I’m watching a Barcelona La Liga game for the first time this season and I can’t believe what I’m seeing. This league is rigged in favour of Barcelona.
Inglaterra actúa contra la corrupción del City. Turquía encarcela su corrupción arbitral. España es diferente. No ataca su corrupción presunta. No investiga. Tienen que venir desde fuera a sancionar nuestras cosas. Mal ejemplo. Democracia en España, muy poca. Votar y ya. Ufffffff
¡Es un clamor mundial!
Cada vez les va quedando menos protección mediática a los corruptos. Por lo menos ahí afuera...
Además, vienen todos del mismo sitio, y son siempre los mismos en todas partes.
La buena gobernanza no admite cláusula territorial.
Si exigimos a FIFA transparencia, participación, proporcionalidad, contrapesos y «reglas iguales para todos», esos mismos principios deben aplicarse también en casa.
CVC, control económico y seguridad jurídica.
Hoy, en EL ESPAÑOL 👇
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👉Madridista: te han robado el fútbol. Es así, asúmelo y no sufras. Te han echado de este deporte que tanto te gustaba. No lo vas a recuperar ni en el corto ni en el medio plazo. No te engañes. No depende de que se vaya Florentino. No te vayas a dormir desesperado ni te levantes el lunes cabreado. La corrupción acelerada en España se te ha llevado por delante. El Madrid no va a ganar en España mientras no lo quiera quien maneja el fútbol. Querrá una vez de tarde en tarde, para que no parezca. Lleva siendo así 35 años, aunque te cuenten otra cosa. No llegó con Florentino ni se marchará con Florentino. Simplemente, cuando llegue el momento, el poder pondrá a un pelele, el que vean, para seguir igual. Convertirán al Real Madrid en una suerte de Atlético: derrotista y conformista. Manejarán el club a su antojo, pero los resultados deportivos no van a cambiar. Todo está perfectamente orquestado para que así sea. Se controla desde la patronal, hasta el CTA, pasando por televisiones, radios, prensa, y también CMs de clubes. Todo es todo. “Llegamos a ganar mucho con Casemiro-Modric-Kroos”. No lo entiendes. Ganamos poquísimo con un equipo legendario que no vas a volver a ver en tu vida. La única solución posible (la destrucción de todo el fútbol español) no la va a llevar a cabo Florentino, así que imaginas cuando venga un pelele a “españolizar” el equipo. Hay quién genuinamente piensa que esto depende de Rodri, de Vinicius o de Mbappé. Están equivocados. Os lo dije en verano; os lo dije hace años. Solo la Champions es posible; y no porque no sea corrupta, sino porque son menos partidos y puede sonar la flauta. Asúmelo y no sufras. Las cartas están marcadas, es un juego manipulado, el resultado se sabe de antemano. Entrar al trapo de los fichajes, de la alineación, del juego, es ser estúpido, perdona que te diga. Es hacerles el juego a los corruptos. “Sí, nos han robado, pero es que no jugamos bien”. Si te han robado, y claro que te han robado, lo demás sobra. No consumáis tertulias de radio que hablan del juego, no consumáis panenkismo. Se ríen en vuestra cara.
La final del #Mundial2030 no se decide solo entre estadios. También cuentan la credibilidad, la estrategia y la influencia institucional.
Hoy, en EL ESPAÑOL, analizo la posición de España y el papel de la RFEF.
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#DRAFTNOVATOSLIDOM2026
TOP 15 JUGADORES LANZADORES:
Junior Ciprian (PD) será una de las primeras piezas del Draft en la primera ronda.
LINK: https://t.co/pi7wg8Fo95
Trabajo gracias al Dr. @TonyEstevezE para https://t.co/aK9QbjXWxR
- Escogencias 8:05pm, MAÑANA miércoles
#DRAFTNOVATOSLIDOM2026
TOP 15 JUGADORES DE POSICIÓN:
Hayden Álvarez figura como la pieza que podría ser seleccionado en la primera ronda del draft.
LINK: https://t.co/BYRXr7ON62
Trabajo gracias al Dr. @TonyEstevezE para https://t.co/aK9QbjXWxR
#DRAFTNOVATOSLIDOM2026
RANKING POR POSICIÓN: Lanzadores.
Lanzadores abridores derechos y zurdos, más relevistas.
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Trabajo gracias al Dr. @TonyEstevezE
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#DRAFTNOVATOSLIDOM2026
RANKING POR POSICIÓN: Ofielder's.
