Dejaos de comisiones y comunicados estériles que no llevan a nada y demostrad que, realmente, queréis defender a vuestro equipo y afición, plantando cara a los culpables de todos estos ataques. Que se os llena la boca de palabrería y luego votáis a Tebas en todas las elecciones.
@NoticiasNavarra Que se vayan a tomar por...
Esto es un ataque brutal a Navarra, mediante bulos y mentiras.
Los socios pueden entrar en el estadio, hablamos de un club privado. Y más no estando en competición, cuando antiviolencia no puede entrar.
Esto es un brutal ataque a Navarra.
@NoticiasNavarra De verdad que son unas maquinas.. tanto cebarse con Nafarroa por a o por b lo van a terminar pagando caro. Lastima que quien decida esto no viva por aqui...
La tortura sistemática, más allá del franquismo.
Solo en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa se registraron 4.113 casos de tortura entre 1960 y 2014; 3.032 son posteriores a 1978.
Un trabajo publicado en 2017 por la Universidad del País Vasco (EHU) y el Gobierno Vasco (Proyecto de investigación sobre la tortura y los malos tratos en Euskadi, 1960-2014) dejó claro el alcance de la tortura como herramienta del Estado, al recoger de forma sistemática los malos tratos cometidos por las fuerzas estatales durante esos años. El equipo dirigido por el reconocido médico Paco Etxeberria documentó en total 4.113 casos entre 1960 y 2014, reunidos en un censo oficial. Ese registro representa a 3.415 víctimas, ya que el 17% sufrió torturas o malos tratos en más de una ocasión. El trabajo se basa en un archivo de más de 26.000 documentos y miles de testimonios grabados en vídeo, y constituye hasta ahora la recopilación más extensa realizada en la Comunidad Autónoma Vasca sobre esta cuestión.
La investigación rompe la creencia de que la tortura se limita a la dictadura franquista, con un dato significativo: solo el 26,4% (1.081) de los casos registrados corresponden a la dictadura y a los primeros años de la llamada “Transición” (hasta 1978). En cambio, la gran mayoría se produjeron en época “democrática”, después de la aprobación de la Constitución. En la muestra analizada en profundidad mediante el Protocolo de Estambul, el 76% de los casos son posteriores a 1978, con una incidencia especialmente alta en la década de los 80 (35% de la muestra) y a partir del año 2000 (31%). Esto demuestra que los mecanismos de tortura han persistido durante décadas en las estructuras del Estado.
38% atribuidas a la Guardia Civil
En cuanto a las fuerzas policiales señaladas por torturas, en los casos en los que se ha aplicado el Protocolo de Estambul, el 38% de las denuncias se atribuyen a la Guardia Civil, el 30,7% a la Policía española y el 9,9% a la Ertzaintza. La metodología ha experimentado una evolución estadística: hasta los años 90 eran habituales los métodos que dejaban marcas físicas visibles (la bañera o la electricidad), pero posteriormente predominó la llamada “tortura limpia”, diseñada para ocultar señales. Ejemplos de ello son la asfixia con bolsa, la permanencia prolongada en posturas forzadas o las amenazas. Las víctimas pasaron, de media, casi cinco días en régimen de incomunicación.
95,5% de casos con "evidencias sólidas" según el Protocolo de Estambul
Además, se ha tratado de medir repetidamente la veracidad de las torturas denunciadas aplicando el Protocolo de Estambul a 202 víctimas. Los resultados son claros: en el 95,5% de los casos se halló un nivel de coherencia “sólido” entre el testimonio de la víctima y las conclusiones periciales (48,5% sólido, 41,1% muy sólido y 5,9% pleno). Estos datos, sin embargo, chocan con la realidad judicial posterior: pese a los miles de casos documentados, el Tribunal Supremo español solo emitió 20 sentencias firmes por torturas entre 1979 y 1992, condenando en total a 49 funcionarios. En muchas ocasiones, los torturadores fueron indultados.
El informe mencionado advierte además de que, entre las víctimas que participaron en la investigación, el 15% sufre todavía graves consecuencias psicológicas y necesita atención especializada.
(Texto publicado originalmente en Diario Socialista)
Informe oficial: así se ha violado en comisarías y cuarteles.
