A veces el pecho
puede ser una cadena:
una mano extendida
entre los mares del cuerpo.
La cadena que sostiene
con ardor su recuerdo.
O una noche,
que nos pesa,
en el tedio del tiempo.
Reflejos
Miro tu rostro
en lontananza
como un rielar de
la esperanza,
cruzando avenidas
en mi alma.
Eres tรบ la luz
el tremor
y el hรบmedo aleteo
del alba.