Heyden Álvarez (LAA) comanda el grupo de los Ofielder's hoy.
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Trabajo gracias al Dr.
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#DRAFTNOVATOSLIDOM2026
RANKING POR POSICIÓN: Shortstop y Tercera. Ronny Cruz (WSH) y Luis de la Cruz. (3B) comandan estos dos departamentos que iremos presentando desde hoy.
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#DRAFTNOVATOSLIDOM2026
RANKING POR POSICIÓN: Receptores y Segunda Base.
Neurelin Montero (TEX) y José Mejía. (ARI) comandan estos primeros dos departamentos que iremos presentando desde hoy.
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#DRAFTNOVATOSLIDOM2026
LISTA del Draft de Novatos Lidom 2026, a celebrarse el próximo miércoles 9 de septiembre.
LISTA: https://t.co/BF1A4c0eKv
Los @TigresdelLicey serán los primeros en escoger al primer talento de unos 96 jugadores, en por lo menos nueve rondas este año.
SIETE DÍAS, SIETE CAUSAS
Séptima Causa: El relato derrotado
Durante semanas algunos quisieron convencer al madridismo de que Florentino Pérez era el problema.
El domingo los socios respondieron.
Y respondieron de la forma más incómoda posible.
Votando.
Por eso resulta curioso escuchar ahora a determinados periodistas explicar lo que debería hacer Florentino tras ganar.
Quizá antes deberían preguntarse qué deberían hacer ellos después de equivocarse.
Porque el resultado no sólo ha sido una derrota para una candidatura.
También ha sido una derrota para un relato.
El relato de quienes llevaban demasiado tiempo hablando en nombre del madridismo sin molestarse en escucharlo.
Durante semanas se dedicaron a explicar lo que pensaban los socios.
Lo que sentían los socios.
Lo que deseaban los socios.
Y cuando llegó el momento de comprobarlo, los socios dijeron otra cosa.
Eso es lo verdaderamente relevante de estas elecciones.
No que unos ganaran.
No que otros perdieran.
Sino que la realidad volvió a imponerse al relato.
El madridismo habló.
Y cuando el madridismo habla, conviene mirarse al espejo antes de dar lecciones.
Porque la realidad no admite demasiadas interpretaciones.
SIETE DÍAS, SIETE CAUSAS
Quinta Causa: La noche en la que la realidad llegó demasiado pronto
Hay campañas que se construyen sobre proyectos.
Y hay campañas que se construyen sobre anuncios.
El problema de las segundas es que dependen de que los anuncios sobrevivan al contacto con la realidad.
La noche de ayer debería haber sido la gran noche de Enrique Riquelme.
El momento culminante de su campaña.
La entrevista que debía cambiar la conversación.
La entrevista que debía convencer a los indecisos.
La entrevista que debía proyectar imagen presidencial.
Y sin embargo ocurrió algo extraordinariamente revelador.
Lo más importante de la entrevista no fue lo que sucedió durante la entrevista.
Fue lo que sucedió alrededor de ella.
En mitad de la emisión apareció en redes sociales un vídeo de campaña de Florentino Pérez.
Un mensaje sencillo.
Directo.
Demoledor.
José Mourinho.
Vestido con la camiseta del Real Madrid.
Y una sola palabra.
“Sí.”
Pablo Motos se lo comunicó en directo a Enrique Riquelme.
Y a partir de ese momento la entrevista pareció perder el rumbo.
Pero ni siquiera ése sería el verdadero problema.
El verdadero problema llegaría horas después.
Porque el gran titular de la noche era otro.
Haaland.
El fichaje estrella.
La promesa llamada a sacudir las elecciones.
La demostración de que determinadas puertas estaban abiertas.
La prueba de que determinadas conversaciones ya habían llegado más lejos que las de cualquier otro candidato.
Y entonces llegaron las personas que mejor podían saber si aquello era cierto.
El padre del jugador.
Y su representante.
Y la respuesta fue tan corta como devastadora.
“No es cierto.”
No una matización.
No una aclaración.
No un silencio.
No una interpretación diferente.
“No es cierto.”
A partir de ese momento el debate dejó de ser deportivo.
Y pasó a ser un debate sobre credibilidad.
Porque las campañas electorales pueden permitirse muchas cosas.
Lo que no deberían permitirse es presentar como certezas cuestiones que horas después son negadas por quienes mejor conocen la realidad de los hechos.
Porque una campaña electoral no es un concurso de ocurrencias.
No es una competición de titulares.
