Este Boca es ambiguo. Tiene dos caras. Perdió la mitad de los partidos que jugó en este torneo (5 sobre 10) pero juega merecidamente la final de la Copa Libertadores.
En partidos defiende mal, en Libertadores defiende bien.
Se vienen 12 días de dolor, sufrimiento, ansiedad, estrés, insomnio, frustración, bronca, ilusión, quizás alguna alegría y por sobre todo: Puteadas a Pol Fernández.