Ayer publicaba El Confidencial una larga entrevista con Feijóo:
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A menudo es más informativo comprobar de qué no habló Feijóo:
1) La palabra “pensiones” (o variaciones como “seguridad social”) no aparece nunca.
2) La palabra “fecundidad” (o variaciones) no aparece nunca.
3) La palabra “productividad” (o variaciones) no aparece nunca.
4) La expresión “déficit público” solo aparece una vez, al explicar por qué Rajoy se encontró en una situación complicada al llegar al gobierno.
5) Sobre vivienda solo dijo “¿Voy a derogar la legislación intervencionista de vivienda? Por supuesto.” y “Construimos un millón de viviendas. No tenga usted ninguna duda.”
6) Sobre inmigración, solo dijo: “¿Voy a derogar la política inmigratoria del Gobierno, desordenada, precipitada, que da derechos a lo que es ilegal? Por supuesto.”
Distintos lectores pueden ordenar estos seis problemas estructurales de España (pensiones, fecundidad, productividad, cuentas públicas, vivienda e inmigración) de manera diferente, pero es difícil argumentar que no sean los seis problemas fundamentales a los que nos enfrentamos a largo plazo. Sobre cuatro de ellos, Feijóo no dijo absolutamente nada. Sobre dos de ellos, dijo obviedades vacías.
Esta entrevista puede interpretarse de dos maneras.
Primera, que ya cerca de la Moncloa, Feijóo es reacio a dar armas al adversario explicando las reformas que quiere implementar.
Segunda, que Feijóo no piensa hacer nada serio con respecto a estos seis problemas.
Yo le doy mucha más probabilidad a la segunda interpretación. ¿Por qué? Porque el votante mediano del PP, relativamente mayor y con vivienda en propiedad, no quiere realmente que cambie nada:
1) En materia de pensiones, el votante mediano del PP quiere que el sistema se mantenga como está, porque es el principal beneficiario.
2) En fecundidad, al votante mediano del PP le importa poco el futuro demográfico de España, pues ya se habrá muerto cuando empiece a ser catastrófico.
3) En productividad, el votante mediano del PP pierde más con los costes de ajuste de la liberalización de mercados o las reformas estructurales en el corto plazo de lo que gana en bienestar en el largo plazo.
4) En déficit público, el votante mediano del PP pierde más con cualquier ajuste serio de las cuentas públicas (no, “cortar el despilfarro”, aun siendo necesario, no da para tanto; no se haga usted las cuentas del Gran Capitán que veo constantemente en X).
5) En vivienda, el votante mediano del PP es propietario de vivienda, y que esta suba de precio es su principal ganancia de riqueza. De hecho, “la legislación intervencionista” es un guiño para eliminar controles de alquileres, que, aun siendo una medida necesaria desde mi perspectiva, beneficia indudablemente a los propietarios.
6) En inmigración, el votante mediano del PP sale beneficiado gracias al flujo de caja fiscal positivo que generan los inmigrantes en el corto plazo, aunque su flujo de caja fiscal total sea negativo a largo plazo. Y muchos votantes del PP (pequeños y medianos empresarios) ganan con la presión a la baja de los salarios y el incremento del precio de la vivienda causados por la inmigración.
A fin de cuentas, el votante mediano del PP quiere la misma política económica que ha seguido el PSOE (y el PP en iteraciones anteriores), quizás con impuestos sobre la renta ligeramente más bajos y menos corrupción “de los otros” (la corrupción de “los nuestros” siempre es lawfare).
Es particularmente revelador que en la entrevista le pregunten a Feijóo si no hará como Rajoy y, al final, no cambiará nada. Feijóo, que debía venir preparado para esta pregunta, responde que Rajoy llegaba en una situación de emergencia. Esta explicación se cae por sí sola: Montoro no presentó el presupuesto hasta después de las elecciones andaluzas del 25 de marzo de 2012. Para eso sí que había tiempo.
Como llevo insistiendo últimamente: la política es siempre sin romance. El gobierno del PP no cambiará nada sustancial porque el votante mediano del PP no quiere que nada sustancial cambie. Por eso el PP ha elegido como líder a Feijóo. Y por eso cosas como cambiar la ley electoral, el bálsamo de Fierabrás de muchos, no servirán para nada. El problema de España es que los políticos llevan 30 años siguiendo a la perfección lo que quiere el votante mediano.
El portavoz de la moción de censura contra la corrupción, condenado a 24 años de prisión por delitos de organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias.
Historia de España.
Es vergonzoso ser español cuando uno comprueba lo que ya sospecha desde hace tiempo: un antiguo presidente del gobierno involucrado en casos de corrupción sistemática junto a dictaduras crueles. Que más adelante un juez pueda determinar que la evidencia está probada más allá de toda duda razonable (un criterio muy estricto) es muy diferente de la clara acumulación de evidencia que ya tenemos sobre la mesa.
Pero si esto fuera un caso aislado de corrupción, la vergüenza podría sobrellevarse. Lo preocupante es que forma parte de un patrón sistemático. Zapatero fue presidente del gobierno bajo Juan Carlos I, quien tuvo que abdicar por casos de corrupción intolerables (corrupción que, por otra parte, ha sido constante e invariable en la dinastía Borbón en España desde la regencia de María Cristina de Borbón).
Y a Zapatero le sucedió Rajoy, sí, el Rajoy de “Luis, sé fuerte”. IU y su espacio (como se llame esa semana) tampoco se han librado de estos problemas cuando han tenido pequeños resortes de poder. Moral Santín es el caso más claro.
