Luis Enrique podrá odiar al madridismo todo lo que quiera.
Pero yo antes que madridista, soy padre. Y verle perder a su hija, levantarse y alcanzar de nuevo la gloria por ella (x2), me llena profundamente de alegría.
Disfrútalo, Lucho. Tu niña te sonríe desde el cielo. 👼🏼