Puigdemont ya ha sacrificado a Junts a cambio de su amnistía. Hay quien cree que bastará un tour del líder del 1 de Octubre, cuando regrese, para frenar a Aliança Catalana. Se equivocan: Cataluña nada tiene que ver hoy con 2017. Su electorado reclama una formación de centroderecha nacionalista, que no apoye las políticas de vivienda de Podemos. Hay incluso un factor demográfico: muchos catalanes ya no se están socializando en la idea de ruptura, mientras cae el apoyo a la independencia. Junts fue solo un partido instrumental para el ‘procés’, pero este ya es historia, y su líder, alguien que lleva 10 años en una especie de limbo.
Así pues, Silvia Orriols resurge como digna heredera del espacio ‘pujolista’. Ha sabido dar con la tecla de lo que hoy muchos independentistas desean: fracasado el sueño de Estado propio, solo esperan que sus hijos hablen bien catalán, y no otro referéndum. Orriols es la vieja CiU con aire moderno y los tics populistas del nuevo tiempo: habla de reconstrucción nacional, y es capaz de llegar hasta el electorado de Vox (“no hay que entrentar a catalanes y castellanos; el enemigo común es el califato” dijo su mano derecha). Junts nunca estuvo en mayor riesgo político.
Aliança Catalana devora a Puigdemont.
Mi tribuna en EL PAÍS. https://t.co/1PIZH0igy5
Qué calladitos están los diputados del “no hay que construir”, la vivienda se encarece “por culpa de los fondos buitre o los ricos”, cuando se ha descubierto que un diputado nacional o eurodiputado —ellos— cobran entre dos y tres veces lo que un casero medio ingresa por hogar en España. Nada como la realidad de los datos para zanjar tanta demagogia.
Hace tiempo dije que Vox y Aliança Catalana serían la "reconciliación" de las derechas –vía discurso migratorio, superando la cuestión nacional. Cada vez es más evidente: Vox coge ideas de Silvia Orriols (porque le fascina a sus jóvenes seguidores), Vox habla en catalán en el Parlament, la sección joven de Vox prefiere a los independentistas catalanes por delante de un ciudadano inmigrante... Se van tejiendo los mimbres. En Madrid ya se han dado cuenta varios altavoces de la derecha, y elogian a Orriols a diario. Al tiempo.
Lo llevo diciendo desde hace tiempo: hay una estrategia deliberada por normalizar el empobrecimiento de la gente en España. Se niega que la clase media existiera alguna vez, se llama “la gente más rica de la sociedad” a personas que sencillamente llegan a final de mes o van un poco holgadas, en vez de denunciar que hasta un titulado tenga un mísero salario en este país. Se afirma que el escudo social es circunstancial por la guerra de Irán (antes por la invasión de Ucrania o la pandemia), pero cuando todo eso pase, se verá que es estructural.
No es casual. Puesto que ya se no se puede generar bienestar para las generaciones que suben, el ideal emancipador de la socialdemocracia ha sido substituido por un ideal asistencial de corte 15M. Se establece una dicotomía entre ricos y pobres, cuando en verdad, el grueso de la ciudadanía española está deslizada a la baja. Por supuesto, quienes promueven todo esto, ni se lo aplican, ni lo padecen. Ellos sí merecen una vida sobrada. Acabáramos.
📙 Una vicepresidenta de este Gobierno dijo que las pensiones son «para mantener a los hijos o nietos» y ahí se destapó el drama de lo que ocurre en España. El sistema fabrica hoy jóvenes absolutamente dependientes de sus padres baby-boomers. Sin embargo, se lanzan a diario mensajes para normalizar ese empobrecimiento.
Se pretende vender como un éxito que haya 2 millones de personas que no son pobres en este país gracias a estar en el entorno de un pensionista. Aquello que era puntual en la crisis de austeridad (ir a comer a casa del abuelo) ahora es estructural, el pan de cada día. En dos décadas, el único grupo que ha mantenido e incrementado su renta es el de los mayores de 60 años. El resto cae en todos los ránquines.
Se intenta dulcificar que un 67 % de los jóvenes (unos seis millones) viva de sus padres boomers directa o indirectamente: estos les pagan facturas, les llenan la nevera, les tienen en casa o les dan la entrada de un piso. «El Estado del bienestar son los padres», como siempre digo: un sistema injusto donde el bienestar hoy lo provee la familia. Cuando os digan que no es un tema generacional, sino de clase, recordadles que no arreglar los problemas de la juventud ABUNDA en la brecha de clase.
