Crecer es una larga y lenta despedida, todos se despiden, algunos se adelantan, otros se separan, otros se desvanecen. Crecer es perder la fé en todas las continuidades, es volverse devoto de pocas cosas y sobre todo creer en los milagros.
Hace mucho tiempo un jarrón adornaba el centro del patio de la abuela, todos los niños jugábamos cuando nos reuníamos. A alguien externo se le ocurrió cambiar de lugar el jarrón para evitar accidentes, al moverlo delicadamente lo rompió.
Publican TODO, sus relaciones y problemas, cuando están arrech@s, cuando culean, hasta los medicamentos que toman para su enfermedad. De verdad que las ganas de figurar y ser validados está volviendo loca a la gente.