Alicates, palos de escoba, electrodos… Forman parte de los testimonios sobre torturas sexuales enunciados ahora ante la Comisión de Valoración entre llantos y silencios. Estos son extractos textuales de los 75 casos reconocidos este año, extraídos del informe oficial. Sobran las palabras.
No ocurrieron en un descampado, ni en un parking subterráneo, ni en un portal, ni en un domicilio, pero sí lejos de testigos, y además con total impunidad judicial. Las agresiones sexuales que recoge el informe de este año de la Comisión de Valoración de casos de violencia policial y parapolicial se han perpetrado en dependencias de la Policía española y en la Guardia Civil, lugares supuestamente de máximas garantías.
Casi todas las víctimas han sido mujeres, aunque también hay hombres. A los «comentarios vejatorios sobre sus cuerpos e insultos, a encontrarse con la regla y no disponer de productos necesarios ni condiciones de higiene adecuadas» se les sumaron «muchos casos en que son obligadas a desnudarse y son sometidas a tocamientos, insinuaciones o situaciones más graves aún, como es la violación con penetración de objetos varios, relatadas con dificultad y que esta Comisión ha escuchado y recogido», explica.
El informe presentado en el Parlamento Vasco da paso al reconocimiento de 75 víctimas de tortura este año. Solo son, por tanto, el 1,5% del total de casos censados ya oficialmente en toda Euskal Herria. Sin embargo, bastan para resumir una práctica generalizada y masiva, más allá de los detalles brutales y sórdidos que arroja cada caso concreto.
Los testimonios han sido grabados en gran parte de los casos (83 registros audiovisuales sobre el total de 93 expedientes aceptados) y sometidos a análisis forense. La Comisión incide en ello: «Somos conscientes, porque las víctimas así nos lo han transmitido, de que este camino que transitamos les resulta en muchas ocasiones muy doloroso y lleno de obstáculos. ‘¿Cómo es posible que se nos exija tanto?’, nos dicen, después del silencio y ‘de las mentiras que sobre nosotras se han lanzado durante años’».
Sobran más explicaciones. Hablan las víctimas:
Desnuda y colgada de la trenza.
«[Cuartel de la Salve, Bilbo, 1973] Desde el primer momento y de manera constante, fue objeto de terribles vejaciones, amenazas e insultos ligados a su condición de mujer. Las primeras palabras que escuchó del capitán que dirigía los interrogatorios fueron: ‘¡Aquí, entras virgen y saldrás puta!’ (…) Fue despojada de la ropa de trabajo que vestía desde el momento de la detención. Desnuda, fue colgada de la larga trenza que llevaba, siendo inducida a girar sobre su propio eje a base de golpes».
La violan y se orinan encima.
«[1992] Entre otros métodos de tortura padecidos por ella, en su condición de mujer, se encuentran los relativos a la tortura sexual con la introducción de varios objetos por distintos orificios corporales. (…) Añade, además, que varios guardias civiles orinaron en su cara cuando solicitó ir al baño mientras le gritaban: ‘Yo también me meo’. Momento tras el cual la detenida decidió orinarse encima antes que volver a pasar por aquella humillación».
Palo de escoba.
«[1982] Humillaciones de todo tipo por su condición de mujer, insultos, tocamientos por todo el cuerpo, realizados tanto por hombres como por mujeres… Aquella tortura sexual fue in crescendo. Recibió amenazas de violación que, desgraciadamente, culminaron en una grave agresión sexual, al introducirle el palo de una escoba por la vagina tras ser tumbada en una mesa y despojada de los pantalones y de la ropa interior que vestía».
Forzada a masturbarse.
«En uno de aquellos descansos, se abrió la puerta de la celda y recibió la orden de desnudarse y comenzar a masturbarse delante de los agentes, algo a lo que la detenida, en el estado en el que se encontraba, accedió sin protestar e incluso llegó a preguntar detalles de cómo debía hacerlo, algo que desconcertó y enfadó a los guardias civiles que esperaban de ella otra reacción y que acabaron por marcharse de allí».
Amenazas y tocamientos.
«Por su condición de mujer, relata que fue intimidada con amenazas y acoso de tipo sexual. ‘Seguro que no has visto una polla como la mía. Ya verás cuando nos quedemos solos lo bien que lo vamos a pasar. Seguro que no has probado nunca algo tan rico como esto. Seguro que tus compañeros de ETA tampoco la tienen tan grande y seguro que no saben follar como follamos nosotros’. Desnudada primeramente de cintura para arriba, más tarde fue obligada a permanecer completamente desnuda mientras era sometida a tocamientos y recibía amenazas de violación: ‘Bueno, vete preparándote porque esto está terminando: unas cuantas sesiones más de bolsa, unas cuantas flexiones más, y ya empezamos con lo nuestro, que es lo interesante’».