Y desde luego no es un espacio en el que todo valga para captar la atención de los socios.
La confianza es un asunto demasiado serio.
Y cuando se pide la confianza de más de noventa mil socios, la obligación de ser riguroso debería ser absoluta.
Hay además un detalle que me parece especialmente revelador.
El entorno de Haaland no se limitó a negar la información.
Podía haberlo hecho.
Podía haberse quedado ahí.
Sin embargo añadió una referencia expresa a los dos candidatos de las elecciones del Real Madrid.
Un matiz aparentemente menor.
Pero difícil de ignorar.
Porque transmite la sensación de que no les agradó en absoluto ver el nombre del jugador utilizado en el contexto de una campaña electoral.
Y todavía hay otro detalle.
Un detalle menor para algunos.
Pero significativo para cualquiera que conozca mínimamente la actualidad del Real Madrid.
La imagen utilizada para presentar a Haaland le atribuía el dorsal número 9.
El mismo dorsal que hoy pertenece a Kylian Mbappé.
Puede parecer una anécdota.
Y quizá para algunos lo sea.
Pero los detalles también hablan.
Hablan de preparación.
Hablan de conocimiento.
Hablan de atención.
Y a veces hablan de precipitación.
Porque cuando una candidatura aspira a dirigir el club más importante del mundo, no puede permitirse improvisar precisamente en aquello que pretende convertir en el centro de su mensaje.
Y sin embargo la noche todavía guardaba un último detalle.
Cuando terminó la entrevista.
Cuando terminaron las preguntas.
Cuando terminaron los titulares.
Cuando terminó el programa.
El primer anuncio publicitario que apareció en pantalla mostraba un mensaje dirigido directamente a los socios:
“Queridos socios, este mensaje os interesa.”
Y a continuación apareció José Mourinho.
Vestido con la camiseta del Real Madrid.
Mirando a cámara.
Y pronunciando una única palabra.
“Sí.”
Nada más.
Las campañas también se miden por los detalles.
Por la preparación.
Por la capacidad de anticipar escenarios.
Por la capacidad de ejecutar una estrategia en el momento preciso.
Mientras unos intentaban construir la noche alrededor de una promesa cuyo principal protagonista fue desmentido horas después por su propio entorno, otros cerraban la jornada con un mensaje perfectamente planificado, perfectamente ejecutado y perfectamente sincronizado.
Y quizá ahí resida la diferencia más importante de todas.
La diferencia entre la improvisación y la preparación.
Entre la ocurrencia y la estrategia.
Entre perseguir titulares y construir credibilidad.
Porque gobernar el Real Madrid exige muchas cosas.
Pero, sobre todo, exige una.
Saber exactamente lo que se está haciendo.
Mañana, la sexta causa.
SIETE DÍAS, SIETE CAUSAS
Cuarta Causa: La obsesión con el Bernabéu
Hay algo que no deja de llamarme la atención.
Cada vez que Enrique Riquelme habla del futuro del Real Madrid, acaba hablando del Bernabéu.
Y cada vez que habla del Bernabéu, acaba hablando de sus defectos.
De lo que según él falta
De lo que según él no funciona.
De lo que según él debería haberse hecho de otra manera.
Resulta curioso.
Porque estamos hablando del proyecto más transformador que ha acometido el club en medio siglo.
No de una reforma.
No de una remodelación.
De una transformación completa.
Una transformación que ha cambiado la posición económica, institucional y estratégica del Real Madrid.
Por eso me pregunto si el problema es realmente el Bernabéu.
O lo que representa.
Porque el Bernabéu representa algo muy concreto.
Representa una visión.
Representa una apuesta.
Representa la capacidad de convertir una idea imposible en una realidad.
Y sobre todo representa una evidencia incómoda.
Que el Real Madrid no se ha limitado a conservar lo que tenía.
Ha construido algo que no tenía.
Por eso sorprende tanto la insistencia.
Porque toda gran obra tiene defectos.
Toda gran obra tiene costes.
Toda gran obra tiene críticas.
Pero cuando una candidatura parece más interesada en señalar supuestos defectos de una obra que en reconocer lo que esa obra ha conseguido, la pregunta se vuelve inevitable.
¿Está criticando el proyecto?,
¿está criticando el éxito del proyecto?,
¿O detrás de la crítica hay algún otro interés desconocido?
Porque existe una diferencia enorme entre mejorar una realidad y desacreditarla.
Y a veces da la sensación de que algunas críticas no nacen de la voluntad de perfeccionar el Bernabéu.
