encantadora podría admirarla por milenios. —
Trató de ser breve en su declaración, sin saber si el corazón de dimitri le pertenecía a alguien más. No le importó porque sino iba a perecer con esos sentimientos que le carcomian.
Lo rodea de la cintura con uno de sus brazos alzó un poco más su figura con la gran fuerza que poseía, luego con la consiguiente hábil deslizó primero el pulgar por el contorno del hermoso rostro y termino debajo de la barbilla hasta que sostuvo firmemente la »
misma para lograr darse primer beso entre ambos. Fue uno casto. A primeras se separa más lento para ver si este había sido de su agarrado.
— Me gustas en todas tus facetas. Solo falta en la que estás molesto, pero no me gusta verte triste ... Tienes una sonrisa »
¿Uno puede estar enamorado de quién llama imperfección, a la verdadera perfección? No va al caso, pero me gustan todas. — Hace un ademán, restando importancia para que no le vea rojo. — Y- Ya ... no digo nada,