterráneas del vínculo humano. Sin embargo, esta capacidad conlleva un peligro: la pérdida de diferenciación.
He señalado que uno de los pasos fundamentales en el proceso de individuación es diferenciar el yo de los contenidos colectivos . El empático, si no ha desarrollado límites claros, puede confundirse con las emociones del otro. Entonces ya no distingue qué es suyo y qué es ajeno.
La empatía sin conciencia conduce a la fusión.
La empatía con conciencia conduce a la compasión madura.
Existe además un aspecto sombrío. Muchas veces el empático desarrolla su capacidad en contextos tempranos donde necesitó leer el ambiente para sobrevivir emocionalmente. La hipersensibilidad puede nacer de una adaptación precoz. En tales casos, lo que parece “don” es también defensa.
Por eso la misión del empático no consiste en entregarse ilimitadamente, sino en integrar su sensibilidad sin disolverse en ella.
Debe aprender:
A sentir sin absorber.
A comprender sin cargar.
A ayudar sin salvar.
A escuchar sin perder su centro.
El empático maduro no se identifica con el sufrimiento ajeno; lo contiene. Se convierte en un recipiente consciente, no en una esponja inconsciente.
En el fondo, su verdadera misión es esta: encarnar la conciencia del vínculo. Recordar que estamos interconectados, pero no confundidos.
Porque la compasión auténtica nace cuando el yo está firme.
Sin centro, la empatía se convierte en agotamiento.
Con centro, se convierte en puente.
Y todo puente necesita pilares sólidos para no derrumbarse.
Los alumnos de secundaria, hace unos años, tendían a separarse en tres grupos claramente diferenciados: una élite de estudiantes, una clase media de supervivientes (el abolengo del mínimo esfuerzo) y una minoría de calientasillas sin oficio ni beneficio. Esto ha cambiado recientemente. La élite de estudiantes se ha reducido ostensiblemente a costa del aumento sin parangón de supervivientes y calientasillas, dos grupos que parecen condenados a confluir en el lugar común del fracaso escolar. Los supervivientes, que lo sigue siendo, la mayoría, porque se ha bajado el nivel hasta límites abisales, consideran (a veces acertadamente, a la vista de la exigencia) que estudiar consiste en pasear la mirada, entre vídeo de tik tok y vídeo de instagram, por textos que no comprenden y apuntes que no entienden a la espera de que surja por ósmosis el conocimiento. Son los que lloran porque han sacado un 2,3 en el examen y te replican que no puede ser porque han estado cinco horas estudiando: prefieren pasar por estúpidos a quedar como irresponsables. Pero bueno... Lloran, y replican, y eso significará que les importa.
A quienes no les importa, en absoluto, y consideran que un 2,3 no es del todo mala nota, es a esa clase, cada vez más numerosa, de los calientasillas. Son niños irresponsables y a menudo abandonados por padres ausentes, por familias desestructuradas y por un sistema cuya única respuesta a esa irresponsabilidad personal y a esa ausencia y desestructuración parental y familiar es fomentar el entretenimiento educativo a través de profesores cuya única función parece ser, cada vez más, achicar el agua de un barco condenado a la zozobra. Pero, al final, bajar el nivel, facilitar el trance educativo, lo único que consigue es empeorar la situación (cuanto menos se exige menos se obtiene) y dar una apariencia de normalidad al desastre social de una educación inútil e irrelevante. Sépanlo.
Fragmento de
FUEGO SAGRADO. El valor educativo de la tradición.
Disponible en: https://t.co/etqMUD3TV3