Para ella no existe algo más importante, precioso y valioso que su cultura.
Incluso si no recuerda de dónde viene o el nombre, el rostro y las sonrisas de sus padres.
Lleva dentro de ella la sabiduría de los monjes que la habían cuidado.
— ¡bastante importante!
También se llevó varios a la boca y comenzó a masticar, como extrañaba el sabor de su querida infancia.
Lleva una mano a la altura de su propia mejilla.— ¡qué rico! No sabía que los hacían afuera de los templos
Sí, la *ñom* misión esh importahnteh!
-La está queriendo regañar pero ya tiene varios postres en la boca comiendo como si no hubiera comido nada en semanas.-
@SpiritualDness
Llegó con la cara llena de migas de pasteles de luna y una bolsa de papel llena de los mismos pequeños postres.
—¿vas a querer? Te dejé algunos ¡ya se ya se! La misión, pero no perdemos nada comiendo algunos dulces
Soltó una fuerte risa.
— pareces un lémur cuando me miras de esa manera.
Le tomó el rostro entre ambas manos y le dio un beso en la frente.— ¿qué pasó con el maestro del romance?¿se quedó sin palabras?
Sacó de entre los pliegues de su túnica el polvo de rosa seca y lo dejó sobre la cama de su hija.
A Fei siempre le había gustado el olor de los inciensos de flores, un gusto aprendido de su padre y también de los múltiples viajes al Reino Tierra.
ʀᴇᴄᴜᴇʀᴅᴏꜱ: ᴠɪʟʟᴀ ᴅᴇʟ ᴛᴇᴍᴘʟᴏ ᴅᴇʟ ᴀɪʀᴇ ᴅᴇʟ ᴇꜱᴛᴇ
Fei miraba un pequeño escarabajo. Sus manos aún eran demasiado pequeñas como para aplastarlo, aunque ese no había sido su primer pensamiento.
Cuando desapareció de la vista de su madre, solo se escuchó el golpe de una bandeja al romperse, la risa de la niña y algunos gritos de espanto.
La mujer sonrió, llevó una mano a su propia frente y se levantó.