Y eso es así porque la política ignora deliberadamente los problemas de los jóvenes (vivienda, salarios) mientras está muy ocupado sacando votos entre sus padres (sus votantes): total, ya les mantienen ellos. Por eso, hay paz social y el drama parece camuflado.
¿Pero qué pasará cuando esos padres baby-boomers ya no estén? Veremos la desigualdad, la injusticia y la pobreza descarnada de las generaciones que suben. Esa es la clase media del mañana en España: dependiente de los padres hasta que puedan serlo del Estado.
Muchas gracias a La Trobada del Pirineu, donde pude explicar mi libro, LOS HIJOS DE LOS BOOMERS, y los problemas de nuestro Estado del bienestar, cada vez más quebrado. Fabricamos jóvenes antisistema que no son autónomos y cuyas vidas están truncadas. Luego nadie sabe de dónde viene la deslegitimación democrática. Es cinismo.
Mi charla entera en el link: https://t.co/r6bQIC9cO8
¿Os acordáis cuando hace una semana os expliqué que culpar a los fondos buitre como principal problema del precio del alquiler era un trampantojo para desviar la atención? Os dije que la propiedad está en manos de pequeños propietarios en España. Pues hoy @eldiarioes ha hecho un gran reportaje que me da la razón. https://t.co/nNM4YRgasp
Y cuando dicen que los propietarios son los “más ricos” de nuestra sociedad, recordad estas cifras (Bde, AEAT, INE): el casero recibe 50.000-56.000 euros de media por renta en su HOGAR (no es individual, es la media del hogar), tras recibir las rentas de alquiler. Es decir, un sueldo que solo tiene un 4% de españoles, y es el doble que su inquilino.
Pero seamos honestos: si ganar 2500-3000 euros por HOGAR es un millonario, qué mal están los millonarios en España. Hay eurodiputados que cobran el doble que eso, por ejemplo. Además, hay brecha generacional: los propietarios son mayoritariamente baby-boomers. Por eso, no esperéis que se haga efectivo nada con la vivienda. Son votos.
‼️ En definitiva, mucha gente es la clase media de antes y, precisamente, puede seguir siéndolo en España porque complementa sus rentas con ese dinero del alquiler: la propiedad se ha vuelto otra forma de maquillar el empobrecimiento. Y así, los padres pueden seguir manteniendo a sus hijos mientras la política no soluciona ni uno de los problemas de las generaciones que suben.
El PP jamás había protestado por la Ley de Nietos, sino al contrario (defendía darles la nacionalidad a los exiliados españoles), y es por una verdad inconfesable: creían que ese voto les beneficiaría. El problema es que ahora creen que el PSOE también hará campaña en Latinoamérica. Pero el debate ni siquiera es ese: es si ciudadanos que no han vivido en España nunca, ni lo pretenden, deben decidir sobre nuestra política fiscal, educativa, defensiva…
En mediodía de @rne con @Freecanusa.
Dije que esta regularización buscaba, en parte, contentar a la patronal en sectores donde se requiere mano de obra más barata (hostelería, agricultura…). Entonces, muchos se me echaron al cuello. Hoy lo ha confirmado hasta el propio presidente del Gobierno. Ya se podía suponer anteriormente, solo atendiendo a las declaraciones de Foment del Treball o de la CEOE.
La realidad es que parte del milagro económico de Pedro Sánchez consiste en que hemos crecido más por el aumento de la población (ahí computa el factor migratorio) que por grandes incrementos de la productividad. Por eso, el "PIB no llega a las familias", como se dice ahora. Claro que no: la vivienda está desbocada y los sueldos siguen igual de bajos porque el crecimiento, mayoritariamente, no ha venido por la vía de transformar nuestra economía (que es low cost). De eso no son culpables los migrantes: atraemos el tipo de trabajadores que somos capaces de producir. Atraemos la economía que tenemos como país. Si fuéramos Silicon Valley, vendrían muchos ingenieros de fuera también.
Sin embargo, hay hay otro drama social: si los migrantes cobran de media un 29% menos (debido a los sectores en los que suelen emplearse), muchos acabarán siendo parte de los grupos más humildes de nuestra sociedad. Es decir, el drama de la vivienda les golpea con especial dureza –algunos terminan padeciendo incluso "chabolismo vertical": una familia viviendo en una sola habitación porque no puede permitirse nada mejor–.
