🔴 SORTEO FOOTBALL MANAGER 27!
Ahora que se oficializó lo hago yo también.
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Hay tiempo hasta el 2/10. Si pasamos los 2 mil RT sorteo DOS copias.
Si vos viste a tu país darle vuelta un partido histórico a los hijos de re mil puta de los ingleses y tu primer pensamiento fue dedicarselo al pelotudo de Milei o a los conchudos de los kirchneristas, te tienen que dormir.
2 más y nos vamos, capitán.
Sin importar lo que pase, fuiste el viaje más hermoso de toda mi vida.
Siempre supe que esto también era parte del camino. Pero nunca voy a estar lista.
Carta abierta a Messi:
Ayer estuvimos a doce minutos de que a mi generación —la que empezó a ver fútbol y creció viéndote jugar— se le apagara el último pedacito de infancia que todavía sigue vivo.
Porque, aunque los años pasen, cada vez que jugás volvemos a ser esos chicos que se sientan dos horas frente a una pantalla, completamente hipnotizados, como si el tiempo no hubiera pasado.
Porque vos, Lionel, sos mucho más que el mejor futbolista de la historia. Para muchos de nosotros, sos nuestra infancia.
Fueron cientos de miércoles de Champions pegados al sillón, alentando a un equipo que estaba a trece mil kilómetros de casa solo porque jugabas vos. Fueron fines de semana en los que había dos preguntas obligadas: "Papá, ¿cómo salió el Barça?" y, enseguida, "¿Cuántos goles hizo Messi?".
Y ayer, cuando el reloj marcaba los 78 minutos y el marcador decía 0-2, sentimos por primera vez que quizás se terminaba para siempre eso que nos acompañó durante casi veinte años. No era solo un resultado. Era el miedo a despedirnos de la última conexión intacta con la etapa más feliz de nuestras vidas.
Pero, una vez más, nos recordaste por qué nunca hay que dejar de creer. Porque cuando parecía que la historia se terminaba, apareció ese espíritu que tantas veces nos hizo levantarnos del sillón para gritar un gol con el alma. Y, de repente, otra remontada. Otro imposible. Otra página que solo vos podías escribir. La rutina de lo extraordinario
Gracias por seguir regalándonos esa sensación que ya casi no existe en la vida adulta: la de ilusionarnos como chicos. Gracias por hacer que, por un rato, desaparezcan las preocupaciones, el trabajo, las obligaciones y los problemas. Gracias por conseguir que millones de personas vuelvan a sentir exactamente lo mismo que sentían cuando tenían diez años.
El día que decidas dejar el fútbol, Se va a cerrar el capítulo más lindo de la infancia de millones de personas.
Y eso es mucho más grande que cualquier título, cualquier récord o cualquier Balón de Oro.
Gracias por todo, Lionel.
Messi: El último genio de un fútbol que ya no existe
Por Dani Lerer
Durante años, Argentina se dedicó a juzgar a Lionel Messi. Le pedimos que fuera Maradona, que gritara más, que mostrara otra personalidad y que cargara sobre sus hombros las frustraciones de un país entero. Nunca entendimos que estábamos viendo algo mucho más excepcional: el final de una era.
Messi es el último gran genio nacido en un fútbol que todavía pertenecía a la cancha y no a los algoritmos. El último ídolo que se construyó a través del talento y la constancia, antes de que las redes sociales convirtieran cada partido en un juicio permanente y cada gesto en una batalla cultural.
Debutó cuando Twitter todavía no dominaba nuestras vidas, cuando Instagram ni siquiera existía y cuando un mal partido no se transformaba instantáneamente en millones de memes. Creció en una época en la que las leyendas todavía tenían tiempo para equivocarse.
Hoy, las nuevas estrellas viven bajo una presión distinta. Son futbolistas, pero también marcas, influencers y productores de contenido. Cada palabra es analizada, cada reacción se convierte en tendencia y cada derrota es amplificada por una maquinaria digital que no conoce la paciencia.
Messi atravesó esa transformación sin cambiar su esencia. Mientras el fútbol se volvía cada vez más ruidoso, él siguió siendo el mismo. Nunca necesitó escándalos, frases grandilocuentes ni personajes construidos. Se limitó a hacer algo que parece simple, pero que se volvió extraordinario: jugar al fútbol.
Y quizás por eso muchos tardaron tanto en comprenderlo.
Porque Argentina siempre tuvo una fascinación por los héroes imperfectos, por las personalidades explosivas, por las historias épicas llenas de excesos. Messi era otra cosa. Su liderazgo era silencioso. Su respuesta a las críticas nunca fue una conferencia de prensa. Siempre fue una asistencia, un gol o una nueva copa.
Durante años le exigimos que fuera alguien distinto. El tiempo terminó haciendo lo suyo. No fue Messi quien cambió para satisfacer a los argentinos. Fuimos los argentinos quienes, finalmente, aprendimos a entender a Messi.
Y quizás ahí resida su grandeza más profunda.
Porque cuando se retire no solamente se irá el mejor futbolista de todos los tiempos. También se retirará el último gran ídolo de una época en la que las leyendas todavía se construían con paciencia, lejos del vértigo permanente y de la dictadura del instante.
Después de Messi vendrán otros cracks. Habrá jugadores más virales, más mediáticos y más comerciales.
Pero tal vez nunca volvamos a ver a alguien que, durante más de veinte años, haya dejado que hablara únicamente la pelota.
Porque Lionel Messi no es solamente un fenómeno irrepetible.
Es el último genio de un fútbol que ya no existe.