El destino muchas veces fue injusto contigo. Merecías jugar en mejores clubes en Europa, pero no se pudo dar. Hoy el destino te tenía preparado una DESPEDIDA A LA ALTURA DE TU LEGADO. En tu casa: el glorioso Estadio Azteca. Con tu equipo: la Selección Mexicana. En tu torneo: la Copa del Mundo. Con un capítulo histórico: cerrando nuestra primera fase de grupos perfecta. Y con tu gente: la afición que te ama, tus compañeros y tu hermosa familia. A la gente buena le pasan cosas buenas. El adiós que trabajaste y te merecías, Memo. El fútbol y la vida te recompensaron con EL VERDADERO FINAL SOÑADO.
Gracias por elegir a México. Gracias por dejarse todo por el país. Gracias por sentir la camiseta. Gracias por entender lo que es la Selección Mexicana. Gracias por emocionarnos. Y gracias, Julián Quiñones y Álvaro Fidalgo, por recordarle a todos en plena Copa del Mundo que: ¡¡UN VERDADERO MEXICANO NACE DONDE SE LE DA SU REGALADA GANA!!