Si alguna vez te preguntaste:
“Qué habría pasado si…?”
Esta película es para ti.
Vi Vidas Pasadas.
No me hizo llorar con drama,
me rompió en silencio.
Te lo cuento aquí:
Hace unos meses viajé a Nueva York.
La ciudad de Spider-Man.
Y entre las pelis que me llevaba para el vuelo, decidí volver a ver Across the Spider-Verse.
No sabía que iba a reencontrarme con una parte de mí.
Tengo que ser sincero: Spider-Man 1 fue, junto a Harry Potter, la primera película que recuerdo haber visto en un cine.
Aquella época donde los anuncios te asustaban a 1000 por hora, el olor a palomitas te envolvía y la sala rugía antes de empezar.
Ahí nació algo.
Me daba miedo Spidey, pero también respeto.
Me fascinaba cómo siempre, con todos los malos encima, se levantaba.
Pedía juguetes, disfraces, pero los miraba con esa mezcla de admiración y temor.
Spider-Man fue mi superhéroe favorito durante toda mi infancia.
¿Lo sigue siendo?
No lo sé.
Porque ahora está Miles.
Y esa duda me la plantó esta película, su secuela… y su videojuego.
Fui a ver la primera Spider-Verse sin muchas expectativas.
Fan de Marvel, sí, pero no iba buscando una experiencia vital.
Y entonces suena Sunflower.
Se me eriza la piel.
La animación es de otro mundo, sí, pero lo que me atrapó fue él: Miles.
Miles soy yo.
Somos todos.
Con sus Jordan desatadas.
Con su padre que solo quiere protegerle.
Con esa forma de enamorarse en clase.
Con esa madurez que llega sin avisar, porque la vida no espera.
Porque hay momentos donde toca crecer, y punto.
Y eso no solo le pasa a los superhéroes.
No hace falta tener telarañas para saber lo que es crecer de golpe.
Eso… nos ha pasado a todos.
Peter es nuestro héroe.
Miles es el reflejo.
Es el que mira desde abajo con ese respeto, con esas ganas de estar a la altura.
Y lo está.
Sigo a Miles donde sea.
En sus películas, en sus juegos, en cada rincón donde siga recordándome que incluso con miedo… uno puede ser un héroe.
Su inocencia, su energía, su forma de no rendirse.
Y esa frase que lo define todo:
“Spider-Man siempre se levanta. No importa lo que cueste.”
Vi Across the Spider-Verse tres veces en el cine.
Y ahora, viéndola desde el cielo camino a Nueva York, entendí lo especial que es.
Es una locura visual, sí.
Pero también es emoción, música, cultura.
Mis raperos favoritos empujando su historia como si le hicieran una entrada épica a la WWE.
Es crossover, evolución, y sobre todo: humanidad.
Así que esto no es una crítica.
Es una carta de amor.
A las películas.
A Miles.
A ese niño que aún sueña con ser Spider-Man.
Y que sigue mirando a @StripMarvel para ver si algún día, Miles brillará tanto como Peter, liderará como el Capi o será referente como Stark.
Y que se emociona viendo a @illojuan y @Rubiu5 perderse en los videojuegos como si todos volviéramos a ser niños otra vez.
Te quiero, Miles.
Gracias por representarnos.
Y que no te pese la máscara.
Porque siempre nos levantamos.
🕸️❤️
Si queréis que haga una crítica de ambas pelis, compartid esto. Pero esto... tenía que salir del alma.
@sonypictures_es@chrizmillr@shameikmoore@AlejandroGCalvo@SuperPilopi@Maestro_Ciego@Caith_Sith@illojuan@Rubiu5@jolivarestolosa@SensaCine@alvaro_wasabi #SpiderVerse #AcrossTheSpiderVerse #IntoTheSpiderVerse
#MilesMorales #SpiderMan
The Last of Us: la herida que elegimos volver a abrir. 🎮💔
Una crítica personal sobre la temporada 2.
Del joystick al alma.
Desde mi infancia gamer hasta las cicatrices de Abby.
Abro hilo ↓
Vi Wolfwalkers por fin… y ojalá lo hubiera hecho antes.
Llevaba mucho tiempo queriendo ver Wolfwalkers. La descubrí en plena cuarentena, durante esa época en la que Apple TV se convirtió en un refugio de descubrimientos, y desde entonces ha estado en mi lista. Por alguna razón, la fui posponiendo. Vi el tráiler, leí críticas, sabía que tenía algo especial… y aun así, la dejé en pausa. Hoy solo puedo preguntarme: por qué?