Sino de la necesidad de reducir su importancia.
De empequeñecer su significado.
De convertir un símbolo de transformación en un problema por resolver.
Y ahí aparece la contradicción.
Porque mientras unos hablan permanentemente de lo que falta, millones de personas en todo el
mundo hablan de lo que ya existe.
Mientras unos buscan defectos, otros ven una referencia.
Mientras unos describen carencias, otros contemplan una obra que ha cambiado para siempre la dimensión del Real Madrid.
Quizá por eso el Bernabéu ocupa tanto espacio en esta campaña.
Porque hay símbolos que resultan difíciles de combatir.
Y cuando no se pueden combatir, se intenta cuestionar su valor.
El problema es que la realidad tiene una costumbre incómoda.
Siempre termina imponiéndose al relato.
Y el Bernabéu, guste más o guste menos, ya forma parte de la historia del Real Madrid.
No de sus promesas.
Esperemos que detrás de esas críticas no se escondan otras intenciones,
como la de intentar justificar vender el estadio si se llega a la presidencia.
Mañana la quinta causa
SIETE DÍAS, SIETE CAUSAS
Tercera causa: Las coincidencias
Hay una vieja costumbre humana.
Cuando una coincidencia aparece una vez, es casualidad.
Cuando aparece dos veces, llama la atención.
Cuando aparece diez veces, deja de parecer una coincidencia.
Y eso es exactamente lo que me está ocurriendo con esta campaña.
Porque llevo días observando determinados apoyos, determinadas compañías y determinados silencios.
Y cuanto más observo, más me cuesta creer en las casualidades.
Resulta que la candidatura de Enrique Riquelme, la que venía a regenerarlo todo recibe el apoyo entusiasta de quienes llevan años intentando volver al lugar del que los Socios del Real Madrid decidieron apartarlos.
Resulta que quienes más ruido hacen en redes a favor de la candidatura pertenecen precisamente a entornos que el club lleva décadas intentando dejar atrás.
Los violentos de ultrasur,
aquellos a los que Florentino se enfrentó,
aquellos que llegaron a profanar la tumba de su mujer (Pitina) para amedrentarlo,
aquellos que solo pueden catalogarse de cobardes de grupo.
Resulta que quienes también reivindican públicamente a Ramón Calderón parecen sentirse especialmente cómodos con el proyecto de Enique Riquelme.
Resulta que antiguos protagonistas de aquella etapa vuelven a aparecer alrededor del mismo discurso.
Resulta que aparecen personas vinculadas a aquella junta directiva.
Incluso como miembros de la misma candidatura.
Resulta que aparecen apoyos procedentes de quienes participaron activamente en aquellos años.
En la falsificación del voto por correo.
En la Asamblea de la vergüenza,
Aquella en la que privaron a los verdaderos socios de participar.a costa de colar socios y simpatizante del Atlético de Madrid.
Resulta que determinadas peñas asociadas históricamente a aquel periodo más oscuro,
incluyendo la que pertenece el propio Enrique Riquelme,
se convierten hoy en algunos de los principales focos de movilización de la candidatura.
Y resulta que nadie parece incómodo con nada de eso.
Lo curioso es que cuando uno escucha a Enrique Riquelme parece estar oyendo hablar de futuro.
Pero cuando uno observa quién le aplaude, quién le impulsa y quién le acompaña, aparecen demasiados ecos del pasado.
Y no de cualquier pasado.
Precisamente de uno de los periodos más convulsos, más divisivos , más dañinos y mas vergonzosos que ha vivido el Real Madrid moderno.
Los liderazgos no se definen únicamente por lo que se dice.
También por lo que toleran.
Por lo que aceptan.
Por lo que incluyen.
Y por aquello de lo que nunca se desmarcan.
Por eso, más que las declaraciones, me interesan las fotografías.
Más que los eslóganes, me interesan las compañías.
Más que los discursos, me interesan los aplausos.
Porque los aplausos dicen muchas cosas.
A veces incluso más que los programas electorales.
Y cuando siempre aparecen los mismos nombres, los mismos apoyos, los mismos entornos y las mismas nostalgias, uno acaba preguntándose si realmente estamos ante algo nuevo.
O simplemente ante el intento de devolver al presente una etapa que el madridismo ya juzgó hace mucho tiempo.
Unas personas que jamás deberían volver.
Y una etapa, la más oscura del madridismo, que debería quedar desterrada para siempre.
