En la Inglaterra medieval y renacentista, era una costumbre peculiar que los condenados a muerte le dieran una propina al verdugo antes de ser ejecutados, con la intención de asegurar que la decapitación sea de manera efectiva y con un solo golpe limpio.
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Un valiente osito se aferra a su héroe humano después de ser rescatado de un incendio. Un recordatorio conmovedor del vínculo especial entre animales y humanos. 🐻🔥