De todo esto casi nunca se habla, curiosamente. Al Gobierno solo le interesa aludir al supuesto "milagro económico" sin analizar sus causas y también sus consecuencias.
Pedro Sánchez se ríe porque puede y tiene plena capacidad de hacerlo. El bloque de investidura está cautivo del PSOE por motivos muy variopintos: Junts está preso por y para la amnistía de Puigdemont, el PNV gobierna con el PSE en Euskadi, Bildu y ERC viven de “lo otro será peor”. Es decir, que ninguno de sus apoyos tiene ya realmente nada que ver con lo que aprueba o no el Gobierno (sin sacar adelante unos presupuestos hace 3 años), de las políticas que cambian la vida de la gente o de los múltiples escándalos judiciales. Y en su partido, ya nadie le puede echar, aunque en las federaciones paniquen por ir a municipales antes que generales y darse una castaña. Sánchez modificó el reglamento del PSOE cuando ganó las primarias de 2017 para laminar el poder del comité federal, los barones, y ya solo le pone o quita la militancia. Es decir, un sector mucho más escorado que cualquier ciudadano de a pie.
Se ríe porque puede hacerlo, repito.
No es culpa suya. Que no se victimicen los socios, que sean consecuentes.
España es un país donde condenan a un exministro y poderoso exsecretario de Organización del PSOE a 24 años de cárcel, pero el poder quiere que hablemos de Aldama. La propaganda a menudo no se presenta como mentira, sino como forma de desviar la atención de lo realmente importante.
Se podrá discutir si es justo o no, pero si Aldama no tiene que devolver los 3,7 millones de euros ganados con la venta de mascarillas no es porque su colaboración "ayuda a hacer caer al Gobierno", como dicen algunos. Es porque sus comisiones no fueron consideradas ilícitas. Es fruto de no haber incurrido —ni él, ni Koldo, ni Ábalos— en los delitos de prevaricación y de uso de información privilegiada por esos contratos, ni probarse en el juicio que el precio pagado fuera excesivo. La Justicia, además, no siempre ha tenido en cuenta todo lo que dice Aldama: por ejemplo, cuando ha señalado a Sánchez sin aportar pruebas.
Sin embargo, sacar a Aldama del debate obligaría a asumir que, efectivamente, en este país se ha condenado a la mano derecha del presidente del Gobierno por delitos como “organización criminal”. Obligaría a dar explicaciones, a asumir responsabilidades.
Aldama como cortina de humo.
Mi tribuna en EL PAÍS. https://t.co/V14EBAypIa
Hay gente más preocupada por el tratamiento legal a Aldama, que por la condena a un exministro de España, mano derecha del presidente del Gobierno, y exsecretario de Organización del PSOE. Hay gente más indignada porque otros quieran colaborar, también, con la Justicia, que porque lo contrario impidiera resolver más casos de corrupción presunta en nuestro país. El dedo y la luna. Foto de época. Y estrategia evidente de contorsión y desvío de atención para nutrir el relato político.
Pero… ¿estas cosas no se solucionaban acallando a Jon González? ¿Que los bajos salarios, la vivienda desbocada, el hundimiento de la clase media y el déficit contributivo de las pensiones contributivas no eran problema de sus gráficos basados en fuentes oficiales… sino que eran datos reales?
Si Leire Díez operaba supuestamente al margen del PSOE, ¿por qué el partido no se querella contra ella? Si se reunió con la directora de la Guardia Civil, ¿Mercedes González no alertó al ministro Marlaska de que había una señora presuntamente pidiéndole ir contra la UCO? Si la trama supuesta ocurrió en el corazón de Ferraz, y si pasó al parecer por el secretario de Organización, ¿nunca nada llegó a los oídos de Pedro Sánchez?
En @HoyPorHoy.
La "nueva normalidad" de Pedro Sánchez consiste en decir que va a sacar adelante unos presupuestos. En esa "nueva normalidad" cualquier escándalo se quiere presentar como parte del paisaje, una anécdota. Esa "nueva normalidad" solo busca metabolizar los sumarios que van saliendo, y que el progresismo asuma la situación como algo que no debe impedir la continuidad de la legislatura. Esa "nueva normalidad", siendo honestos, funciona: el PSOE de Sánchez resiste hoy en muchas encuestas –paradójicamente– porque se está comiendo el espacio de Sumar y Podemos.