No estoy diciendo que Enrique Riquelme sea responsable de lo que ocurrió hace veinte años. Lo que digo es algo mucho más sencillo: cuando quienes protagonizaron aquella etapa, quienes la defendieron y quienes siguen reivindicándola aparecen hoy concentrados alrededor de una misma candidatura, los socios tienen derecho a preguntarse por qué.
Y esa es una pregunta que cada socio debería responderse antes de votar.
Mañana, la cuarta causa.
https://t.co/Hf5TPygNCP
SIETE DÍAS, SIETE CAUSAS
Segunda causa: El miedo
Hay algo que me llama mucho la atención de esta campaña.
Cuanto peor parece estar el Real Madrid en boca de Enrique Riquelme, mejor parece estar en la realidad.
Es una sensación extraña.
Porque llevo semanas escuchando que el club corre un peligro enorme.
Que hay que salvarlo.
Que hay que impedir no sé qué desastre futuro.
Que estamos ante una amenaza histórica.
Y, sinceramente, miro alrededor y no termino de verlo.
Veo un Real Madrid que acaba de repetir como referencia económica mundial del fútbol.
Veo un estadio que ha cambiado para siempre la dimensión económica del club.
Veo una marca que compite con cualquiera.
Veo una institución admirada en todo el mundo.
Y luego escucho algunos discursos y parece que estamos a dos semanas de la desaparición.
Lo último ha sido lo del notario.
Y confieso que me dejó pensativo.
Llevo días escuchando hablar de privatización.
De pérdida de control.
De una supuesta desaparición del modelo actual.
Y, sin embargo, no he escuchado a Florentino Pérez decir que el Real Madrid vaya a dejar de pertenecer a los socios.
No le he escuchado decir que vaya a convertir el club en una sociedad anónima deportiva.
No le he escuchado decir que los socios vayan a perder el control de la institución.
Más bien he escuchado exactamente lo contrario.
He escuchado que los socios seguirían siendo los dueños.
Seguirían siendo quienes decidan.
Quienes voten.
Quienes mantengan el control.
Por eso me llama tanto la atención el debate.
Porque una cosa es discrepar de una propuesta
Y otra muy distinta es discutir una propuesta que nadie ha formulado.
A veces tengo la sensación de que se combate una caricatura.
No la propuesta real.
Florentino quiere, según ha dicho,
“dar la propiedad económica a los 100.000 socios. Ya no será una cosa solo sentimental ser del Real Madrid, sino que además será ser propietario del club, de por vida.”
Y quiere, según ha dicho, someter su propuesta, mediante referéndum, a la decisión de todos los socios.
Es decir, que sean los socios, todos, quienes decidan.
Que voten.
Que hablen.
Que se pronuncien.
Se podrá estar de acuerdo o no.
Se podrá votar a favor o en contra.
Se podrá discutir durante semanas.
Precisamente de eso trata la democracia.
De discutir y decidir entre todos.
Y sin embargo la respuesta de Enrique Riquelme ha sido decir que Florentino ha cruzado una línea roja.
Y, acto seguido, acudir a un notario para anunciar que esa posibilidad nunca llegará a producirse.
Lo cual tiene algo de paradójico cuando llevamos una semana escuchándole decir que hay que devolver el Real Madrid a los socios.
Y, cuando aparece una cuestión sobre la que podrían decidir todos los socios, resulta que él ya ha decidido por ellos.
El mismo que dice que hay que devolvérselo se lo quita.
Lo cual, confieso, me resulta difícil de comprender.
Porque una cosa es pedir el voto de los socios.
Y otra muy distinta es decidir por ellos.
Especialmente cuando se trata de una cuestión que, según se anuncia, acabaría siendo sometida precisamente a su voluntad.
Por eso me cuesta entender que alguien que lleva días hablando de devolver el Real Madrid a los socios considere inaceptable que los socios puedan pronunciarse sobre una propuesta.
De permitir que los socios decidan.
Y quizá ahí esté la contradicción que mejor resume esta campaña.
La sensación de que algunos hablan constantemente de democracia mientras muestran una profunda desconfianza hacia lo que los socios puedan decidir cuando se les pregunta.
Al final tengo la sensación de que esta campaña habla mucho más del miedo que de los proyectos.
Mucho más de lo que viene a impedir que de lo que viene a construir.
Y eso siempre me ha generado desconfianza.
Cuando una campaña necesita exagerar tanto una idea para poder atacarla, uno acaba preguntándose si el problema está en la propuesta.
O en la necesidad de convertirla en una amenaza.
Mañana, tercera causa.