A la gente le gusta traer tu pasado cuando tú presente es mejor que el de ellos, recuerda que si tus sueños son muy grandes no se los cuentes a mentes pequeñas.
Hablemos del efecto regresivo de los impuestos indirectos. A diferencia de los impuestos directos (como el impuesto sobre la renta), que se ajustan a la capacidad de pago del contribuyente, los impuestos indirectos aplican la misma tasa para todos, sin importar su nivel de ingresos. Esto significa que las familias de menores recursos destinan una proporción mayor de sus ingresos al consumo de bienes y servicios básicos, por lo que la carga fiscal de los impuestos indirectos recae de manera desproporcionada sobre ellas. Este efecto puede contraer el consumo general de la economía, ya que reduce el poder adquisitivo de un amplio sector de la población, limitando así la base sobre la cual se aplican estos impuestos.
La evasión y la elusión fiscal también juegan un papel determinante. La complejidad de los sistemas de impuestos indirectos, con múltiples tasas, exenciones y regímenes especiales, puede crear lagunas y oportunidades para la evasión. El comercio informal, que opera al margen de la regulación fiscal, es muy problemático en este sentido. Si un aumento en los impuestos indirectos incentiva a más empresas y consumidores a operar en la informalidad para evitar la carga tributaria, el efecto neto sobre la recaudación puede ser negativo.
Finalmente, no se deben subestimar los costos administrativos y de cumplimiento. Para el gobierno, la fiscalización de millones de transacciones comerciales para asegurar el correcto pago de impuestos como el IVA/IEPS es una tarea compleja y costosa. Para las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, el cumplimiento de sus obligaciones fiscales en materia de impuestos indirectos implica una carga administrativa que puede desincentivar la formalización y el crecimiento.
En conclusión, si bien los impuestos indirectos son una herramienta fundamental en la estructura fiscal de cualquier país, su capacidad para incrementar la recaudación de manera significativa no está garantizada. Es un equilibrio entre la distribución del ingreso de la población, la simplicidad del sistema tributario para evitar la evasión y la eficiencia de la administración fiscal. Ignorar estos factores puede llevar a políticas fiscales que, lejos de fortalecer las finanzas públicas, terminan por contraer la actividad económica y afectar desproporcionadamente a los más vulnerables. Desconozco quiénes estén asesorando a la presidenta.