Y en Cataluña vimos que la antigua CiU y la familia Pujol eran una mafia. El único sitio donde el sistema no ha generado escándalos vergonzosos es el País Vasco, aunque uno sospecha que es más bien consecuencia de la ausencia práctica de libertad de expresión que de su ausencia real.
En otras palabras: los españoles hemos visto cómo la Monarquía, el PSOE, el PP, IU y los grandes partidos nacionalistas han vulnerado de manera sistemática todo tipo de normas éticas y penales.
Mientras tanto, los salarios están estancados, la vivienda está por las nubes, la seguridad social está en una situación límite y la prosperidad actual es un espejismo empujado por una inmigración no sostenible que solo traerá problemas profundos a largo plazo (la figura de @SantiCalvo_Eco lo dice todo).
Quizás sea el momento de aceptar que esto no se arregla cambiando a quien gobierna, sino cambiando las reglas que hacen que casi dé igual quién lo haga.
🔵 #OPINIÓN | Menos Estado, menos corrupción
🗣️ La corrupción no se ataja multiplicando los vigilantes, sino reduciendo el campo de juego en el que esa corrupción es siquiera concebible
✍️ Juan Ramón Rallo https://t.co/wLW5wU5ZP9
@Gonzalo_stba Me parece acojonante que tarden 5 años en poner una multa. Esto es inaceptable @CNMV_MEDIOS . Espero que se esté trabajando en reducir esos plazos.
Yo creo que aquí confluyen tres cosas y el problema de fondo es serio, aunque solo sea entretenimiento.
Lo primero es estructural y es que los grandes estudios firmaron compromisos formales de diversidad tras 2020 por presión de los fondos institucionales tipo BlackRock con sus ratings ESG. Y la Academia de Hollywood metió en 2021 las nuevas reglas de inclusión para optar al Oscar a Mejor Película, hace falta un protagonista de minoría racial, o que el 30% del reparto secundario lo sea, o equipo creativo diverso. Y esto no es una teoría conspiranoica ni nada por el estilo, es una regla escrita en su propia web. O sea que el race-swap deja de ser una decisión artística libre y se convierte en condición material para acceder a la financiación y a los premios. Básicamente a día de hoy, Hollywood no puede hacer una película históricamente fiel sobre la Edad Media en Alemania, por ejemplo, porque no podría cubrir la cuota racial.
Aparte de esto está lo del marketing, que tiene su lógica perversa. Por lo que vengo leyendo en Variety y Hollywood Reporter, parte de la industria asume desde el caso de The Last Jedi en 2017 que la polémica identitaria les regala semanas de trending topic, podcasts, vídeos en YouTube y debate infinito. Mucho más alcance que el de una película querida pero en silencio. La atención es el recurso escaso ahora en un mundo sobresaturado de contenido, no la calidad. Lo gracioso es que la estrategia genera ruido pero no taquilla. La Sirenita, Blancanieves de 2025, The Marvels, Wish, se hundieron todas. El público se está volviendo inmune o directamente hostil, y eso ya lo reconoce la prensa especializada.
Y luego está la parte ideológica, que es la que normalmente se discute. Hay convicción identitaria sincera en parte de Hollywood, gente formada en universidades estadounidenses con marco posmoderno decolonial, que entiende el race-swap como justicia restaurativa por una historia del cine demasiado blanca. Es ideología real, esta gente se lo cree, no es postureo. El problema es el doble rasero, claro. Nadie plantearía hacer race-swap inverso con Mansa Musa, Atahualpa o Confucio por respeto a su identidad de origen. Solo se hace con la europea, porque se considera que la europea no necesita protección.
Lo de Nolan tiene su matiz aparte. No encaja del todo en la versión ideológica, es británico, formación clásica, sus películas anteriores no van por ahí. A mí me cuadra más la presión corporativa de Universal sumada a una decisión comercial concreta, hacer una Odisea desplazada del marco europeo para venderla bien al mercado global no occidental, donde una Helena rubia no le dice nada a nadie. Cálculo de taquilla puro, vamos.
Y lo que de verdad duele al espectador europeo es esto. La Odisea no es entretenimiento cualquiera, es un texto fundacional leído durante 2.800 años con unas imágenes mentales concretas. Cambiar a Helena no es ofender a una raza sino romper el contrato simbólico con un clásico que es propio. Por eso pega más fuerte que cambiar al protagonista de una saga inventada hace treinta años. Y la misma industria que lo hace con Helena no se atrevería ni de coña con otros personajes históricos no europeos y eso es lo que la gente percibe sin nombrarlo del todo y el por qué creo que todo esto no tardará mucho en explotar.
Españita eh, aqui se reconoce que se llevan bolsas con fajos de billetes a la sede del partido que gobierna el país y no pasa nada. Es que aunque saliera Sánchez en pelotas con las bolsas a la espalda no pasaría nada.
Para proteger tu poder adquisitivo, no basta con ganar al IPC (oficialmente un 2,9 en 2025)
No basta con ganar a la inflación real (cifra que nunca conocerás)
Tienes que ganar a la inflación real + impuestos
Todo lo que sea un retorno por debajo de un 5-6% estás perdiendo dinero
Ellos crean la inflación. Tú intentas proteger tu dinero para simplemente no perder poder adquisitivo. Ellos te piden un 30% de la revalorización ficticia de tus ahorros
Me sigue pareciendo impresionante que un profesional en el mundo financiero intente hacer esto y le caigan veinte añitos de cárcel casi inmediatos y que lo haga el Secretario de Defensa de USA y no pase absolutamente nada.