Nos obligaron a irnos del país y aprendimos inglés, sueco, francés, portugués, italiano.
Ahora nos aguantan explicando lo que pasa en Venezuela en todos los idiomas de este puto mundo.
Hay que ser muy imbecil para defender a Maduro.
Hay que ser muy imbecil para creer que la intervención estadounidense persigue la Justicia y el restablecimiento del orden.
Me estoy convirtiendo en lo que tanto odiaba: una persona desinteresada, que no corre detrás de nadie. Si quieres hablar conmigo, habla, si no, me da igual.