He entrado a Telepizza y he pedido 100 pizzas familiares para ahora mismo.
Los empleados se han quedado flipando, pero enseguida se han puesto a hacer las pizzas. Durante hora y media, el Telepizza se ha convertido en una planta de producción, olor a pizza por toda la calle.
Cuando todas las cajas estaban ya sobre el mostrador, he mirado mi reloj y he dicho:
«¿Sabéis qué? He estado pensando y al final me apetece más un kebab».
Y he salido sin decir ni mú, dejándoles la increíble propina de 0€ por las molestias.
¿Pérdida de tiempo? Para ellos sí. Para mí, ganancia pura.
Soy su único proveedor de salsa de tomate.
Acaban de gastar todo el stock en un pedido que nadie ha recogido, así que no les ha quedado otra que hacerme un pedido urgente de otros 50 litros de tomate al doble del precio habitual.
Crea oportunidades, no esperes a que aparezcan. Si el mercado no muestra demanda, entra ahí y créala tú mismo.