—Uhm... Vaya. Macabra idea la de mezclar inadaptados sociales, gentes de alto rango, nobles y adinerados en una fiesta para mí siquiera presentarse. Y un gusto, espero que la próxima vez que nos veamos sea en una situación más... Normal.
En uno de esos viajes para abrir puertas y no encontrarse con ninguna pista de su anfitrión, escuchó la conversación entre la dragona y la guerrera; no pudo evitar aportar lo que él había averiguado.
—La verdad es que poseé una sabor un tanto metálico, un sabor parecido ›
Realmente no entiende la fiesta, hay gente pero todavía no sabe que está ocurriendo del todo. Simplemente le invitaron y asistió, poca más información.
‹ un vaso de aquel extraño cóctel de color rojo, que se pensaba que sabía a fresa pero no, un amargo sabor a hierro le invadió; no le desagradaba del todo.
—Uhm... Qué extraño —pensó para si—.
El detective llegó a la fiesta con sus "mejores" ropas para la fiesta y antes de entrar en el sospechoso castillo, se ajustó sus ropas, partes de la armadura que llevaba (que se le hacía demasiado extraño cargar con ella). Bajo su máscara, unos colmillos falsos como un billete ›
‹ de tres.
Entró por el umbral, vislumbrando a todas las personas posibles y analizando la sala; parecía que no se fiaba y realmente así era, pero debía tratar de pasárselo bien y así iba.
Se acercó a una de las mesas con bebidas y comida. Tras unos instantes, se sirvió ›