@susana_bozzo No lo vacaron para comenzar, lo censuraron por ser presidente de la mesa directiva y asumió la encargatura de Presidente, si viviera en el Perú sabría ello, lo censuraron por reunirse con un proveedor del Estado y entre otras perlas.
LA MORDAZA CHINA
Hay momentos en la historia de una nación donde el silencio deja de ser prudencia para convertirse en traición. Hoy, ese silencio rodea el avance de una estructura que, bajo la promesa de modernidad y progreso, parece estar levantando un muro de impunidad en nuestra propia costa. Hablo, por supuesto, del megapuerto de Chancay y de la peligrosa campaña de intimidación desatada contra el periodista Diego Acuña, quien ha tenido el valor de mirar donde otros prefieren cerrar los ojos.
Lo que está ocurriendo con Acuña no es un incidente aislado ni un simple malentendido corporativo; es un síntoma de una enfermedad institucional más profunda. Cuando una empresa con el respaldo de un Estado totalitario extranjero se siente con el derecho de enviar misivas amedrentadoras a un comunicador por el simple hecho de cuestionar la entrega de nuestra soberanía, la libertad de prensa en el Perú entra en una fase crítica. No podemos llamar “socio estratégico” a quien utiliza tácticas de censura para acallar las dudas legítimas sobre cómo se administrarán nuestras fronteras marítimas.
@DiegoAcuOficial@Ilad_media
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