Porque esta película tiene absolutamente todo lo que busco en una cinta de animación. Lo primero que me atrapó fue su estilo visual, ese trazo imperfecto, lleno de personalidad, que yo (influenciado por el mundo de los videojuegos) llamo “animación indie”. Un estilo que me recuerda, salvando las distancias, a la expresividad única de Soul. No es una animación al uso, es arte en movimiento. Y en Wolfwalkers, además, respira.
Y la historia? A simple vista parece la clásica: dos niñas de mundos enfrentados, como si fuera un cuento entre Romeo y Julieta o los del castillo contra los del bosque. Pero no. Hay una profundidad emocional que solo se revela al verla, una madurez que convive con la mirada inocente de su protagonista. Esta niña no busca cambiar el mundo: solo quiere compartir tiempo con su padre. Pero en su camino, acaba descubriendo un conflicto mucho más grande que ella, y nos arrastra con ella en ese descubrimiento.
Y entonces, llega la música. Qué maravilla. Qué forma de hacer que todo encaje. Cada nota, cada melodía, acompaña con una sensibilidad que no se impone, sino que acaricia. Cuando suena la música, la película baila con ella. Y tú también.
Ver Wolfwalkers ha sido un regalo. Un regreso a la infancia, un recordatorio de lo que importa, una emoción que se te queda pegada como el olor de un bosque después de la lluvia.
Mi único consejo: no cometáis el mismo error que yo. No esperéis más. De verdad, dadle al play. Sentidla. Y si no os emociona… decidme por qué, porque yo aún sigo sonriendo.
Gracias a Tomm Moore y Ross Stewart por dirigir esta maravilla. Y gracias a Bruno Coulais por envolverla en una banda sonora tan mágica.
Un Wolfwalker más,
Victor 🐺
@AppleTV@SensaCine@Filmaffinity@AlejandroGCalvo@CartoonSaloon@tommmoore@GKIDSfilms #wolfwalkers #CartoonSaloon #AppleTV
amar a Dexter es aceptar la oscuridad que todos llevamos dentro
He terminado Dexter y no sé cómo seguir adelante. No por el final, sino porque siento que he dejado una parte de mí ahí, con él. Esta serie no es solo una ficción: es una herida abierta, una pregunta constante, un abrazo oscuro que te envuelve y no te suelta. Y, por encima de todo, es una historia de amor. Amor hacia lo imperfecto, lo roto, lo moralmente inaceptable. Hacia alguien que no debería caernos bien… pero lo hace. Y mucho.
Soy de los que no soportan lo visceral. La sangre, los órganos, lo crudo. Aparto la mirada. Pero con Dexter, no podía. No quería. Porque más allá de lo explícito, hay belleza. Hay verdad. Hay una historia tan intensa y tan humana que la sangre deja de importar. Lo que importa es lo que hay detrás de cada corte, cada silencio, cada mirada.
Michael C. Hall es sencillamente sublime. Ya me enamoró en Six Feet Under, pero aquí… aquí se transforma. Y Debra... madre mía. Qué personaje. Qué montaña rusa emocional. Qué manera de gritar, de amar, de romperse. Es el alma pura de la serie. Batista, ese bonachón fiel que siempre está ahí, Masuka con su humor incómodo y entrañable, Quinn, lleno de dudas... todos son piezas que completan una familia extraña, pero increíblemente real.
Cada temporada tiene algo. Todas valen la pena. La primera es un anzuelo imposible de soltar. La cuarta es una obra maestra absoluta. La última flojea, sí. Pero incluso en su caída, Dexter sigue siendo Dexter: sigue siendo dolor, contradicción y ternura disfrazada de monstruo.
Y lo más fuerte de todo es eso: terminas queriendo que mate. Que siga. Que no lo atrapen. Que pueda vivir. Porque lo entiendes. Porque conectas. Porque te hace verte en ese espejo oscuro, y no puedes apartar la mirada. Amar a Dexter es amar la parte más incómoda de uno mismo. Y eso es poderoso.
Nunca pensé que una serie tan oscura me haría sentir tanto. Pero aquí estoy, escribiendo esto con el corazón lleno y una tristeza dulce por haberla terminado. Gracias, Dexter, por ser luz dentro de tanta sombra.
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Creciendo en la misma maceta.
Anoche vi Vidas pasadas con mi pareja buscando una película que tocara el amor desde un lugar profundo, sincero, y casi sin artificios. Y dimos justo en el clavo. Esta joya coreano-estadounidense dirigida por Celine Song no solo narra una historia de amor, sino que te hace sentir parte de ella. Te invita a sentarte al lado de sus personajes, a mirar el tiempo pasar con ellos y a preguntarte: ¿Qué hubiese pasado si…?
