Este es, quizás, el vídeo más descarado de la Final de la Copa del Mundo. Todos vimos cómo Enzo Fernández casi mata a Pau Cubarsí, pero si te fijas, más abajo, un jugador de Argentina, Nicolás Tagliafico, ve la tremenda patada de su compañero y, sabiendo que la ha cagado, se le ocurre tirarse al suelo y fingir una lesión. Enzo recibe la tarjeta roja, pero Messi se acerca al árbitro señalando a su compañero argentino caído (a Tagliafico) diciendo que está lesionado. Afortunadamente no coló. Son delincuentes, no jugadores de fútbol.
Prácticamente nadie le está diciendo a Ester Expósito que una mujer que sea feminista tenga terminantemente prohibido bailar reguetón.
Nadie que no sea un amargado dice que no se pueda disfrutar, salir, vestirse y bailar como se quiera o vivir contradicciones, ese no es el debate.
El debate es que muchas personas su discurso se basa en la denuncia de la cosificación, la sexualización, el patriarcado, los privilegios y la cultura de la imagen, y luego participan encantadas en el mismo escaparate que funciona exactamente con esos mismos códigos: Cuerpo, pose, deseo, acceso, fama, estatus y algoritmo.
La Casita de Bad Bunny no molesta porque haya mujeres bailando. Molesta porque una estética de barrio humilde acaba convertida en una zona VIP para influencers, famosos y celebridades de medio pelo, mientras que muchos fans que aman genuinamente al artista miran desde fuera después de pagar unas entradas carísimas.
Y ahí está la metáfora incómoda. El problema no es que una mujer baile reguetón. El problema es que una élite cultural que habla de opresión, privilegios y cosificación entre encantada en el decorado del privilegio, la cosificación y la autopromoción por autonomasia.
Solo hay que imaginar si este tipo de espectáculo lo organizara Julio Iglesias.
Y luego ella se defiende diciendo que quieren quitarles libertad. No. Nadie te está quitando libertad.
Simplemente se está señalando que llamáis empoderamiento a lo que, cuando luego os conviene, lo denunciáis como mercado, patriarcado y explotación.
Y eso no es una libertad compleja, se llama doble moral con pulsera VIP.
sería algo muy bueno para la gente que vive lejos de los lugares de trabajo que por ende no sería tomada en nuevos empleos (porque sería más cara) y, al estar peor económicamente, pasaría a vivir aún más lejos y así ad infinitum
y las viviendas cerca de fábricas y edificios de oficinas pasarían a valer cada vez más porque aumentan la posibilidad de ser contratado. la gente incluso falsearía domicilios.
el camino al infierno está adoquinado de buenas intenciones
Activista: "La ganadería es increíblemente derrochadora." Agricultor: "¿Lo es? Enumere los insumos."
Activista: "¿Qué?"
Agricultor: "Para mi granja. ¿Qué se invierte?"
Activista: "Pienso, agua, tierra..."
Agricultor: "Lluvia, pasto que crece gratis y tierra que no produce nada más. ¿Dónde está el desperdicio?"
Activista: "Pero los recursos..."
Agricultor: "Son la energía solar y la lluvia. Ambas ocurren, haya una vaca aquí o no."
Activista: "Estás simplificando demasiado."
Agricultor: "Estoy siendo preciso. La luz del sol llega al pasto. El pasto crece. La vaca come pasto. La vaca se convierte en carne. ¿Qué paso desperdicia recursos?"
Activista: "La tierra podría producir cultivos."
Agricultor: "¿Esta tierra? ¿30 grados de pendiente, suelo arcilloso, 114 centímetros de lluvia? Muéstrame el cultivo."
El problema de este relato es que confunde causas y mezcla propaganda con balance histórico.
La democracia por sí sola no construye carreteras. Las construye una economía capaz de financiarlas y un Estado con voluntad de inversión.
El AVE no es un fruto del pluralismo, sino de una decisión técnica y presupuestaria tomada en un contexto de crecimiento global. Países sin democracia también lo hicieron.
En 1975 España no era un páramo medieval. Existía sanidad pública desde 1942, una Seguridad Social ampliada en los años 60 que cubría a más de 12 millones de trabajadores, más de 4 millones de viviendas protegidas, universidades públicas en todas las regiones y una red de infraestructuras en plena expansión.
Antes del Régimen del 78 no había libertades políticas plenas pero sí había Estado, industria y un proyecto de país.
Lo que nunca se cuenta es qué se ha perdido en estos últimos 50 años, especialmente desde que el PSOE acepta sin resistencia el marco de reconversión impuesto para entrar en la UE.
Entre 1985 y 1995, España desmantela su aparato productivo estratégico. Astilleros, siderurgia, minería, naval o química pesada.
El empleo industrial cae del entorno del 38% a cerca del 20%. Nunca se recupera. Fue una decisión política asumida como precio de entrada en la UE.
Se pierde también soberanía económica. Endesa, Repsol o Telefónica pasan de ser instrumentos del Estado a activos financieros en manos privadas.
No aparece una competencia real, sino oligopolios privados. El resultado es medible. Desde 2018, la electricidad ha subido alrededor de un 50% o el gas más de un 60%.
Se pierde la vivienda como bien social. Durante décadas se construían más de 150.000 viviendas protegidas al año. En democracia, especialmente desde los 90, el Estado renuncia a promover la vivienda pública.
Hoy España tiene menos del 2% de parque social, frente al 9–15% de los países europeos comparables. Libertades formales, pero acceso bloqueado a un hogar.
Se pierde clase media real. El ciudadano medio es hoy más pobre que hace siete años. La democracia no garantiza bienestar si la estructura económica lo hunde.
