No solo me parece fantástico sino además hermoso y necesario el hecho de vivir en un país que se paraliza por completo por un partido de fase de grupos
amo ese momento en el que estoy con mi gato y que estoy haciendole cariños y el a mi, me ronronea, me amasa y de pronto decide que es demasiada felicidad y me pega una mordida nomás para recordarme que amar también es sufrir.
las fotos q me manda mi amigo q cursa en agronomía mientras meriendo sentada en el piso de un pasillo de mi facultad (no hay una sola ventana, no veo la luz del sol desde el finde pasado)