A los abuelos o padres que no llegarán a ver a La Vinotinto en un mundial y los hijos o nietos que no lo vivirán con ellos.
A los periodistas serios y de trayectoria, que merecían ir a su primer mundial cubriendo a la selección y que ayer se les cerró esa posibilidad.
A los jugadores que lo sudaron en la cancha junto a sus familias, que imaginaron ese momento toda su vida y que ayer le dijeron adiós a ese sueño.
Al fanático vinotinto que sigue creyendo a pesar de no haber podido disfrutar de ningún logro todavía, y que ayer pensó que por primera vez la historia se pondría a nuestro favor.
A todos los que sentimos a La Vinotinto como parte de nuestro ser.
El dolor es gigante, pero es nuestro deber con nosotros mismos seguir apoyando a la selección y a los jugadores que nos representen.
En 4 años será, y cuando llegué ese momento, sólo nosotros entenderemos la satisfacción que vamos a sentir.
Viva Venezuela y La Vinotinto. ❤️