Menstruación como tormento.
«Las vejaciones con episodios de desnudez forzada se dieron tanto en Donostia como en Madrid (…). Además, en aquellas condiciones, le bajó la regla, encontrándose en condiciones higiénicas lamentables. Cuando solicitó algún producto de higiene, le proporcionaron unas bragas desechables y algunas compresas, todo ello acompañado de vejaciones: ‘A estas zorras siempre les baja la regla. ¡Ojalá os bajara la regla en otras ocasiones! ¡Estáis cagadas de miedo, por eso se os baja la regla!’».
Alicates.
«Esposada con las manos en la espalda y con la cabeza agachada, los insultos, las mofas, las amenazas, los tocamientos y los malos tratos comenzaron en el vehículo. ‘Metían sus manos por debajo de mi camiseta y me aplastaban los pezones, pero duro, duro. Se estaban descojonando y, yo, así. Ese es el primer flash (…) Durante el trayecto, los agentes, al igual que ocurrió nada más ser detenida, se empeñaron en apretar los pezones de I.A.G., aunque, en esta ocasión, utilizando un alicate que sacaron de algún sitio. ‘Sí, aplastándome los pezones. Dos veces, primero en uno y luego en el otro, ya que solo tenían una herramienta y andaban con eso’. Poco después, fue trasladada a Madrid. Relata que, de camino, realizaron una parada en un club de alterne a las afueras de Burgos, en el que se le permitió acudir al baño».
«Violaremos a tu hija».
«Dada su condición de mujer, G.M.M. recibió las primeras vejaciones y amenazas de contenido sexual contra ella y contra su hija: ‘A nosotros no nos gustas’ (…) ‘Nosotros violaremos a tu hija, a la alta’. ‘Tu hija no se va a salvar. Nosotros la vamos a violar’ (…). Mientras la degradaban verbalmente, fue obligada a desnudarse en tres ocasiones con la excusa de examinar sus varices. En aquel momento de vergüenza y humillación, de pie, frente a ellos, lloró por primera vez».
Obligado a masturbarse.
«Me ponen la cuerda y, de repente [llora], uno por detrás tira la silla y hay un momento, no sé, igual son décimas de segundo o tal y otro que está detrás me agarra, me bajan y me dicen ‘¡Desnúdate!’. Me bajan el pantalón y me dicen ‘¡Mastúrbate!’ [llora y no puede continuar hablando]».
Electrodos en los testículos.
«En el coche en que se dirigían al cuartel, le bajaron los pantalones y la ropa interior, todo lo que permitía la cinta americana, y le colocaron electrodos en los testículos (…) Me dijeron que o cantaba todo o a mi mujer (que estaba detenida) le harían esto y aquello… y en un momento dado, abrieron la puerta para que yo viera que se encontraba bien. Estaba en una cama, sentada junto a un guardia civil».
(Artículo de Ramon Sola para naiz)
«El euskera se perdió de forma natural»…
1776: Se prohíben los libros en euskera (Conde de Aranda)
1768: Se prohíbe el euskera en la enseñanza de las primeras letras (Real Cédula de Carlos III)
1772: Se prohíben los libros de contabilidad para comerciantes en euskera (R.C Carlos III)
1801: Se prohíben todo tipo de representaciones teatrales en euskera.
1803: Una denuncia particular sobre castigos corporales inflingidos por hablar euskera en la escuela.
1857: Obligatoriedad de la escolaridad únicamente en castellano (Ley Moyano)
1862: Se prohíbe el euskera en todo tipo de escrituras públicas.
1867: Se prohíbe el euskera en todo tipo de obras dramáticas (Real Orden de Isabel II)
1902: Orden en la que se castiga a los maestros que enseñen en su idioma o dialecto (R.O. de Alfonso XIII y Romanones)
1923: Prohibición del euskera en actos oficiales (Alfonso y Primo de Rivera)
1925: Se retiran los libros de texto en euskera y suspensión de empleo y sueldo a quienes ensenen en dicha lengua
1937: Prohibición de hablar en euskera.
