Esto nos ocurre a veces: le pido que se meta un juguete mientras me penetra. El mismo arnés es doble para penetrarla también a ELLA. Cuando llega el momento de correrse, se descontrola por completo y me embiste con fuerza... me fascina sentirla así en ese instante. Dolor y gozo.
Esa primera doble penetración superó lo esperado gracias a su experiencia previa anal. Sorprendió ver la facilidad con la que se adaptó al tamaño del invitado mientras yo la acompañaba. Sentir esa intensa presión interna y la cercanía de ambos cuerpos fue un morbo inolvidable.