Se pierde soberanía fiscal y generacional. La deuda pública supera el 100% del PIB. Cada generación hereda compromisos que no votó. El Estado ya no planifica futuro. Administra escasez.
Se pierde demografía. La natalidad cae a mínimos históricos no por exceso de libertad, sino por imposibilidad material de un proyecto vital. Una democracia sin hijos es una democracia sin continuidad.
Se pierde la idea de proyecto común. El Estado deja de construir país y se dedica a construir relatos. Ya no planifica industria, energía o vivienda. Planifica campañas, memoria y eslóganes.
Por eso el mensaje de que la democracia "lo hizo todo" es profundamente deshonesto.
La democracia fue una condición necesaria para las libertades políticas pero no es suficiente para sostener soberanía, prosperidad ni cohesión.
El balance real es que ganamos derechos formales mientras perdíamos poder material.
Defender la democracia no es repetir propaganda. Es exigir que se vuelva a generar un proyecto soberano y con futuro.
Si hace falta que la democracia se sostenga gracias a la publicidad, para que no miremos atrás, es que algo falla.
Esto ocurrió en Suecia.
Un profesor de economía contó que nunca había suspendido a un solo alumno en un examen, pero que una vez suspendió a toda una clase.
Esta clase insistía en que el socialismo funcionaba: nadie debería ser pobre y nadie debería ser rico; todos deberían ser iguales.
El profesor dijo:
«De acuerdo, hagamos un experimento sobre el socialismo con este grupo. Todas las notas se sumarán y se dividirán entre el número de alumnos. De esa forma, nadie suspenderá y nadie obtendrá la nota más alta».
Tras el primer examen, se contabilizaron los resultados y la media fue de un 2 (equivalente aproximadamente a un «bien» en el sistema alemán). Los que habían estudiado con diligencia se sintieron decepcionados, mientras que los que habían estudiado poco estaban encantados.
Antes del segundo examen, los alumnos más flojos se esforzaron aún menos, y los aplicados decidieron que también querían beneficiarse del «sistema», por lo que ellos también estudiaron menos. El resultado fue una media de «suficiente». En el tercer examen, la nota media fue finalmente «insatisfactoria» y, para sorpresa de todos, todos suspendieron.
El profesor explicó:
«No hay un ejemplo más sencillo. El socialismo fracasa inevitablemente: cuando la mitad de la población se da cuenta de que no tiene que trabajar porque la otra mitad la mantiene, y cuando la mitad que trabaja comprende que ya no tiene sentido esforzarse porque otros cosechan los frutos de su trabajo, entonces es el fin de toda nación».
Autor: Thorsten Wunde
#DaleCasco
a AuronPlay le cayó la de dios, elrubius salió en la tele, a grefg le hicieron un excell con los dias que pasaba dentro y fuera del pais..... no se que decirte
Para esta gente Vito Quiles es inmigrante, pero el moro con padres moros, que se comporta como moro, habla moro, solo se junta con moros, tiene iq de moro, y habla español a duras penas, es español porque de casualidad nació aquí
los progres critican a una chica que cocina en andorra pero cuando el hermano del presi finge vivir en portugal para no pagar impuestos en españa, miran para otro lado jajaja.
reíos de quien queráis, vais a seguir siendo igual de pobres y votando al responsable de que lo seáis.
Es humillante que una señora condenada por enaltecimiento del t3rrorismo, que alababa a etarras y señalaba a víctimas desde «Punto y Hora», «Egin» y «Gara» nos venga a dar lecciones sobre fasclsmo. Es humillante que lo haga desde el Congreso de la nación que pretende romper. Y esta humillación a las víctimas de ETA y a todos los españoles es consecuencia de una sociedad desmemoriada y acrítica con los relatos impuesto desde el poder.
Una sociedad digna y una nación que se respetara a sí misma prohibiría la entrada de esta ralea (pro)etarra en nuestras instituciones.
Mi abuelo era un niño como estos, no tuvo nunca estudios universitarios y vivió una infancia con privaciones en el campo
Pues con esas, se casó con 26, a los 31-32 ya tenía su casa pagada y su seat600, mantuvo a tres hijos con un único sueldo, pagaba la mitad de impuestos de los que se pagan ahora y no tuvo un problema en la calle en la vida.
La vida que llevó mi abuelo es solo un ejemplo de los millones de casos de familias españolas que pese a nacer en un entorno humilde, pudieron desarrollar su proyecto vital con libertad y con dignidad.
Hoy, los jóvenes españoles tenemos 4000 carreras universitarias distintas e innovadoras, tenemos bonos para gastárnoslos en fiesta, e incluso podemos ir a la universidad a manifestarnos por países lejanos, pero no tenemos lo básico, ni casa, ni dinero, ni un entorno social ni una mentalidqd colectiva favorables a formar una familia
No hacemos la mili y en lugar nos vamos de erasmus
No hay bodas a los veintipico, pero hay viajes a Bali por 1000 euros
No tenemos familia temprano, pero hay tinder para que las eternas solterías se hagan más amenas
Nos lo han robado absolutamente todo, han sustituido todo lo básico por migajas cortoplacistas, hedonistas y vacías… y nos han dicho que si no nos conformamos con eso y lo denunciamos “es que somos unos ignorantes porque no sabemos lo que había antes”…
No se si sabemos o no lo que había antes… pero lo que si es seguro es que padecemos lo que hay ahora… y eso nos hace poner en valor los mínimos que aquellos que nos levantan el dedo desde su atalaya de falsa superioridad moral disfrutaron, y que ellos nos han negado dejando el país hecho un solar.
Y cada vez que el argumento para poner en valor “la suerte que tenemos” de vivir en esta época magnífica que nos han dejado, es una foto que podría ser de cualquier país de la época, nos damos aún más cuenta de que efectivamente, llevamos nosotros la razón