1938: Se excluye el euskera de los registros.
1939: Exclusión del euskera en la rotulación de hoteles.
1940: Excluido en Tribunales y Comercios.
1944: Prohibido en las escrituras públicas.
1947: Prohibido en las revistas.
1948: Prohibido en las escuelas.
1954: Prohibido en las radios.
1964: Prohibido en discos y publicidad…
Aquí hubo un tiempo en que la gente no dirigía la palabra a los guardias civiles y policías nacionales que vivían entre nosotros. En muchos lugares ni les vendían el pan.
Pues los ertzainas de hoy ya hace mucho que se han ganado el derecho al mismo trato.
Y mucho se habla de lo deportivo pero, para mí, la mayor mancha de la directiva este año es la inacción tras el brutal apaleamiento de sus socios. Callada y escondida detrás de una comisión de investigación de la que, tres meses después, no se sabe nada. Ni olvido, ni perdono.
En la grada, más vale que hay unos cuantos que pese a la represión, las prohibiciones o las cargas del día del Madrid siguen al pie del cañón. Está bien que el Club apele a la afición el día antes de un posible descenso, pero eso se cultiva durante el resto del año.
«(…) A las casas de putas del Lugo y de Vegueta traían a la hijas de los republicanos asesinados, muchachas de todas las edades, incluso niñas de diez o doce años, era lo habitual, se llevaban a sus padres para asesinarlos, desaparecerlos y luego secuestraban a las hijas y a sus esposas para violarlas, asesinarlas o sacar dinero con ellas en la prostitución. Muchos policías, falangistas y militares eran dueños de los prostíbulos, por lo que se convirtió en un gran negocio. Había tipos que pagaban una gran cantidad de dinero por estar con una muchacha virgen, no te puedes imaginar el dinero que se movía esos años entre el 36 y principios de los 40. Yo trabajaba en la casa de Rosita Cruz, en la calle 18 de julio, era una puta más, no muy agraciada, de las baratas podemos decir, pero cuando llegaron las hijas de los republicanos aquello fue un escándalo. Venía toda la jerarquía, jefes falangistas, militares y guardias civiles de alta graduación, curas de todas las parroquias, varios clérigos que eran la mano derecha del obispo Pildaín Sapiaín. Todos a follarse a las muchachas, a cogerse borracheras que nunca habíamos visto, cada noche peleas en las calles y en las casas donde trabajábamos. Me acuerdo de ver aquellas pobres niñas allí expuestas, temblando de miedo y aquellos asquerosos eligiéndolas, chicas que nunca habían tenido relaciones sexuales en su mayoría, que apenas habían tenido contacto con hombres. Es de los peores recuerdos que tengo de esos años, yo entré en ese mundo por la pobreza de mi pueblo en el Sur de la isla, pero aquellas chiquillas eran obligadas, forzadas a ejercer la prostitución de por vida, hasta morir asesinadas por cualquiera de aquellos psicópatas o enfermas de purgación…»
Testimonio de Lolita Torres Sarmiento, prostituta en el barrio del Lugo (Las Palmas GC) en los años del genocidio.
Entrevista realizada por Francisco González Tejera, en el Polígono de Jinámar (Telde), el 15 de enero de 2001.
Ilustración obra de Castelao.
Los introductores de la heroína.
