—GRACIAS POR LA AYUDA, WHITE. A TI TAMBIÉN, SERPERIOR.
Miró a ambos entre lágrimas, esperando que el pokémon de la muchacha diera con la pista de Sobble. No podía volver a casa sin él.
"Entiendo, no te preocupes, te voy ayudar "
Exclama con total determinacion, si la información es correcta de la chica, entonces debe estar muy cerca, llama a su Serperior para ayuda.
"Hola, necesito de tu ayuda, al parecer un Pokemon esta cerca, pero no podemos encontrarlo
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—¡VALE!
Le parecía buena idea, así que tomó asientos sin reparos. Se colocó a sí misma un gorrito que combinara con el de White, y sonrío.
—¿TE GUSTA EL HAGGIS? —tomó una porción de haggis y se la ofreció.
Observo todo el lugar,las decoraciones, la mesa, todo estaba muy bien hecho, tomara notas del autor del gran trabajo, para en el futuro.
"¿En serio? Bueno, me alegro ser la primera, podremos charlar de algo, mientras esperamos a los demás"
Le muestra una agradable sonrisa.
—¡BIENVENIDA! —era la segunda persona que llegaba a su cumpleaños, lo que la llenó (aún más) de energías. —¡PASA, PASA! HOY ES MI CUMPLEAÑOS.
Llevó a la chica a la mesita junto al remolque, la cual estaba provista de dulces.
—¿TE GUSTAN LAS PIÑATAS? ¿VERDAD QUE SI?
—¡ÉL CREE QUE ESTOY ENOJADA CON ÉL!—señaló sus ojos, hinchados de tanto llorar. —SUS LÁGRIMAS HACEN ESTO, SI SIENTES QUE VAS A LLORAR, ES QUE ESTÁS CERCA.
Su respuesta la tomó por sorpresa, ¿era de fuera? ¡hace mucho no veía gente de otras regiones!
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La chica no comprendía de que estaba hablando la desconocida, mas su instinto no dudo en darle una mano.
" Necesitas ayuda, le paso algo a...¿tu Pokemon? "
Al desconocer los nuevos Pokemon, no sabia de quien se trataba o en realidad tal vez este equivocada y confundió las
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Le ha puesto un gorrito de cumpleaños, y entregado un puñado de confeti.
—¡ERES LA PRIMERA EN LLEGAR!—y la única, pero está muy feliz como para preocuparse de eso.—¡VEN, VEN! ¡ES POR AQUÍ!
La llevó a una mesita fuera del remolque. Había una mesa larga donde había comida, +
su travesía una chica de cabello castaño y gorra. Schilly vio en ella una aliada en potencia.
—¡HAS VISTO UN SOBBLE!—gritó. Mala costumbre suya hacerlo todo el tiempo. —ES COMO DE ESTE TAMAÑO, AZUL, Y SE HACE INVISIBLE.
Schilly, por su parte, estaba en enormes aprietos. Sobble se había ofendido por un error suyo, y luego de llorar un buen rato (e irritar sus ojos hasta dejarlos como pokeballs) se hizo invisible. Había perdido todo rastro de él.
Preocupada comenzó a buscarlo, encontrando en +