La película no necesita grandes gestos ni giros dramáticos para llegar. Llega porque es honesta. Porque todos, en algún momento, nos hemos cruzado con una persona que pudo haber sido algo más, tanto como una gran amistad o una pareja. Y entonces te haces preguntas: ¿Hice bien eligiendo este camino? Pero también entiendes que no todo lo que no fue está roto. Las decisiones nos hacen ser quienes somos. A veces simplemente es. Forma parte de ti, te moldea, y se queda ahí, suave, como una brisa que nunca olvidas.
Me tocó especialmente una frase que se dice, algo así como: "Somos como dos árboles en una misma maceta, y las peleas o los obstáculos son las ramas encontrando su propio camino, pero seguimos en la misma maceta." Es una imagen hermosa, porque resume esa convivencia emocional que compartimos con alguien, incluso cuando los caminos no se cruzan como esperábamos.
Vidas pasadas no ofrece respuestas definitivas, y quizá por eso me ha gustado tanto. Porque en la vida real tampoco las hay. No pretende darte certezas, pero sí te regala una pausa. Un momento para mirar hacia atrás sin rencor, para valorar lo vivido y también lo elegido. Porque cada amistad, cada relación, deja algo en nosotros: nos hace crecer, aprender, madurar. Y a veces no se trata de lo que pudo ser, sino de entender que lo que es, también tiene belleza. Esta película lo entiende con una sensibilidad que pocas obras alcanzan.
@Filmin@SensaCine@Filmaffinity@pastlivesmovie@AlejandroGCalvo@A24
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Mis amigos y sus parejas vs Wes Anderson y yo: la verdadera trama fenicia.
Ayer tocó plan con amigos y parejas. El dilema de siempre: qué vemos? Entre las que ya habíamos visto, las que no les apetecían y las que no conocía nadie, acabamos tirando por The Phoenician Scheme. Y yo ya había avisado: "Ojo, que esto es Wes Anderson… o te encanta, o no entiendes absolutamente nada".
A mí Wes me fascina. Lo descubrí con El Gran Hotel Budapest y desde entonces tengo claro que es un autor con mayúsculas. Tiene su marca, sus manías, sus historias alocadas y paródicas, y un sentido del humor que o entras o te deja fuera. Pero eso sí: tiene estilo, y yo eso lo valoro muchísimo.
La sala, una moderna y acogedora de los cines Ocine de Porto Pi (Palma de Mallorca), donde las caras largas no tardaron en aparecer. Mis risas eran el único motor de ambiente. Incluso una pareja desconocida se fue justo cuando la película llegaba a la hora. Lo odio, pero bueno… Wes tampoco pretende agradarte. Él va a lo suyo.
Y la peli, qué tal? Pues a mí me encantó. Una parodia continua: un magnate delirante, un mundo que cree que le pertenece, intentos de asesinato, espías, esclavos, sicarios, y negocios sucios camuflados en diálogos absurdamente brillantes. Humor negro, sátira política y momentos de pura genialidad visual.
Uno de los mejores diálogos lo protagoniza Del Toro, explicándole a su hija (una monja, cómo no) que nunca recibió amor. Su propio padre, en su lecho de muerte, pidió ser momificado y enterrado en una pirámide. Compraron las tierras y todo… y al final lo incineraron. “Le dio igual, porque estaba muerto.” Me pareció de una sencillez cómica brutal. Me reí muchísimo.
Y sin embargo, al salir del cine, parecía que solo yo había visto la película. Mis amigos no entendieron nada, las parejas estaban confusas, y los desconocidos ya ni estaban. Entonces me pregunté: está sobrevalorado Wes Anderson? Porque siempre consigue un reparto increíble (Tom Hanks, Bryan Cranston, Scarlett Johansson, Michael Cera, etc.) y aun así mucha gente no conecta.
Yo creo que no. Wes no está sobrevalorado. Es simplemente para unos pocos. No busca gustar a todos, y por eso tiene tanto valor. Si esta peli no te entra, no veas más de él. Pero si te gusta, enhorabuena: acabas de encontrar a un director que nunca falla su cita contigo.
Eso sí: la próxima, llámame. Porque a mis amigos ya no les dejo elegir película.
Gracias, Wes.
@ocine_es@SensaCine@Filmaffinity@ecartelera@SensaCine #WesAnderson #SoloMeReíYo #CineConAmigos #CineDeAutor
el amor se esconde en preguntas, no puedes preguntar nada sin delatarte. ¿cómo fue el día? (esperando que haya ido bien) ¿cuándo te veo? (rezando que sea pronto) ¿te sientes segura conmigo? (me siento seguro contigo). no tengáis miedo a preguntar y - escapéis de las respuestas…
no se obliga a nadie a que te escuche, a que te dedique su tiempo, a que se quede. no se obliga a nadie a que te quiera con la misma intensidad que quieres tú, porque las acciones valen más cuando las hacen por iniciativa propia y no por obligación.