«(…) Cuando la probé por primera vez me pareció que era el mayor placer que había sentido en mi puta vida, tenía 19 años, había estado con pibas, pero aquello era lo mejor, cerré los ojos y me recosté en el asiento de atrás del coche de Juan «La Mona», los demás estaban de risas, a mi me dio por dormirme y flipar, volé por todos los universos conocidos, al menos eso pensé, ni pastillas, ni hachis, ni mariguana, ni hostias me hicieron sentir aquella sensación de libertad, de que mi cuerpo ya no era mi cuerpo, sino un trozo de meteorito flotando en el universo. A los pocos meses ya estaba enganchado, me di cuenta que olía mal, que no me bañaba y que los pantalones se me caían de lo flaco que estaba, los policías seguían repartiendo en todos los barrios de Las Palmas, ya pasamos hasta de los tripis, solo queríamos a la dama blanca, todos los colegas la buscábamos cada día en Las Rehoyas, en El Polvorín, en El Risco de San Nicólas, en el Poligono Cruz de Piedra, los que la vendían eran chivatos de los maderos, tipos sin escrúpulos que solo consumían cocaína, jamás heroína, tenían la lección bien aprendida o estaban advertidos por la gente del tal Galindo, que era el que movía desde los picolos toda el plan que venía de la CIA de drogar a la juventud, canaria, vasca, gallega, catalana…, más combativa… El mismo hijo de puta que encabezaba el GAL, el mismo que ordenó la tortura y asesinato de Lasa y Zabala, de Santi Brouard, de tantos otros vascos que luchaban por su libertad. En poco tiempo se cargaron todo, yo no aparecí más por la UPC en Triana, dejé la militancia, igual que mis colegas de La Isleta, todo era miseria humana, zombies, chiquillos que eran buenísimos jugando a la pelota, hasta varios que debutaron con la UD, que acabaron como escorias vivientes, piel y hueso, el cuerpo y la mente destrozada, lo mismo que toda la gente que militaba y que luchaba contra la base de la OTAN en Arinaga, contra la militarización de Canarias, contra la mili, contra el fascismo, contra la destrucción de las islas por el turismo, contra el caciquismo fascista, ese que tenía y tiene a nuestro pueblo encadenado, arrodillado. Yo solo vivía para la dosis diaria, llegué a robarle a toda mi familia, a mi abuela querida, a mi madre las pocas joyas que tenía, el dinero que tenia guardado mi viejo, los ahorros de la estiba. Mi vida se destrozó por completo, no quedó nada de mi, solo este saco de huesos que ahora deambula por el mundo, «El Negro», Mederos, el que un día creyó en una Canarias libre e independiente, en un mundo mejor…»
Testimonio de Antonio Mederos Padrón, víctima de la heroína en los años 80-90 en la isla de Gran Canaria.
Entrevista realizada por el escritor Francisco González Tejera en el barrio de Zarate, Las Palmas GC, el 13 de junio de 2001.
Falangistas metían ratas en las vaginas de las presas.
Testimonio de Eudaldo Felipe Nuez, desarrolló el servicio militar en el cuartel de La Isleta entre los años 1936-1938.
«(…) A las mujeres embarazadas las ponían en aquella frías camillas metálicas, las abrían de piernas, se las amarraban y les metían las ratas que traía Juan «El Cebollero» de Falange en una jaula de calandras, parecían enseñadas, porque desde que las soltaban iban directas a las vaginas, mordían un poco por fuera los labios y luego entraban muy rápidas y las devoraban por dentro. Nunca en mi vida escuché gritos de dolor tan fuertes, se me quedaron grabados en mis oídos por siempre mientras fregaba los pisos del centro de detención ubicado en la trasera de la calle Triana, allí solo llevaban mujeres a las que si eran jóvenes y bonitas las violaban, si eran mayores las colgaban por la piernas boca abajo varios días pa darles leña con las varas de acebuche y las pingas de buey. «La Casa de los Horrores» la llamaba mi primo Macario, el que fue futbolista, no podíamos renunciar a aquel horrible trabajo porque los dos eramos soldados, nos llevaban cada noche en un pequeño camión con material de limpieza del cuartel, solo sacábamos mucha sangre, sesos, trozos de vagina, pezones cortados, pechos enteros metidos en bolsas de papel. Había siempre por allí un médico de Las Palmas, se llamaba Don Antonio Marrero Portugués, se encargaba de mirarles la tensión a las que estaban casi muertas o la temperatura, todavía no entiendo que función tenía porque lo que les hacían era incurable, tal vez pa saber el tiempo que durarían vivas y seguirles haciendo daño hasta la muerte. Me acuerdo de los niños que metían en una sala contigua a las de tortura, un cuarto frío, sin muebles, donde los menores oían los gritos de sus madres, a veces llevaban alguno pa que vieran como las destrozaban y dieran algún dato de la información que pedían los torturadores. Lo que no olvido son las ratas de cloaca casi negras, sus chillidos cuando olían la sangre o las entrañas de aquellas pobres mujeres…»
Entrevista realizada por Francisco González Tejera, en el barrio de Vegueta (Las Palmas de Gran Canaria), el 5 de julio de 1987.
Maravillas Maravillas 🌹
Florecica de Larraga.
Sus abuelos requetés, cortaron las flores.
Os esperamos en el camino fascistas.
Ahora serás tú el que llores 🤛🏻