ensangrentada, luchando por mantener la cabeza en la superficie, pero era hundido por las manos de guerreros caídos, víctimas del Caos, víctimas de él hasta que la oscuridad lo consumió, y no pudo ver más la claridad.
nunca llegó, sintió el cálido respirar de la figura en su nuca. En su cuello. En su oído. Llamándolo, invitando a cruzar el río, teniéndole la mano que aceptó, claro que aceptó esperanzado de que fuese una salvación, y cayó, cayó en el río, siendo arrastrado por la corriente ›