Hoy @TheEconomist ofrece este finísimo artículo, en línea con las tesis de mi libro, LOS HIJOS DE LOS BOOMERS. Es surrealista que en España se intente silenciar el debate generacional, que es ya evidente en toda Europa. Pero aquí la clase política solo está interesada en sacar votos entre la generación baby-boom, mientras ignora deliberadamente los problemas de los jóvenes (ya sabéis, que los mantengan sus padres), algo que solo simboliza la cara tan negra del futuro que sube. En cambio, toca tachar de facha a cualquiera que destape el problema: el Estado del Bienestar, como lo entendimos en la Europa de posguerra, se tambalea por una cuestión demográfica, de envejecimiento y de motor económico gripado (hundimiento de la clase media). Habrá que hacer algo para que vuelva a sostenerse, no mirar hacia otro lado, ir poniendo parches y hacerle el juego al sistema negando lo que ocurre.
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“Hoy en día, la desigualdad en Europa tiene una dimensión vertical: una que sube y baja a lo largo de los árboles genealógicos. Los jóvenes que no pueden mudarse de la habitación libre de sus padres debido a los altísimos precios de la vivienda se preguntan si alguna vez disfrutarán de adultos del estilo de vida que conocieron de niños. Personas de treinta y tantos con empleo pagan elevados impuestos para financiar las pensiones. Los costes relacionados con el envejecimiento están devorando una cuarta parte del PIB de la Unión Europea, una cifra poco probable que disminuya a medida que el Viejo Continente siga envejeciendo aún más (…)”.
Sospecho que algunos quieren construir una teoría ilegitimista sobre la eventual caída del Gobierno en 2027. Se dirá –ya se está diciendo– que hay supuestas conspiraciones internacionales, policiales, judiciales, mediáticas, etc. que habrían impedido un nuevo Gobierno de progreso. Es el manual del populismo más básico: el intento de socavar la creencia en el ejercicio de los contrapesos democráticos propios de todo Estado de Derecho. La realidad es que no hace falta ninguna mano negra: solo cabe mirar al Parlamento para entender cómo está hoy la izquierda gobernante. El actual Ejecutivo sigue sin presupuestos –no le salen los votos para sacar adelante sus planes más ambiciosos– y los socios (como Podemos) son cada día más residuales, de modo que Pedro Sánchez no tendría ya aliados sobre los que apoyarse. No importa. El relato igual va de hacerle creer a la gente que el Gobierno no cayó mediante el voto de las urnas, eso, si es que cae. O incluso, de desprestigiar las investigaciones en curso para no asumir ninguna responsabilidad política al respecto sobre lo que de ahí resulte. Sonará peliculero pero sobre ese ilegitimismo parece que algunos quieren construir el siguiente ciclo político para la izquierda en España.
"Las élites políticas en España ya solo se dedican a legislar para los intereses de la generación del 'baby boom". Y es un debate muy incómodo. De un lado, porque hay muchos votos en juego. Del otro, porque muchos pensionistas o mayores no entienden que no les estás diciendo que su vida fue fácil. No les estás diciendo que no se esforzaron, aunque lo interpreten así. Creen que le estás diciendo que se echaban la siesta y les llovían tres pisos, que tenían trabajos por los que cobraba un dineral. Nadie está diciendo eso. Lo que cuesta es aceptar que no es lo mismo esforzarse hoy que en los años 80, cuando España estaba expandiendo su Estado del Bienestar y había un ciclo de crecimiento económico que para los jóvenes actuales no existe. (Ni existirá).
Hoy me entrevistan en Las Provincias por mi libro, LOS HIJOS DE LOS BOOMERS.
https://t.co/sKl6Jfjqde
Los socios del Gobierno dicen que Zapatero no es un miembro del Gobierno. Claro que no. En cambio, el rescate a Plus Ultra sí lo llevó a cabo el Consejo de Ministros de España. Sobre los interrogantes que ello aún genera tendrían que insistir desde el Congreso. No lo harán porque les da igual: fiscalizar al Gobierno sería fiscalizarse a ellos mismos. Obligaría a ser algo más que una mera comparsa de la legislatura. Es en lo que se han convertido, pese a las declaraciones y las caras de afligimiento que ofrecen estos días.