Cada persona que admiras tiene algo en común: soportó una cantidad de incomodidad que la mayoría evitó. Mientras otros buscaban placer inmediato, ellos eligieron el esfuerzo. Mientras otros buscaban excusas, ellos buscaban soluciones. La diferencia entre una vida ordinaria y una extraordinaria suele reducirse a una sola palabra: resistencia.
Sin consideración ninguna relación funciona. Y tener consideración con el otro significa salir radicalmente de ti, observar cómo le afecta tu conducta, qué le duele y qué necesita desde su propia historia. No hay otra manera de construir un vínculo seguro sin dejar de tomarse a uno mismo como única referencia de todo porque la persona que está a tu lado cuenta y vale lo mismo que tú
Sanar me enseñó que la honestidad no arruinaría nada real. Hablar de tus sentimientos no te harán perder nada que valga la pena. Establecer límites no ahuyentará a las personas correctas. Y la autenticidad no te costará relaciones genuinas. Recuerda eso la próxima vez que te sientas mal porque alguien se alejó por poner límites, por respetarte, por compartir tus sentimientos y por no tolerar cosas que no debes soportar.
Madurar es darte cuenta de que no, no hay tantos peces en el mar. Encontrar una conexión real y genuina es poco común, y vale la pena cuidar los lazos con quién suma en tu vida. El pasto no es más verde del otro lado... es más verde donde lo riegas.
me gusta relacionarme con personas que no le temen a lo inestable porque, en definitiva, todo vinculo lo es. Prefiero que acepten esta cruda verdad a que caigan en la ingenuidad de creer que un vínculo, por más seguro que parezca, es estable y lineal. Todo amor sufre cambios.
A los hombres que todavía leemos nos da igual la perfección simétrica de un bikini en verano si detrás hay un páramo de silencios vacíos. El envoltorio atrae la mirada un segundo; el contenido real, la inteligencia y la hondura son lo único que consiguen retenerla para siempre.