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- articulaciones para recuperar algo de movilidad tras el frío, hasta llegar a levantarse.
— Podéis estar aquí un tiempo más. Pero aquí beben muchos animales. Y obviamente no se sentirán cómodos con tu presencia. —
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— El gusto es mío. —
Aunque no parecía especialmente cómodo con la presencia.
— Seré directa. ¿Cuando planeais iros? Hay un ecosistema que como explique debe mantenerse. Y temo que vuestra presencia puede desequilibrarlo por completo. —
Empezaba a mover sus +
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— Hacéis un trabajo encomiable, aunque poco e visto me a agradado.
Poco luego de esta, el Levitahan también se inclina con levedad a manera de saludo, las placas de bronce que le cubren tintinean, acompañando el gesto.
— Podría decirse, grandes criaturas habitan el sitio (+)
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- de ellos quiero decir. Es bueno saberlo. Gracias por las explicaciones Lael. Me presentaré yo también. Me llamo Ymir. —
No extendió su mano, pero si bajo un breve momento su testa en señal de respeto a la criatura.
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— Me preocupo de que sean así. Soy la protectora de estas tierras, o más bien de su ecosistema. —
No entrará en detalles de como llego, pues sabe que a veces aparecen portales para acceder sin necesidad de un Bifröst.
— Entiendo que sois gigantes entonces. Una especie +
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— En efecto, lo hago.
Responde sin mostrar mayor inquietud por la pregunta, no a de ser la primera vez que se la hacen.
— Vuestras tierras son muy acogedoras, si me permitis decirlo.
Añade a la mención ajena de su origen, finalmente se alza, más que notarsw con lentitud (+)
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Pareció sorprenderse por un instante.
— Habláis... —
Sopesa unos momentos las posibilidades de ello, pero recurre a lo más fácil, responderle primero.
— Soy local. Medito aquí. —
Ahora que se movía más, era más fácil medir ciertos rasgos de la criatura.
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Pasa un rato, un sonido mecánico vuelve a escucharse, leve.
Las placas de bronce estriado que le sirven como armadura se retraen, pasando a tener un aspecto más decorativo que ofensivo.
Fauces abre, su mandíbula inferior ligeramente se separa en dos partes (+)
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- dentadura de depredador por sus colmillo, además de tener cierta influencia elemental en el entorno. Podría usarla para combatir o cazar.
Con estas ideas solo le queda una alternativa, esperar a ver su comportamiento al despertar.
Que así sea.
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Resiste el frío gracias a la llama, pero el entumecimiento persiste.
Comienza a analizar cada rasgo.
Su armadura, parece muy pesada, no es un depredador que aceche. Pudiera ser herbívoro. Hipótesis lógica para su tamaño, necesitaría mucha carne. Pero parece tener una +
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Pues la continua observación, más allá de revelear lo que parecen ser sutiles ronquidos de sauella criatura, no darían mayor información.
Bueno, algo de hielo se forma bajo esta lentamente dado que esta inmóvil.
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Esta bastante acostumbrada a tratar con bestias y gigantes, pero nada de esta criatura se asemeja. Quizá pudiera ser una extraña clase de dragón, pero tiene ausencia de alas, lo que la hace dudar.
Se mantendrá vigilando un poco más ahora que tiene una fuente de calor.
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Parece una mezcla de algo mecánico, orgánico y a su ves, fuera de este mundo.
Como si dentro de su naturalidad hay algo que no encajase, pero es difícil determinar el qué. Nada resalta más de la cuenta.
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Al cabo de casi una hora, sus extremidades, afectadas por el entumecimiento logran sacarla de su trance.
Pestañea molesta, y con un gesto genera una pequeña llama que mantiene a su vera.
Observa la sierpe de nuevo, esperando entender algo de ella antes de seguir.
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Y el. . .
¿Se a dormido?
Se a escuchado un suave sonido mecánico salie de este, las placas metálicas que adornan su cuerpo parecen cerrarse y cubrirle, rostro incluído, a bajado algo la testa.
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Se mantiene impasible, el generado por la criatura le es ajeno, como si no pudiera afectarle.
La única reacción que tiene es la respiración suave que tiene, ya que cerró los ojos y junto sus manos para meditar.
Esta muy concentrada, parece que está acostumbrada a meditar.
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Es un frío constante, raro en naturaleza puesto que se siente como un aura que emana de aquel ser.
El también esta en paz con la silente compañía.
Aunque se a alejado un poquito al medir la distancia con la adversa.
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Sabe lidiar con esas situaciones.
Camina hacia la cascada junto a la que se encuentra el dragón, y se sienta cruzando sus piernas.
No va a decir absolutamente nada, tan solo comenzará a meditar.
Total, el frío no es un problema para ella.
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Ah. Pues si, está ahí.
Un dragonoide de algo más de 3mt de alto, sentado con la cola recogida.
Se ve algo de hielo en el suelo entre más cerca se esta de él, parece más una estatua que una criatura.